martes, diciembre 26, 2006

Año Nuevo

Uno de enero.
¿Debes dinero? Págalo
, hoy es el día de saldar deudas. ¿Has tomado algo prestado? Devuélvelo, igualmente es el día de regresar a sus dueños lo que les pertenece.
Es un día de ruido y carcajadas.
Hoy permítete beber, así honrarás a la diosa de la fertilidad.
Haz el amor, juega, diviértete, baila…
Estrena ropa. Gasta, derrocha.
Da afecto sin pensar.
Disfrázate, quítate la máscara o póntela. Sé quien quieres ser, saca tu yo que escondes muy a menudo.
Habla, grita, dile al viento tus deseos, que serán escuchados… y se cumplirán.
¡Estás de fiesta!

Eso hacían en la Antigüedad y les funcionaba. Les funcionó tanto que mira, ahora estamos aquí, somos descendientes de esos pachangueros antepasados.

En muchas culturas antiguas las fiestas del año nuevo se celebraban en marzo, hasta que llegaron los políticos romanos que trasladaron las festividades a enero: el Senado de Roma declaró el uno de enero como día oficial en que comienza el año.

Y la fiesta del año nuevo duró hasta el siglo IV cuando triunfó el catolicismo prohibiendo los festejos, por paganos. ¡Ah!, pero los convirtieron en motivo cristiano: la circuncisión del Señor. Sin embargo se perdió toda celebración festiva, tanto, que en la Edad Media casi fue ignorada.

Algunas creencias:
Si alguien te regala ese día una moneda y un bote de miel, seguramente el año que tendrás será dulce y próspero.
Muéstrate feliz ese día: “Quien llora en año nuevo, llorará todo enero”.
Dar la bienvenida al nuevo año con un manojo de billetes en la mano augura prosperidad económica.
Hay que recibir el año con ruido, porque así espantamos a las brujas y los demonios.
¡Cuidado!: lo que estemos haciendo a las doce de la noche del 31 de diciembre será lo que hagamos durante el año entrante. Por eso recomendamos reír, abrazar, besar, beber, cantar, bailar… cuando se esté pasando del año viejo al nuevo.

Una costumbre de buena suerte es la de comer uvas al dar las doce campanadas. (Para no atragantarte, recomiendo quitar antes las semillas.)
Un fin de año que pasé en Sicilia, en vez de las tradicionales uvas nuestras, me sirvieron un plato lleno de lentejas… ¡había que darle fin durante los doce toques de campana!

Dicen por allí…
…al salir a la calle el día uno de enero
, debes fijarte en la primera persona que veas, pues su suerte irá unida a la tuya… pero ¡cuidado!, porque si esa persona enferma, tú también podrás enfermar. Y si esa persona gana la lotería, ¡también la ganarás tú!

Una vecina que tuve cuando viví en España, cada paso de año arroja al aire un zapato y observa cómo cae: si lo hace de lado, será un año regular; si cae derecho, tendrá muy buena fortuna; pero si le cae bocabajo de inmediato va al hechicero a que le haga un remedio y así quitar los posibles malos rollos.

Se dice:
Que la última noche del año debes colocar tres papeles doblados en una cajita debajo de la cama; en uno escribirás “bueno”, en otro, “regular” y en el tercero, “malo”. Cuando despiertes por la mañana tomas uno al azar y lo que salga será como va a ser tu año. (Yo, por si las moscas, no lo hago.)

No te olvides de:
Vestir ropa interior roja la Nochevieja. (Y te puedo augurar un año muy sexy.)

No todos los años son iguales…
Yo desearía, por ejemplo, un año sabático
. Hay quienes prefieren los años bisiestos. O a quienes les encanta viajar, o trabajar…

¿Cómo te gustaría que fuera tu año?
¡Feliz 2007!

Pintura: The Cake Walk by Ty Wilson

martes, diciembre 12, 2006

Noche

Es ahí donde hay magia, encanto, luna y estrellas a lo lejos, y... tú.

¡Qué bellas son las noches! ¡Cuántas noches de pasión hemos tenido! ¡Ah! La noche... la maravillosa.

…dile que lo quiero, dile que me muero de tanto esperar… "Noche de ronda", Agustín Lara.

Desde la antigüedad, el dominio y territorio de los muertos, hadas, apariciones y fantasmas ha sido la noche. Es ahí donde las almas se tornan poderosas. Se le llamó "el lugar sin luz", "el sitio donde nada hay" o "lo sin ruido", ya que no se debía mencionar la palabra noche (era de mala suerte).

Borges dijo en su poema “Historia de la noche”:
En el principio era ceguera y sueño (…)

Entre las doce y las tres de la madrugada es cuando ocurren las peores cosas. Las fiebres aumentan, los malestares físicos se agravan y la tos es más fuerte.

Se cree que la noche no es propicia para comentar nuestros temores: los podría escuchar el diablo y se pondría a trabajar para hacerlos realidad... ¡Ay!

La noche es un monstruo lleno de ojos, Chesterton.

La noche es el escenario típico de las historias de miedo, ya que se suele asociar al peligro, a los bandidos y a los animales feroces que se ocultan en la oscuridad. Se dice que criaturas fantásticas como los hombres lobo y los vampiros son más poderosas en la noche y que hay seres malvados que no soportan la luz solar. (Wikipedia)

Y si por la noche enciendes velas:
1.- Para que tengas buena suerte es recomendable encender una vela color miel la noche siete de cada mes. Te asegura riquezas y momentos placenteros en el hogar.
2.- Si en sueños enciendes velas segurito tendrás muchos momentos alegres y más si éstas dan abundante luz.
3.- Si estás enamorad@, lo mejor es iluminar tu habitación con una vela roja, ya que atrae amor y pasión a tu vida. Y si ya los tienes, hace que te duren.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche... Neruda.

Les participo una curiosa invitación nocturna (de un amigo medio enamorado) que me llegó hace años por email:
"Selene... La del tiempo de la Noche, alcanza su apogeo al crepúsculo del próximo martes (cuando se conjuguen las líneas de Orión y Betelgeuse, en los límites del universo conocido). ¿Crees tú que Ella me permitirá verte en ese crucial momento? Mañana te llamo para que me digas si se podrá."

Comencé a tararear:
Qué pasará, qué misterio habrá hoy saldré por la nocheeeee... creo que la canta Raphael.
Dije que sí... y mejor no cuento qué pasó después... no siempre salen bien las cosas, la noche no garantiza nada. Pero, ¡ah cómo ayuda!, a desinhibirnos, a tener más confianza en nosotros mismos...

Igual que la aparición del Crucificado dividió la historia en dos, esta noche acaba de dividir en dos mi vida... dijo Ciorán.

Pero como ya sabemos...
Por la noche todos los gatos son pardos.

También hay quien por la noche es más creativ@, y los trabajos o proyectos le salen estupendos. O quien está más dispuest@ al romance, a las confesiones, a los juegos, a estudiar... hacer locuras, decir mentiras, cantar, bailar, reír, beber, pelear, amar...

Hay muchas cosas que me gusta hacer por la noche:
Cenar, dormir, leer, pensar, ver películas, el amor, conversar, escribir, caminar, ir a fiestas...
Y, ¿a ti?

Y de tanto escribir sobre la noche, ya me entró el sueño, así que...
¡Buenas noches!

martes, diciembre 05, 2006

Hace tiempo...


Los recuerdos me remontan en el tiempo.

Tiempo... ¿qué es?
Contamos los segundos que van pasando.

Nos parece que el tiempo pasa rápido, lento, que no pasa, que no se siente, que no deja huella, que sí deja, que es pesado, que hay que aligerarlo, que ya pasará...
Que vendrán tiempos mejores, que dar tiempo al tiempo...
El tiempo no tiene edad, que desde los remotos tiempos, dame tiempo, te doy tiempo, no hay tiempo, siempre tienes tiempo...
Se me va volando el tiempo, cómo pasa el tiempo, hace buen tiempo, el tiempo es oro, nos queda tiempo, el tiempo se acaba, hay que ganarle al tiempo...
El tiempo no perdona.

Pero, ¿realmente qué es el tiempo? Es relativo... según Albert Einstein, y la fórmula para medirlo: E=mc2
Y el científico dijo: Cuando un hombre está con una mujer bonita, una hora parece un minuto. Pero si lo sientan sobre un horno caliente, entonces un minuto parece una hora.

Y, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, así lo dice Pablo Milanés...

El tiempo establece un pasado, un presente y un futuro.
¿Por qué no viajar hacia atrás en el tiempo, así como lo hacemos en el espacio?
Es posible viajar en el tiempo pero de forma lineal, del presente al futuro inmediato, inexorablemente, hasta la muerte.

Así que no me quedan más que los recuerdos... dueños de otro tiempo.

¡Cómo he perdido el tiempo!
Pero... qué buenos tiempos aquéllos.
¿Tienes tiempo?

Por el momento me despido y no te quito más el tiempo...

domingo, noviembre 26, 2006

Respira hondo


Tradiciones y costumbres

¿A qué huele?

Lo más primitivo que tenemos los seres humanos es el sentido del olfato. Antes de ver, antes de hablar, antes de saber: olemos. Identificamos a nuestra madre por su esencia.

Es muy animal nuestro sentido del olfato y es un elemento básico en la elección sexual. Los brujos de la antigüedad lo sabían y lo aprovechaban en sus remedios amorosos.
Cuentan que en una región de España, si querías seducir a alguien, le tenías que dar, hecho polvo y mezclado con licor, un trocito de pan que habías llevado cuarenta días en el sobaco. (¡Agh!)

Todavía, ciertas madres (conocí una) dan a la recién casada un collar de cuentas de ámbar que al calor de la cama despide una emanación penetrante que enciende las llamas de pasión del varón (no le pregunté a la hija si lo usó...)
Pero esto los hombres bereberes lo saben. Ellos regalan a sus mujeres el día de la boda un collar de ámbar que posteriormente usarán en ocasiones especiales.

En algunas casas aún se tiene por costumbre que las primeras chambritas que le ponen a un recién nacido sean prendas usadas por algún miembro de la familia (hermano mayor, primo o inclusive de los propios padres) a fin de comunicar al nuevo bebé el olor del clan.

¡Ahaaa mmmm!, esa loción que usaba nuestro primer amor... cuando la fragancia llega de nuevo a nosotros, nos transporta, viajamos en el tiempo, recordamos con extrema nitidez momentos, instantes vividos. Y ya llovió, sin embargo...

En algunos aeropuertos que frecuenté los últimos años, nomás aterrizar el avión percibía mi nariz: en Guadalajara, que huele a tierra mojada; DF a tortilla y maíz; Madrid a ajo y chorizo; Barcelona, aceite de oliva; Roma, pizza y espagueti; Valencia, paella; USA, a McDonals y queso amarillo (por no decir pies); París, perfumes; Cancún a bronceador...

Me encanta: el olor de los pueblos cuando despiden humo las chimeneas de las casas.
Un aroma que no voy a percibir más: el de casa de mi abuela. Se murió y vendieron la propiedad.

Cito a mi amigo Horacio Ladrón de Guevara: "El olor más excitante es el del cuerpo humano, el sobaco que huela a sobaco, los pies a pies y el sexo a sexo y todo con su sudor".

Bueno y si de comida se trata: el exquisito olor del mole de olla, el de una carne asada, de unos camarones al mojo de ajo, de un pescado a la veracruzana... o de un humeante arroz.
Qué tal una tarde de invierno cuando regresas a casa y han hecho tortillas de harina y frijoles charros o chocolate espeso y buñuelos. Y los tamales...

O, ¿encuentras algo más agradable que oler el pan acabado de hornear cuando tienes hambre? ¿Y el aroma del café?

Me subyuga el olor de la guayaba y el perfume de los jazmines cuando florecen.
Y muchas veces me descubro gozando con el aroma de mi mano.

Y a ti, ¿qué fragancia te seduce?

jueves, noviembre 23, 2006

Hechizo


Los hechizos son creencias y costumbres que han perdurado a través de los siglos.

"A los que hagan imágenes u otros hechizos o den yerbas para el enamoramiento de hombres o de mujeres, se les castigará".
Libro de las Partidas de Alfonso X

"Para remediar amores o reconciliar voluntades, nada mejor que un trozo de soga de ahorcado y sangre de murciélago".
La Celestina

Una hoja de helecho cortada en la víspera de San Juan, se debe poner en el zapato del abandonado por su cónyuge y hará que el/la amad@ vuelva.
Además, la semilla de esta criptógama se empleó también para encontrar tesoros bajo tierra, tener suerte en amores y gozar del sexo durante horas sin cansancio.

El toloache, es una yerba empleada en México para el mal de amores. ¿La recomiendas?

Hay también perfumes, fragancias, que te hacen desear a una persona inexplicablemente. Esto mezclado con colores, escotes, sonrisas, miradas, posiciones... estratagemas para que tu conquista caiga rendida a ti.

¿Serías capaz de usar un hechizo para lograr que alguien te corresponda?

martes, noviembre 21, 2006

Cama


Ocurrencias y escritos sobre creencias populares

No se debe interrumpir a quien hace la cama, de lo contrario quien haya de dormir en ella pasará mala noche.
Tampoco se debe estornudar al tender una cama ya que podrías enfermar.
Ni intenten dejar la cama sin hacer; la forma del cuerpo o la huella impresa en el colchón acarrea mal de ojo si alguien la mira.
Jamás tres personas deben hacer una cama a la vez porque a uno de los tres le irá mal.
Y lo de mirar por debajo de la cama antes de dormir… por si acaso hay alguien o algo allí debajo, es de mala suerte, ¡no lo hagan!... aunque después ya acostado, te pases horas en la penumbra pensando que tal vez te vayan a jalar los pies cuando te levantes.
No se te ocurra dormir con tu mascota: te puede chupar el aliento mientras duermes.

¿Tienes alguna otra sugerencia?
A mí me encanta la cama... de entre los muebles es de mis favoritos.

lunes, noviembre 20, 2006

Mis abuelas


"Mi abuela paterna se llamaba Adela y era mejor conocida como La Adelita.
Mi abuela materna se llamaba Juana María y todos le decían Juana Gallo.

La Adela tenía un enamorado, era un Sargento de la Revolución que soñaba en casarse con ella y llevarla a bailar al Cuartel, donde cada sábado por la noche organizaban festejos.

Juana María tenía a sus padres, eran unos ricos hacendados que la querían mucho y le habían dado una educación que no iba de acuerdo con la época machista en que vivían. Juana María era doctora en Medicina.

Adela sorprendió al Coronel, cuando en una batalla despachó a quince federales, y salvó la vida del militar. El Coronel la respetaba pero también la enamoraba.

Una noche llegaron los federales a la hacienda y mataron a todos. Juana María se salvó porque esa noche, montada en su caballo, había ido a curar a un enfermo del pueblo vecino.

El Sargento, que idolatraba a la Adela, comenzó a tener celos y se oía por todas partes que le decía: Adelita, si te fueras con otro, te seguiría por tierra y por mar.

Quemaron la hacienda, robaron todas las cosas y Juana María pudo verles. Supo quién fue el desgraciado federal que mató a sus padres y, desde el gallinero donde se escondía, juró vengarse y llorando, abrazó a su caballo para que no relinchara y la fuera a delatar. Amanecía y cantó un gallo.

La Adelita, que además de ser valiente era bonita, era también muy ambiciosa y no se conformaba con los vestidos que de cuando en cuando el Sargento le regalaba. Ella le quería, sí pero el Coronel no estaba mal y aquel General...

Desde aquel fatídico amanecer, Juana María se hizo llamar Juana Gallo. Reunió a los campesinos, a los indios y a los pobres y formó su propia tropa, donde ella era la Generala.

La Adelita era la mujer más popular entre la tropa. Cantaba y reía sin vergüenza y, al bailar, los vuelos de su vestido de seda se levantaban, dejando ver unas piernas preciosas y algo más. Los hombres la miraban y el Sargento enloquecía. Adelita, por Dios te lo ruego, si me matan en batalla, júrame que me vas a llorar.

Juana Gallo mataba muchos federales y su tropa cada vez era más numerosa. "Órale mis muchachos, repártanse el botín, los que estén heridos los voy a curar y, las mujeres que enciendan el comal, que orita mismo iremos a cenar".

El Sargento estuvo varios días fuera del Cuartel cumpliendo una misión y cuando regresó, enloquecido quiso matar al Coronel, porque se enteró de que la Adelita había bailado toda la noche con él. Entonces el alboroto fue mayúsculo porque el Coronel le explicó que la Adelita había bailado con el Capitán, con el Teniente, con el General y con casi toda la tropa...

Cada vez que había una batalla, Juana Gallo buscaba al desgraciado infeliz cabrón que había matado a sus padres. La cara del asesino la llevaba grabada en la memoria y, montada en su caballo, galopaba entre los soldados, buscando, siempre buscando y matando, hasta que un día...

La Adelita era coqueta sí, pero no tenía dueño. Era valiente sí, pero también era romántica y ella solamente se entregaría en cuerpo y alma a aquel hombre que una tarde conoció y nunca más había vuelto a ver. Adelita esperaba encontrárselo de nuevo.

"¡A ése no le fusilen, déjenmelo a mí!". Y dice la gente que Juana Gallo cortó los testículos al asesino de sus padres y lo hizo con mucha maestría, utilizando además de sus conocimientos profesionales, el machete sucio con el que acababa de cortar varias cabezas en batalla.

Y la Adelita le encontró de nuevo, una tarde de paz, cuando se bañaba en el río. El hombre se quitó el sombrero, las cartucheras, el fusil, las pistolas, los cuchillos, las botas, la ropa, los calzones y se lanzó al río. Lo único que se llevó al agua fue su olor.

Y Juana Gallo le dejó vivo. Él se fue por el camino llorando de dolor, apenas podía andar. Los vendajes que tenía entre las piernas eran lo único que le cubría. Tenía frío, hambre, asco y, sobre tode dolor, mucho dolor.

Chapotearon en el río, se besaron y muchas cosas más. Sí, y la Adelita a los pocos meses se tuvo que casar con el Sargento, porque estaba embarazada del General.

El General era el hombre más valiente y atrevido, era sagaz y cauteloso. Era alto y atractivo. Era sin duda un caudillo. Y con las mujeres era galante y lisonjero y también era muy escurridizo. Tenía sentido del humor, inteligencia superior y, cuando combatía despedía un olor a macho irresistible para cualquier hembra.

Juana Gallo, la doctora, la Generala, era también una mujer misteriosa que nunca correspondió a los amores de los militares. Su vida íntima era muy privada y muy suya. Juana Gallo, una noche de combate, olió al General.

Dicen que cuando la guerra acabó, llegó la alegría al pueblo. "¡Ganamos los de la Revolución!", gritaba la gente. Bebían tequila por las calles y bailaban. Y poco a poco, al correr de los días, las cosas se fueron normalizando...
La Adelita tuvo un hijo del General.
Juana Gallo tuvo una hija del General.
Mi abuelo, el General, se llamaba Doroteo. Todos en el mundo le conocen como Pancho Villa."

(...) Fragmento de la novela Bigote Prieto. Editorial Nihil Obstat.
Barcelona, 2001.
Premio de Novela Odaluna, 1999.
Coro Perales

jueves, noviembre 09, 2006

Qué lata...


Las casitas de los gnomos
Condominios horizontales de duendes. Crecen juntos. O separados. Algunos tienen colores. Lunares, Manchas, Rayas. Otros, no. Es divertido ir a encontrarlos. En la montaña. En el bosque. Debajo de los pinos, de las hojas. Se pueden comprar en el mercado. O en el super. Hay los que te hacen alucinar. Y los venenosos. Se cocinan. Se comen. Son sabrosos.

También sirven para que los dibujes... para que tengas fantasías... para escribir un blog... para tomarles fotos... para que te hagan un test psicológico...

Es la temporada, pero como en el Caribe no se dan, ayer compré ¡una lata!...
Estoy pensando en cocinarlos con un poquito de aceite de oliva, ajo picadito, perejil y dejar que se doren al dente...

¿Quieres...?

martes, noviembre 07, 2006

Tum tam clanc clinc tum tam


Era un cucharón parecido a estos de la foto el que me sirvió para darle tundas a mis ollas...

¡Ay!, entre más fuerte era el golpe, sentía que mi reclamo iba más alto...

Caminaba por las calles de mi barrio pegando a la cacerola. Tum, tam, clanc, clinc, tum, tam... La gente desde los balcones me acompañaba.
Al llegar a la plaza me encontraba con orquestas de instrumentos: ollas, sartenes, paellas, cacerolas, bandejas... que eran tocados con tenedores, cuchillos, cucharas, cucharones.
Los medios presentes, informaban. Luces, entrevistas, bailes, reclamos... y a darle con ritmo: Tum, tam, clanc, clinc, tum, tam...

Mis pobres ollas acabaron deformadas por los golpetazos.
Sucedió allá, en ese otro sitio donde llueve y en otoño se caen las hojas.

domingo, noviembre 05, 2006

Lluvia





Detrás de los cristales llueve y llueve...
Joan Manuel Serrat



Cómo quisiera contar que recordé la lluvia vista a través de los cristales de otra casa y el frío de otro tiempo.
Mientras afuera llueve y llueve.
Y no para de llover.

jueves, noviembre 02, 2006

Orígenes


Remontándonos…
Descendemos del mono y ¿vamos hacia él?...


¡Descender de los monos! Mi querida, espero que no sea así; pero de serlo, esperemos que no se sepa.
La esposa del obispo de Worcester (siglo XIX)

miércoles, octubre 25, 2006

Hormiga pensando


Con la "M"
Myrmecophaga Jubata.
Oso hormiguero.
La existencia de este depredador demuestra que pensar el 71 por ciento del tiempo, como hacen las hormigas, no impide que nos coman.
Pensar menos que eso, como hacen los humanos, casi lo garantiza.


Diccionario del que duda. John R. Saul. 2000 by Ediciones Granica, S.A. Ensayo.

domingo, octubre 22, 2006

Nomás



Podría ser por fuera así... y por dentro...

Déjenme juntar unos ocho melones de dolaritos y las invito (a las Mujerzotas estressadas) al retiro literario del Caribe...
El hotelito estará chidísimo, de super super relax mezclado con conversaciones, vino, alguna guitarra sonando por ahí, tal vez un violín que toque un invitado, un piano, dos o tres escritores famosillos (para justificar lo literario). Y bloguers... escribiendo.
Comidas ricas en todo: vegetarianas, carnívoras, pastas, aguas naturales, tequilitas, frutas, pan recién horneado...
Sol, mar, literatura, paisajes...

¿Alguien se anima?
Voy a abrir una cuenta y a ver si comenzamos... ¿qué les parece?
Yo creo que ocho millonsucos los conseguimos en unos días... ¿no?

viernes, octubre 20, 2006

¿Dónde estabas?


¡Hola! ¿Dónde estabas? Yo...
sobreviví a Wilma... en lugar seco y cálido, bueno, algo fresquito y con las paredes cimbrándose a causa del condenado viento que hizo. Eran unas rachas encorajinadas de como más de trescientos kms. por hora. Recuerdo tu coraje, tu rabia... aquella noche.
Y las ventanas: dos de ellas con maderas bien puestas y, otras dos solamente con cintas adhesivas, eso sí, tapizadas haciendo cruces, gatos, y formas abstractas. No te vi en el reflejo del cristal. Yo nomás veía cómo se pandeaban en cada racha huracanada, parecía que fueran a explotar de un momento a otro. Y tu imagen cortada en millones de pedazos. ¿Por qué no estabas aquí conmigo? Y me salían todas las expresiones, las de aquí, las de allá y las de más acá: "¡Ostras!, ¡Ay güey! ¡Coñ...!" y otras que no puedo repetir...
El agua que se coló por los rincones, rendijas y por debajo de las puertas hizo que en "el ojo" conociera a todos los vecinos del edificio. Aprovechamos para barrer y quitar los encharcamientos ayudándonos unos a otros. Me encantaron. Y tú no estabas. Había un arquitecto que hablaba de hacer negocios con materiales para la construcción, que eso iba a ser producto de primerísima necesidad para el arreglo de edificios, casas, e inmuebles en general. La esposa del arqui, una chica muy maja... terminamos, días después del fenómeno, yendo al supermercado y pasándonos recetas de cocina. Los vecinos de puerta, una profesora que ya me pidió mi curriculum porque me quiere "fichar" para su colegio. Su marido un constructor que tal vez nos alquile una bodega que conseguimos por medio de otro vecino... unas gringas que viven en el piso de arriba... un matrimonio de chilenos que nos invitó un vino delicioso y nosotros le invitamos un tequilita. Una abuela jovencísima y super maquillada, me cae que parecía modelo, en la puerta de al lado... y así el vecindario dejó de estar en el anonimato y todos pasamos a ser buenos amigos. Y, claro que después de estar encerrados cuatro días que duró "Wilma" todos estábamos deseosos de hablar con seres diferentes a los que teníamos dentro de casa. ¿Con quién estuviste hablando en esos días?
La preocupación de los días posteriores era: el trabajo. ¿Cuándo nos despedimos? ¿Estarás trabajando en este momento? No ser despedidos. O, al menos que nuestro sueldo no se viera muy afectado. Sí, porque los empresarios cancunenses, siguiendo el ejemplo que ya hizo, el dueño de X (un complejo turístico millonario), en otra catástrofe como fue el atentado de la Torres Gemelas, argumentando que los gringos no iban a viajar en avión y que no iba a haber turismo en la región: redujo el sueldo en un 50%, pues es lo que están tratando de hacer los dueños de empresas, hoteles, restaurantes y negocios turísticos en Cancún y la Riviera Maya. "Gracias, señor X por haber dado tan brillante idea a sus compañeros"... y "Trabajadores, no os quejéis que seguiréis laborando... ¡eso sí, con el mismo horario!, sólo faltaría...".
Bueno, en el colegio donde doy clases, solamente me pagaron el 50% del salario, dicen que me ingresarán el otro 50% en unos días... espero que sea cierto. Entonces seré de las privilegiadas o de las menos afectadas... Me afecta tu ausencia.
Sí, hubo pillaje, robos, violaciones... personas que perdieron todo lo que tenían dentro de sus casas... hubo tragedias... Ahora hay desolación, tristeza, angustia de qué pasará con los empleos... El ejército, la policía, guardias de seguridad patrullan Cancún... días de toque de queda... Estaba segura a tu lado... hablando, hablando, hablando... escuchando.
Las tiendas abrieron sus puertas. Tu figura delgada. Aquella camisa azul...
No hay desabasto de alimentos... los grandes almacenes están surtiendo y vendiendo más que antes. Muchos trabajadores de la compañía de electricidad arreglan los postes que se cayeron. Ya tenemos luz y agua... Las cosas se han ido normalizando. A una semana del huracán, ya están las plazas arregladitas, las calles limpias, las aceras sin yerbas, los árboles cortados... y el paisaje exuberante y verde es ahora invernal, sin hojas ni color. Te recuerdo en aquella plaza. Era enero. Tus manos frías... tu sonrisa... tus gafas.
Ya me incorporé al trabajo. Mis alumnos, los profesores, las misses y todo el personal están bien. La gente que miro por las calles tiene en sus rostros una expresión de madurez y sufrimiento que no tenía antes... ¿Sufres? Me miro en el espejo y soy la misma... ¿Me extrañas? pero con mil vientos encima. ¿Dónde estás? ¿Dónde...?
Coro
1 de noviembre de 2005. Cancún, Quintana Roo.

martes, octubre 17, 2006

Pensar es dudar...


Con la "F"

"Fresa
Intercambiable con el melón, este objeto que sabe vagamente a plástico o cartón ácido, se ofrece en todos los hoteles, restaurantes y supermercados del mundo todos los días del año, bajo el encabezamiento "fruta fresca".
Sus cualidades incluyen:
1.- Modernidad: es un producto de la irrigación, los fertilizantes químicos y los pesticidas.
2.- Modestia: se contenta con crecer bajo plástico.
3.- Adaptabilidad: si la recogemos verde y la mandamos en avión al otro extremo del mundo, permanece tan impasible como si fuera una copia en yeso.
4.- Paciente: permanece eternamente en un estante sin pudrirse.
5.- Mitológica: evoca canciones felices, meriendas, torta con crema, vino blanco y un tórrido sol estival.
Algunos sostienen que en alguna parte aún existe una fresa real, llena de olor y sabor, aguardando a que la recojan. (...)

Con la "H"

Hormigas
Las hormigas pasan el 78.5 por ciento del tiempo sin hacer nada. Están tratando de pensar qué harán a continuación. (...)
La mayoría de los humanos que ocupa puestos de responsabilidad trabaja más del 28.5 por ciento del tiempo. Se podría argumentar que siendo más brillantes que las hormigas, necesitamos menos tiempo para pensar. (...)"

Diccionario del que duda. John R. Saul. 2000 by Ediciones Granica, S.A. Ensayo.

martes, octubre 10, 2006

Dudas...


Definiciones

Con la "O"
Orgasmo
La experiencia emotiva más común, a veces compartida, a veces no. (…)
Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de cien millones de orgasmos por día, con lo cual es miles de veces más común que el nacimiento y la muerte. (…)
Véase pene.


Con la "P"
Pene
Todas las sociedades organizadas se dedican a controlar el uso de este notable instrumento. (…)
Los dirigentes electos son tan potentes, de hecho, que nos sentimos obligados a insistir en que sean semicastos, que se limiten a la sexualidad monógama, preferiblemente con la novia de su juventud, sobre todo si se parece a su madre. (…)
Véase sexualidad.


Diccionario del que duda. John R. Saul. 2000 by Ediciones Granica, S.A. Ensayo.

martes, octubre 03, 2006

Para los que dudan


Amistad
En una sociedad especializada y corporativista, la amistad se confunde a menudo con ideas, gustos, aptitudes o intereses comunes. Pero cada uno de estos elementos supone sopesar valores y por tanto remite al interés personal. La amistad es todo lo contrario. O, como dice Blake, "la verdadera amistad es oposición".

Amor
La solución de todos los problemas en proporción inversa a los ingresos. Un estado emocional que a veces, aunque no siempre, se concentra en por lo menos otra persona. Un término que no significa nada cuando se define. Véase orgasmo.

Beso
Un beso privado se relaciona con amantes, bebés, conocidos y amigos. Un beso público se relaciona con la mano de la reina, la mejilla de Cristo, los pies del potentado o el otorgamiento de un honor por parte de un poderoso.
El primero es una expresión física de emoción. El segundo es una expresión de poder y contrato. Es importante no confundirlos. (...)


Diccionario del que duda. John R. Saul. 2000 by Ediciones Granica, S.A. Ensayo.
Foto: El planeta de los simios.

viernes, septiembre 29, 2006

Por pares

Invitación cordial a que visites

http://paresdemanos.blogspot.com
Por pares

¡Buen fin de semana!

martes, septiembre 26, 2006

"Juro que soy yo"...


Bueno no estoy muy segura, el caso es que...
Sumida en el asiento del avión de Continental Airline, dándole vueltas a mil cosas: el terremoto, la tragedia en que había dejado mi país, los amigos… el amor, Fiji, las palabras cariñosas con acento francés… dentro del juego de maletas: ropa linda, nueva, zapatos que estrenaría allí, en los mares del sur… ¿cómo estaría Diana, mi amiga?, nos despedimos y al rato, otro temblor y la gente decía "se desplomaron más edificios". ¡Ay!, yo volando rumbo al paraíso, me recriminaba, pero enseguida llegaban otros pensamientos… imaginaba el abrazo de mi novio nomás vernos… seguro nos comeríamos a besos allí mismito en el aeropuerto… el edificio de Diana parecía intacto… la renuncia a mi trabajo semanas antes "no te vayas, no acepto que renuncies" dijo el señor X. De todos modos le dije adiós… Traía ¿cuántos dólares, cheques de viajero, tarjetas de crédito?... preparada para cualquier eventualidad… regalos para el francés… A ratos miraba por la ventanilla las nubes y pensaba que no me cambiaría por nadie… las figuras de los cirros y los cúmulos eran hadas, veleros, ositos, y caras sonrientes un poco idiotas… como la ilusión y el amor.

Justificaba: enamorada, tenía planes, vivía en Cancún y había ido a DF solamente a por mis visas para viajar al extranjero y ¡zaz! El sismo.
Una nueva vida llena de amor y aventuras románticas me esperaba del otro lado del mundo. No podía despreciarla.
A ratos lloraba, luego reía. Y también soñaba. Y volvía a llorar. Había sido demasiado. Todo. El terremoto. Lo que estaba dejando atrás. Cada vez más lejos… Mi trabajo. Mis amigos. Era atrevida e insegura.
Y era largo el viaje… veintitantas horas nomás de vuelo. Veintitantas horas de darle a los pensamientos, a los recuerdos, a los sueños, a las recriminaciones, a las fantasías… y veintipocos años que llevaba encima.

Hicimos una escala en el aeropuerto de Hawai… y paseando por los pasillos entre tienda y tienda, oliendo las flores del collar que me colgaron al bajar del avión, me miré en un póster. Unos meses antes había posado amistosamente para unos fotógrafos que visitaron Chichén Itzá y ¡sorpresa! mi foto estaba allí, promocionando las ruinas arqueológicas. "Juro que soy yo"... quería que se enteraran todos… una emoción más qué añadir a las ya acumuladas. Algunas personas con rasgos orientales me sonreían… "me habrán reconocido en la foto" pensaba allí a lado del pendón.

Más horas de vuelo. Otro despegue, cinturones abrochados, comidas en el aire, baños diminutos, charlas de cortesía… todavía fumaba y se podía en los aviones, más lágrimas, pensamientos anarquistas, placenteros, culpables… y de pronto comenzaron a verse por las ventanillas infinidad de islas entre el azul de abajo. Interminables horas de islas. ¿Cuál será? Me preguntaba…

Se dejó oír la voz del capitán y… de pronto apareció a lo lejos:
¡FIJI!

Continuará…

(PD. es para Mita, que preguntó)

viernes, septiembre 22, 2006

El blog de Ramón "Click aquí"

Lo recomiendo...

Mi futuro socio...

Les presento a: ¡Ramón de Aguilar!
Excelente amigo, editor, escritor...
y futuro socio en el hotelito que tendremos aquí cerca, en el Caribe.
"Ya vine a explorar terrenos, Ramón, sólo nos falta el dinero... maldito dinero."
Por algún lugar alguien me dijo que llegará, que nomás hay que despreciarlo.
Espero que no tarde mucho. Hay una cantidad enorme de escritores que desearán venir a nuestro hotel.
¿Se imaginan las letras que andarán por ahí flotando entre las paredes... las historias que surgirán, los líos, los amores, las pasiones, los misterios?...

Váyanse preparando, amigos.
¡Hasta pronto!

martes, septiembre 19, 2006

Fiji


Tenía que recoger mi pasaporte porque al día siguiente viajaría a las Islas Fiji. Estaba mi documento en el consulado de Inglaterra, tramitándose la visa. Fiji es un protectorado inglés...

Esa noche soñé con lagunas azules, con frutas exóticas, con amaneceres llenos de armonía y bellísimos paisajes. Aves de plumajes extravagantes volaban cerca de mí. Me bañaba en un mar inigualable... y soñé toda la noche con el amor. Sí, porque iba a visitar a mi novio francés que vivía en ese lugar.

¡Cuántas emociones! Tal vez sería el inicio de una nueva vida... cruzaría el océano, bajaría al hemisferio sur... ¿sería verdad que el agua se va al revés por los resumideros?... miraría la Estrella del Sur todas las noches escuchando palabras bonitas con acento francés... ¡oh! era maravilloso.

Así fantaseaba dormida, con mi futuro y muy próximo viaje... cuando todo comenzó a moverse. Saltaba, me caí de la cama. El vaso con agua que acostumbro poner en el buró se desbordaba. Todo crujía.
-Déjame ver cómo se balancea el Hotel de México (hoy World Trade Center) -dijo Diana, abriendo las cortinas de la sala.
-¡No! ¡Corre! -le contesté, pero miré cómo la mole de concreto bailaba.
Quitamos los cerrojos de la puerta en fracciones de segundo y echamos a correr como pudimos. Bajamos cuatro pisos por las escaleras casi sin tocar el suelo. Volábamos.
Ya en la calle nomás miraba los balcones de los vecinos, algunos tenían plantas en macetas colgantes que salían disparadas y había qué esquivarlas.
¿Por qué estás enojada, Tierra?, le pregunté en mis pensamientos. Sentía la Tierra enfurecida. Por momentos creí que se abriría...

Pude recoger el pasaporte. Me instalé en una cola enorme del aeropuerto, compré mi boleto, me subí al avión y...

19 de septiembre de 1985.

jueves, septiembre 14, 2006

El implacable





Cancún, Quintana Roo
Gilberto, 13 de septiembre de 1988,
hoy hace 18 años.
Yo tenía...


"El tiempo...
el implacable,
el que pasó..."

Pablo Milanés

miércoles, septiembre 13, 2006

Por mi grandísima...


Como nacemos con el pecado,
entonces también nacemos con la culpa.
Sí, porque hemos nacido del pecado.
Somos pecadores por naturaleza.
Y naturalmente culpables.


Así que… ¡a pecar!




Masaccio (Tommaso di Giovanni di Simone Guidi) (1401-1428)
Adán y Eva expulsados del Paraíso

martes, septiembre 12, 2006

¡SILENCIO!


Lo recordé esta mañana en clase...
un cuento de

MAX AUB

Hablaba y hablaba...

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.


¿Qué puedo poner en la boca de los que no paran de hablar?

viernes, septiembre 08, 2006

No me avergüenza confesarlo



Aprendí a leer
con “Lágrimas y risas” y con “Memín Pinguín.
Apenas cuatro años de edad y los comics semanales de Yolanda Vargas Dulché ya estaban en mis manos… mi frustración por no saber qué hablaban los personajes ilustrados por Guillermo de la Parra (marido de Yolanda), me hizo aprender primero las vocales y después, de inmediato, todo el abecedario.
Fantasear los diálogos no era suficiente, me interesaba qué decían en realidad los monigotes. Allí estaban escritas unas letras, dibujados unos globos marcados con flechas y otros, con unos circulitos… unos recuadros. ¡Y mucha acción!

Cada domingo me levantaba de la cama antes de las siete. Motivo: el voceador anunciando a gritos por las calles de mi pueblo “¡Memiiiiiín!” “¡Lágrimas y risaaaaas!”. Nomás los escuchaba y abría las puertas de mi casa, salía disparada, corría detrás de las voces y también chillaba: ¡Memiiiiiiiiiiiiiín! ¡Aquiiiiií! Lagrimaaaaaaás! ¡Acaaaaaá!
Eran de “continuación” y siempre me interesaba saber qué pasaría… a veces, imaginaba durante la semana entera cómo iba a seguir la historia.

Me gustaba leer: “Archi”; “Susi. Secretos del corazón”; las revistas de Walt Disney, donde aparecían el Pato Donald, Tribilín, Mickey Mouse, Mimí, los chicos malos, los sobrinos, el tío rico, Daisy, Ciro Peraloca; “Sal y Pimienta”; “El hombre araña”; “Supermán”; “Batmán”; “Fantomas, la amenaza elegante”; “Los agachados”; “Hermelinda linda”; y otros que se me escapan, seguro… Todo eso formaba parte importante de mi vida.

Papá, al ver mi afición por la lectura me obsequiaba libros “aptos para menores”. Los leía con agrado. Pero no… mi interés primordial seguía siendo el cómic (la cabra que tira al monte).
Y cuando mi progenitor, cada noche después de cenar, se dirigía en el coche (yo también me acomodaba en los mullidos asientos del enorme automóvil) a comprar los diarios al kiosco; regresaba él, con la pila de periódicos; y yo, contenta con tres o cuatro de mis favoritos ejemplares.
Mi padre compraba, además de los cuentos que yo elegía; revistas de biografías de personalidades; otras, que narraban mitos y leyendas; los clásicos ilustrados; también, de divulgación científica… como si toda esta literatura popular fuera de su agrado. Tenían impresos dibujos lindos, portadas con bellos colores…
“Gracias, Pá…”

Luego yo, a escondidas de él, comencé a leer: “El libro semanal”, y otras novelas de amor y fotonovelas que, seguro no las hubiera aprobado.
Cerca de casa había un tendajito que, cuando se me había escapado el voceador -porque andaba de viaje, me había quedado dormida, o cualquier otro motivo poderoso por el que no había podido comprar mis revistas semanales puntualmente- las alquilaba. Y arrugadas y manoseadas por quién sabe quién, las disfrutaba y leía con tanto ahínco, creo, aún más del regular…

Actualmente me intereso por la lectura en Internet: periódicos, cuentos, diarios y, especialmente blogs.
¿Será una prolongación de mi gusto por los comics de mi niñez?
No me avergüenza confesarlo.

Continuará…

martes, septiembre 05, 2006

Vamos a la Playa Ohooooo




En el mar la vida es más sabrosa.

Comimos unos taquitos de camarón y un ceviche de pescado.

El agua, color turquesa; soplaba brisa agradable; la conversación, relajada; los amigos, divertidos; las cervezas, frías; la arena, blanca...

Estoy probando subir fotos en el blog... a ver si hay suerte.

¡Sí hubo!
¡Ánimo, no está todo perdido!

viernes, septiembre 01, 2006

GRAN PEQUEÑO CUENTO

El dinosaurio

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso


Exactamente siete palabras...

jueves, agosto 31, 2006

Aquí estoy

Horacio Ladrón de Guevara, un buen amigo, dramaturgo, actor, argentino y más cualidades (virtudes y defectos)… me decía, en los inviernos de Barcelona, cada vez que me enfermaba de la garganta, que la causa de mi mal era algo no dicho, algo que se me había atorado en el cogote, que las palabras estaban allí y me hacían daño, y que por eso la garganta, esta pobre garganta mía, protestaba. Que por eso me enfermaba…
“Decílo, Coro, decí lo que no has dicho” me decía.
Y yo, después de doce años de psicoanálisis un día a la semana tirada en el diván diciendo, hablando, narrando, contando, fantaseando… pensaba que Horacio no tenía razón, que ya lo había dicho todo y que no me quedaba con nada obstruyendo allí en mi pescuezo…
“No, no hay nada más” le contestaba, “estoy así por el frío; o es que anoche me fui de fiesta… y cómo bailé y canté.”

Hoy aquí, enferma de faringitis. Podría decir que es porque entré la semana pasada a dar clases en una escuela, y hablo demasiado, expongo las lecciones, llamo la atención de los chavales, a veces (la mayoría de) grito, alzo la voz.
“¡A callar!” “¡Silencio!” “¡Por favor!” “¡El que sigue!”
Repito, repito, repito y, después de tres horas seguidas de clases y blablablá, ando ronca por el mundo.
¿Será esto lo que tiene mi garganta dolorida?
O ¿es que Horacio tenía razón?

En eso he estado estos días… La impotencia de no poder expresarme ante la injusticia y la sinrazón, ante el despliegue de poderío... se me instala en la gola. Mi pobre gola.
Y estoy con fiebre y sin poder decir ni pío.

Coro 2006

miércoles, agosto 09, 2006

¿VACACIONES?

Algunos viajes. Carreteras.
Gente nueva...

Regresaré... Volveré.
Prometido.

jueves, agosto 03, 2006

Ya estamos...

De nuevo vienes… con otro nombre

Te llamas Chris, como la vecina. Como la chica amable que saluda al encontrarme… Esa que vino del norte, pero que es cálida… le atrajo el calorcito y la humedad de esta zona, como a ti. Es una seductora y simpática, cómplice de mis andanzas. No hace ruido y deja, a veces, traspasar desde su ventana, una música suave.
De viento.

Vienes del sur, lo sabemos. Allí naces, allí te vas alimentando hasta que echas a volar… te tropiezas y reanudas el vuelo corajuda y enjundiosa. Y realizas cabriolas caprichosas. Y te llevas lo que encuentras, no te importa. Egoísta, traviesa, desastrosa… no te mides. Bailas salsas y merengues y ritmos tropicales como ninguna. Te meneas, sacudes cabelleras. Imparable. Incansable.
Agotas.

Tu madre te pare. Fruto del calor y del frío, del Sol y la Luna, de las mareas, las estaciones. De Helios y Selene y descendiente de todas las constelaciones. Niño o Niña… Creces. Y vas creciendo. Aumentas en grosor y estatura. Te alimentas, te vuelves caníbal y también vegetariana y sangrienta y sedienta. Devoras. Demandas, arrasas. No importa lo que ingieras…
Bulímica, lo vomitas donde sea.

Te conozco. Cuando creces, tu soberbia no tiene límites. No hay poder humano que te destruya. Nadie ni nada puede contigo. Te dejamos. Te observamos… precavidos.
Agua, pan, latas, atún, frijoles, paté, aceitunas. Lámparas, pilas, velas, cerillos. Protegemos las ventanas. Quitamos los adornos. Llenamos las despensas, el botiquín, por si acaso…
No pasaras de largo.

2006 Coro

jueves, julio 27, 2006

En Barcelona...

Enamorada de una calle donde viví en Barcelona, escribí este texto.
Y además, por que tenía que llevar alguna redacción a mi reunión del "Lupanar"...

MI CALLE
He vivido en muchas calles. La primera de ellas, en Reynosa Tamaulipas, la de la casa de mi infancia. Calle, que primero fue una carretera nacional y que luego ampliaron dando como resultado: un bulevar. Quedaba bien mamá cuando la pronunciaba ante sus amistades que no tenían el privilegio de morar en tan afrancesada avenida. Yo miraba cómo le veían sus amigas a ella la boca cuando pronunciaba booulevaardt y le ponía como una t al final, para hacerla más extranjera y rimpimpín. Mi padre, en cambio, la llamaba a veces alameda o avenida, yo creo que recordando sus tiempos de estudiante en la Ciudad de México, cuando iba a distraerse y a pasar el rato bajo los árboles en la Alameda. Yo, la verdad estaba un poco confusa y no tenía ni idea de cómo llamarle a mi calle infantil. Estaba entre: booulevaardt, (mi madre); boulevard, (que es como correctamente se escribe en francés); o bulevar, (palabra aceptada por la Real Academia de la Lengua Española); o en alameda o avenida, (tal como solía llamarle mi padre). La verdad es que era complicado, mis amigas vivían en sitios más sencillos como: calle Peral, calle Hugo González, calle Hidalgo, calle Rosas, etcétera. Y, ¿tú dónde vives?, me preguntaban. Yo, er, este... en booulevaardt Morelos, les contestaba.

Mi siguiente calle cuando me fui a Ciudad Victoria a estudiar el primer año de bachilleres, fue más sencilla: 7 y 8 Juárez. Allí viví con mi abuela y con mi tía Gloria un año. Ellas eran tan simples como los números de su calle. Hasta parece mentira que fueran mamá y hermana de mi tan refinada madre. Y cuando me preguntaba alguien: Y, ¿tú dónde vives? En Juárez 7 y 8. ¡Uf!, qué alivio sentía al responder. Y a veces hacía combinaciones: Juárez 7 y 8, 7 y 8 Juárez, entre el 7 y el 8 de Juárez, en Juárez entre el 7 y el 8. El caso era que debía de complicarlo un poco. Y a veces, sin querer me salía de muy dentro y agregaba a la pregunta de: ¿tú dónde vives? Yo vivo en Juárez 7 y 8 pero, mis padres en booulevaardt, etc... no lo podía evitar.

Las siguientes calles donde moré casi todas tenían nombres de ríos. Era en mi época de estudiante universitaria en Monterrey, Nuevo León, y vivía en la colonia del Valle: Missouri, Mississippi, Suchiate, Colorado... Había dejado atrás los sietes y los ochos de Juárez y el booulevaardt, pero de vez en cuando me daban unas ganas locas de mencionarlo. Sólo que allí, en Monterrey, parecía que nadie estaba interesado en saber la dirección de tu casa paterna. Entonces las confusiones de identidad se me fueron amuermando en la memoria. Y surgieron las inevitables: ¿De dónde soy? ¿Adónde voy? ¿De dónde vengo? Y a veces hasta: ¿Quién chingados soy?

En Cancún viví en algunas calles que se inundaban cuando llovía y que tenían nombres de peces: Robalo, Pargo, Mero, Esmedregal, Lenguado. O tenían nombres mayas como: Kukulkan, Tulum, Xel-Ha. Y allí, otra vez, se me removieron y salieron a flote los complejos infantiles. Claro, porque el pueblo estaba dividido en supermanzanas, manzanas, lotes y luego calle y su respectiva numeración... O sea, que esta vez había que complicarlo aprendiéndote un chorrotal de palabras y dígitos para explicar el sitio donde te ponías a guardar. Yo viví, por ejemplo, en la supermanzana 25, manzana 4, lote 3, calle Sunyaxchén 12, departamento 6, A. Y no quiero mencionar cuando viví en las calles: Hopelchén, Xcaret, Chichén Itzá o Yaxchilán. Por supuesto que tardé varias horas repitiéndolas y machacándolas en la memoria para poder aprenderlas y pronunciarlas correctamente. Y luego me volví una experta en nombres mayas que hasta el saludo me sabía, era algo así como: Maas kahua lich.

En los años que viví en el De efe, en esa monstruosa metrópoli, estuve durmiendo en un par de calles: Nicolás San Juan era una y San Francisco, la otra. Hasta parece que escogí para recluirme entre veinticinco millones de habitantes, sitios religiosos. Pero no, pura casualidad la de que yo viviera allí entre santos y nada más. Ni católica, ni atea, ni nada, sino todo lo contrario.

Y entonces me vine a España. Viví en El Masnou, en la calle Lluís Millet. Y aquí volvemos a complicarlo. Tenía que aprenderme los nombres de las calles en catalán. Carrer Baixada de San Pere (Calle Bajada de San Pedro), Mare de Déu del Carme (Virgen del Carmen), Llevant (Levante u Oriente), etcétera. ¡Uta madre! Comencé a tartamudear. Ya no sabía si hablar en mi idioma (el español de México), o en castellano (de Catalunya), o tratar de aprender y que me fueran saliendo a borbotones palabras en catalán mal dichas y mezcladas con italiano, inglés y castellano, todo formando una ensalada fonética que podía ser divertida, aunque también algo vergonzosa para una persona tímida como yo.

Ahora vivo en Barcelona en la calle Avinyó. O es acaso ¿Aviñón? Quizás sea Aviñó. En fin, es mi calle. Mi presente: Picasso, las Señoritas de Aviñón; el restaurante pakistaní que tengo al frente; la escuela de las Artes y Oficios, en diagonal; los borrachos que gritan por las noches; los pleitos en las esquinas; los robos; mis amigos que vienen a cenar; los bares, el Ascensor, la Verónica, el Agüelo; la diversidad de gente, de idiomas. Dormirme a las cuatro de la mañana; las fiestas, sí porque es verano, siempre hay pretextos. ¿Barrio Antiguo? ¿Barrio Gótico? ¿Ciutat Vella? Los olores (sin palabras)... los colores, los jonkies, pocos coches. Qué bonito, qué viejo, qué sobrio, qué sencillo. Los callejones enredados, góticos, es más correcto.
Mi Booulevaardt, mi Alameda, mi Avenida, mi Supermanzana, mi Carrer, mi Calle. ¿Aviñón? ¿Avinyò? ¿Aviñó? ¿Avignon? ¿Aviño?
¿Me aclararé?

2000 Coro

viernes, julio 21, 2006

ASÍ FUE

Llegó. Su boca en la mía. Por fin. Me ardía la cara. El corazón me dejó de latir. El páncreas se expandió, el hígado mejoró, la garganta musitaba, los ojos se cerraron, mis manos sudaban, el estómago funcionaba. Mariposas en mi vientre extendieron sus alas y revoloteando jugaron en mi espalda: Era un beso.

jueves, julio 20, 2006

Sin Prisa

Pero sin pausa...

¡¡¡Ya no bebo cocacolas...!!!
Hago ejercicio más de una hora al día.
Escribo, escribo y escribo...
He contestado los mail (sólo me quedan dos).
He hecho favores...
De tan buena que soy, hasta casi me aburro.
La verdad y nada más que la verdad.
Ya desde antes no fumaba, así que no fumo, no cuenta.
Me levanto a las 6 y media cada día (¡uf!).
Hago la cama.
Tengo mis cajones ordenados... etc.
Y...

??????????????????????????

miércoles, junio 14, 2006

¿SERÁ?

ARBEIT MACHT FREI

Hoy comienzo un nuevo trabajo...

Hasta pronto,

Coro

viernes, junio 02, 2006

Olvido

Ha transcurrido el tiempo suficiente para que no recuerdes. El olvido ha llegado. Una mañana te despiertas y ya lo tienes contigo. Allí está el olvido. En cada línea de tu mano, que vuelve a ser tuya por completo. El olvido está en cada cabello, en cada mirada en el espejo. Allí está el olvido. Ya no sueñas con historias inconclusas. Se ha resuelto el final. Nada importa de esa época, nada duele. No sientes, no deseas. Indiferencia. El olvido es indiferencia. Da lo mismo. Allí está.

Algunas definiciones del DRAE
Olvidar: // Dejar de tener en la memoria lo que se tenía o debía de tener. // Dejar de tener en el afecto o afición a alguien o algo. // Hacer perder la memoria de algo. (...)

Según Freud, el olvido opera como mecanismo de defensa. Hace lagunas en la memoria de situaciones no placenteras.

He recibido (de un editor) cheques; sin firma uno, y otro, sin saldo en la cuenta. Seguro se olvidó...

¿Cuántas veces hemos confundido (olvidado) el lugar, la hora, el día de la cita? ¿Será porque no queremos acudir?

Aforismos:

Cuando era joven leía, casi siempre, para aprender; ahora leo, por lo regular, para olvidar.
Giovanni Papini

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga.
Horacio

Olvido es señal de menosprecio, y por lo tanto causa enojo.
Aristóteles

Es tan corto el amor y tan largo el olvido...
Neruda

La cuestión en la vida no es saber mucho, sino olvidarse de poco.
Homero Expósito

Se ama sin razón y se olvida sin motivo.
Alfonso Karr

Yo nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción.
Groucho Marx

P.D. No olviden dejar su comentario, muchas gracias.

Coro

lunes, mayo 29, 2006

Volver a Cancún

Hoy lunes me levanté tempranito y con antojo de comer unas "gorditas de doña Tota", así que me puse mi minifalda y me largué a un centro comercial donde hay puestos de comida (puedes comprar en todos los restorantitos y luego te sientas a una de las mesas del centro) y me comí tres: una de revoltijo -hecha con todos los guisos que tienen allí- otra de frijolitos con chicharrón seco y la tercera de carne molida con mucho chile... En otro sitio compré un jugo de mamey.
¡Vaya diferencia! entre los bocadillos de pan con tomate que comía para desayunar, los años pasados, cuando vivía en Barcelona, y las "gorditas de doña Tota"... de verdad que el cuerpo tendría qué protestar... pero no. Uno se va acoplando igual que sus órganos vitales, a lo que hay, a lo que le suministres.

Leyendo el blog de hoy de Care Santos mis pensamientos se entretuvieron con eso de "volver"... Y bueno, entre las mordidas que le daba a las gorditas y mis cavilaciones acerca de las cosas que hemos dejado, llegué a la conclusión de que volver es una palabra que no debería de existir.
No se puede volver al pasado. Se puede regresar a los lugares. Ver a las personas. Recorrer los sitios, pero volver, es imposible. Ya nada es igual...

Mejor me voy al mar a nadar un rato... a ver si así quemo las calorías ingeridas con las gorditas.

viernes, mayo 26, 2006

¿Esperas?

LA ESPERA
Esperando...
Lleva 12 minutos de retraso. ¿Vendrá? Nunca ha fallado, pero...

¿Porqué espero?
Es ahora que me toca esperar. Es mi turno de estar esperando.
¿Habrá un tiempo en que ya no espere? ¿La vida es esperar siempre? ¿Siempre esperar? ¿Esperar por todo? ¿Esperar por qué?
La espera y la vida van juntas. La espera es la antesala de cualquier cosa.
Hasta lo que no te esperas lo tienes que esperar. Hasta lo que llega sin avisar de alguna manera lo has esperado.
Espero siempre. Es inevitable esperar.
En primer lugar: ¿qué espero? ¿el amor? ¿un hombre? ¿estar feliz y en paz? ¿satisfacer mis deseos? ¿dar rienda suelta a mis pasiones?
Espero, espero. De nuevo vuelvo a esperar. Y seguiré esperando. Siempre.
Te esperaré toda la vida...
P.D. espero que me llame.

ESPERA
Calma, paciencia, facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión. / Tener esperanza de conseguir lo que se desea. / Permanecer en sitio a donde se cree que ha de ir alguna persona o en donde se presume que ha de ocurrir alguna cosa.
Diccionario de la Real Academia Española (algunas de las definiciones de espera).

ESPERA: Angustia por esperar al ser amado.
La angustia del que espera no es realmente violenta. El que espera puede pensar en ciertos momentos mientras espera que –si está en un bar, por ejemplo– su entorno está alejado de la realidad. “Miro a los que entran, miro a los demás que beben café, charlan, bromean, leen tranquilamente: claro, ellos no esperan”.

–¿Esperas?
–Sí.
–Entonces estás enamorado.

ESPERA
La angustia de esperar la tan ansiada llamada que prometió la persona que es posible te dé trabajo.
Ahora, con el teléfono móvil se han solucionado mucho las oportunidades de esperar, puedes ir al lavabo con el teléfono, salir de compras, ir al bar... pero no puedes ocupar el aparato porque puede ser que en ese momento te llamen.

La espera es un delirio. Es una necesidad de creer que llegará algo grandioso, muchas veces fuera de la realidad.
Si esperas una llamada, contestas el teléfono y no es la persona a quien estás esperando, te enfadas con el que llamó, pero disimulas, te contienes.

A veces juego a que no espero nada, me distraigo con otras cosas, llego con retraso, pero siempre pierdo en este juego y termino esperando.

Por ejemplo, cuando esperamos en la cola del banco, en los aeropuertos, en las colas de las taquillas para comprar entradas al cine, establecemos un vínculo con los empleados que nos atenderán ya que dependemos de un persona que nos hace esperar. Es un vínculo de agresión.

CONSEJOS PARA HACER DE LA ESPERA ALGO MÁS LLEVADERO:
Si esperas en un bar, puedes distraerte leyendo el diario.
Si ya sabes que esperarás por alguien, lleva siempre un libro contigo.
Si te gusta hacer crucigramas es un buen momento para rellenarlos.
Has recuentos mentales, una vez yo me distraje tratando de recordar los nombres de mis compañeras de sexto año por orden alfabético. Cuando conté a un amigo mi pasatiempo, él me dijo que lo iba a poner en práctica tratando de recordar los nombres de todas las personas con las que había hecho el amor...

ANÉCDOTA
–¿Cuál es el color de la esperanza? –me preguntó mi profesora de dibujo cuando tenía 10 años.
–Blanco –contesté.
–¿Cuál es el color de la pasión?
–Rojo –respondí–. Y cuáles son los colores de esperanza y pasión para ti? –le pregunté.
Ella me explicó que el color de la esperanza es el rojo y el de la pasión también. Es muy simple, esperanza y pasión son la misma cosa, porque sin esperanza no puedes tener pasión y sin pasión no puedes tener esperanza.

HACER ESPERAR
Prerrogativa constante de todo poder, “pasatiempo milenario de la humanidad”.

ESTÁS ESPERANDO CUANDO:
Miras el reloj continuamente.
Piensas que tal vez hubo una equivocación en el lugar del encuentro y la hora. Un malentendido.
Recuerdas con precisión los momentos en que entablaron la cita, lo que se dijeron.
No sabes si llamar por teléfono...
Si te asomas a la esquina, tal vez lo veas llegar.
Si te vas y llega en ese preciso momento, sería posible que se fuera –piensas, estás angustiado.
Sientes cólera, quisieras reprocharle que siempre llega tarde.
Después pasas a la angustia, temes que le haya pasado algo.
Sufres. Te sientes abandonado.
Es porque... Estás esperando.

Coro

miércoles, mayo 24, 2006

CELOS

Los celos:
"Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra".
Diccionario de la Real Academia Española.

"Celos: sentimiento que nace del amor y que es producido por la creencia de que la persona amada prefiere a otro".
Littré.

Solamente de pensar en escribir acerca de los celos, ya siento angustia y desconcierto.

Shakespeare los describió en sus obras:

"Tened cuidado con los celos: es el monstruo de ojos verdes que se burla del alimento del que se nutre. Vive con felicidad el cornudo que, sabiendo su destino, no ama a la que le agravia. Pero, ¡qué condenados minutos cuenta el que ama y duda; el que sospecha pero ama de veras!"
Iago en Otelo.

"Yo he de ser dueño de lo que es mío: ella es mi hacienda, mis muebles, mi hogar, mis campos, mi granero, mi caballo, mi buey, mi burro, mi lo que sea. A ver quién se atreve a tocarla".
Petruchio en La doma de la bravía.

"¿Qué sentía yo en las horas de placer que ella me robaba? No lo veía, no lo pensaba, no me hacía daño; a la noche siguiente dormía bien, comía bien, estaba libre y contento. No encontraba yo en sus labios los besos de otro. El que ha sufrido un robo y no echa de menos lo robado, si no se le hace saber, no ha sufrido ningún robo. (...) Habría sido feliz aunque todos (...) hubieran probado su dulce cuerpo, con tal que yo no hubiera sabido nada".
Otelo en Otelo.

"¡Impostora, gusano, cáncer de las flores, ladrona de amor! ¿Es decir, que os habéis deslizado furtivamente en la sombra de la noche y me habéis robado el corazón de mi amante?"
Hermia en Sueño de una noche de verano.

Y cuando entran y se asoman por las ventanas:

Me parecen un animal gigantesco que me amenaza con destruir, y todo lo que tengo se derrumbaría y se quedaría en nada. Y llegaría la soledad y la tristeza. Y la ausencia del amado o del poseído amante.

...y todos reirían y se burlarían de mí.

Y mientras él disfrutaría con “la otra”, con la usurpadora de lo que es mío... él.

Ambos comentarían de mis torpezas que antes no lo eran... pero que ahora compartiéndolas con “esa” se volverían anécdotas que juraría insoportables para él.

El deseo aumentaría para ellos, crecería a mi costa, por ser lo prohibido y por ese motivo más atrayente. Y el deseo les lleva a dimensiones todavía más intensas... gracias ¡a mí!

Esos son los celos:
La traición del amado.
La traición al amor.
La traición a todos los momentos.
No compartir nada más.

El otro(a) es el adversario, el enemigo, el competidor.

Los celos son incontrolables.
Llegan y te das cuenta de que no controlas a tu amado(a), que no es una extensión de ti mismo.

“Son un producto de la pasión: incontrolables.
Los celos surgen de la desconfianza hacia el otro.
Un producto de la debilidad de uno mismo.
Inspirados en el miedo. Sentimiento de inseguridad”.
Leonardo Díaz.

Los grandes celosos son grandes violentos, porque en el fondo la violencia está muy ligada a la inseguridad.

Pueden estar en una parte oculta de uno y descubrirse en un momento determinado.
Hay personas que nunca los han sentido y en un momento tienen un arrebato de celos.

“Son una enfermedad del egoísmo occidental, yo nunca seré celoso”.
Tiam Goudarzi.

Te sientes tan ridículo...
Es una cosa que se siente muy dentro y que está a flor de piel.
Rabioso, pasional, agresivo.

Los celos se van a la historia de la otra persona.
Sentimiento enfermizo que puede ir creciendo y multiplicándose.

La mejor manera de superarlos o mitigarlos o que desaparezcan es enfrentándote a ellos.

El celoso sufre:
1. Porque está celoso y se siente excluido.
2. Porque se reprocha estarlo y se cree loco.
3. Porque teme que sus celos hieran al otro por ser agresivo.
4. Por dejarse invadir por ese sentimiento y ser ordinario.

“Cuando amo soy muy exclusivo”.
Sigmund Freud.
Ser celoso es algo propio. Rechazar los celos (ser perfecto) es pues transgredir una ley.

Un ser perfecto es aquel que no siente celos. Y ¿quién es perfecto en este mundo?
Todos hemos experimentado los celos muchas veces en nuestra vida. Y mientras continuemos vivos seguiremos teniendo este sentimiento con nosotros.

"Los celos son egoístas. Uno no soporta dejar de ser importante para la otra persona".
Katinka Rosés.


REMEDIOS PARA LOS CELOSOS

Piensa con serenidad.
Aclara la situación en tu mente, si es preciso comenta lo que sientes con un amigo, eso te aliviará.
Ríete de ti mismo al verte celoso.
Relájate, respira hondo.
Piensa que son imaginaciones que no puede ser verdad lo que crees que pasa.
Has cosas diferentes, sal de la rutina.
Ayuda a personas que sientes te necesitan (te sentirás útil y tu autoestima subirá).
Cuida tu aspecto personal.
Disfruta de las miradas de la gente.
Sonríe con las personas que te encuentras a tu paso.
Sostén la mirada y guiña un ojo a quien te guste.
Coquetea.

Se me ocurren más sugerencias, pero puede ser que en vez de un celoso sean dos.

Coro

lunes, mayo 15, 2006

El Amor

¿Qué es el Amor?

Algunas definiciones de AMOR del Diccionario de la Real Academia Española:
Amor: Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humano o alguna cosa, alcance lo que se juzga su bien, a procurar que ese deseo se cumpla y a gozar como bien propio el hecho de saberlo cumplido (...) / Atracción sexual / (...) de mil amores / hacer el amor / por amor a Dios...
entre otros.

Amor entre padres e hijos:
El niño siente que los padres lo quieren simplemente porque es el hijo. Existe lo que diríamos, un amor incondicional.

El amor infantil sigue el principio de:
“Amo porque me aman”.
El amor maduro obedece el principio de:
“Me aman porque amo”.
El amor inmaduro es:
“Te amo porque te necesito”.
El amor maduro:
“Te necesito porque te amo”.

El amor fraternal:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La Biblia.

El amor fraternal es el amor de todos los seres humanos y se caracteriza sobre todo por su falta de exclusividad. Se basa en la experiencia de que todos somos uno.
El amor al desvalido, al pobre, al inmigrante, es el inicio del amor fraternal. Amar a los de la propia sangre no tiene gran mérito. Teniendo compasión por el desvalido, por tu vecino, el hombre comienza a desarrollar el amor.

El amor erótico:
Podemos definirlo como el anhelo de fusión completa de unirse con otra persona. Es un amor exclusivo, por naturaleza. Se confunde con la experiencia de “enamorarse” y con la pasión que puede surgir entre dos desconocidos que quieren romper las barreras y compenetrarse uno con el otro.
Puede significar la superación de la soledad y el aislamiento.
También podemos encontrar a personas enamoradas que no sienten el amor verdadero...
El amor verdadero es un egoísmo de dos: son dos seres que se identifican mutuamente y que resuelven el problema del aislamiento y soledad.

Para amar a otro, primero has de amarte a ti mismo...

Shakespeare con sus palabras de amor en algunas de sus obras:

Hermia: cuanto más le odio, más me persigue.
Elena: cuanto más le amo, más me aborrece.
"Sueño de una noche de verano."

Valentino: ¿cómo sabes que estoy enamorado?
Presteza: por signos evidentes. Habéis aprendido a retorcer los brazos, como alguien descontento; a entonar canciones de amor, como un petirrojo; a caminar siempre solo, como quien tiene la lepra; a suspirar, como un escolar que ha perdido su abecedario; a sollozar, como una joven que ha enterrado a su abuela; a ayunar, como quien está a dieta; a estar siempre en vilo, como quien teme a un ladrón; a gimotear, como un mendigo el Día de Todos los Santos.
"Los dos caballeros de Verona."

Aún no han bebido cien palabras tuyas mis oídos y ya te conozco.
"Romeo y Julieta."

Sufrir de amor, buena expresión. De verdad sufro de amor, pues os amo contra mi voluntad.
"Mucho ruido y pocas nueces."

Neruda, un poeta enamorado que sentía la noche, las estrellas y el amor mezclados con la nostalgia. Veinte poemas de amor y una canción desesperada:
Quiero escribir los versos más tristes esta noche
Escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos...

Otras formas de ver y sentir el amor lo observamos en Charles Boudelaire, el poeta maldito, una estrofa de “El amor y el cráneo”:
El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad
y ríe en este trono el profano
con risa desvergonzada.

Yo creo que quien encuentra el amor, no lo buscaba.
El amor... el AMOR, es traicionero, es rebelde, es obcecado, es obsesivo, es enfermizo, es testarudo, es engreído, es estúpido, es grandioso, es humilde, digno, pedante, petulante... es mucho más. Es energía que te invade y te llena el cuerpo de impulsos nerviosos espontáneos. Te hace ir en una sola dirección. Te somete a su antojo, con pasiones y angustias, con recuerdos y fantasías. El amor es un hechizo, un estado diferente de ver, de sentir, de hablar, de mirar, de respirar. Crees que cuando respiras el aire tiene forma. Crees que cuando caminas andas por el mundo con objetivos, con misiones impuestas y divinas. Crees que cuando sonríes transmites alegría, tu alegría. Crees que cuando sueñas, sólo tú sueñas.
El amor te convierte en ese ser perfecto y loco que te encuentras en las fantasías de los poetas y los románticos.
¿Cuánta gente siente el amor? ¿cuántas veces en una vida se puede sentir el amor? Descubro que lo siento, que me abraza y me dejo llevar, aunque no lo quiera me he de dejar llevar porque si no lo hago, él me lleva contra mi voluntad. El amor es como el nacer, no tiene remedio, ya está aquí.
¿Se puede dar amor? ¿Cómo? Se siente, pero ¿cómo se da el amor? Con obras, palabras, miradas, con comprensión, con escuchas, con bromas ligeras. Se transmite con palabras, con tacto, con hechos.
¿Cómo no confundir el amor con otro sentimiento fugaz como la pasión? No hay diferencia, dure lo que dure, el amor es válido. El amor siempre es verdadero, porque se siente, se experimenta. ¿Un día, un mes, un año, dos, once, toda la vida? Es igual, es amor.

También el AMOR provoca miedos...
Estoy enamorada, creo. Con un miedo terrible a sufrir. No me gustaría llorar y pensar que soy infeliz. No quiero estar esperando por nadie. No quiero suplicar ni pedir nada. Nada. No pedir tiempo. No pedir consuelo. Lástima. No quiero estar enamorada. Era lo que quería, pero estoy aterrorizada.
Me siento llena de incertidumbre, de melancolía. Pienso en él demasiado.
No lo veré más. Es lo mejor, no verlo. Dejarlo. Con sus besos. Que se vaya. Borrarlo de mi vida. Alejarme de su entorno. Esta es mi verdad. Inquieta mi paz. Se mete hondo. Es él. Lo sé. El que esperaba, el que llegaría.

Y al AMOR ¿quién lo entiende?
Lo amo. Lo odio. Lo deseo. Lo rechazo, Lo quiero. Lo alejo. Lo aborrezco. Lo detesto. Lo añoro. Lo ignoro. Lo beso. Lo recuerdo. Lo imito. Lo sueño. Le hablo. Le digo no. Le digo sí. Le aprendo. Le estudio. Le cuento. Le toco. Le beso otra vez en la memoria.
No lo quiero ver más. Es detestable, horroroso, ingrato, infame, seductor, ignorante, erudito, sabio, inteligente, burro, león, oso, pantera, ogro, gato, perro y loro.
No lo quiero ver más porque no sabe que quiero verlo. No lo quiero ver más porque cada vez le querría ver más. No lo quiero ver más porque en las noches pensando en él no duermo. No lo quiero ver más porque es insoportable estar sin él. No lo quiero ver más porque su beso me llevó a otra dimensión. No lo quiero ver más porque si con un beso no dejo de escribir páginas enteras, ¿qué sería si hiciéramos el amor?

El amor... es maravilloso.

Y seguiría escribiendo sobre el amor, los amores fatales, los amores platónicos, los amantes, los amoríos, las formas de hacer el amor...

Coro

lunes, mayo 08, 2006

Talento

Piano en Cancún.
En la Casa de la Cultura de Cancún tuve la fortuna de escuchar a Lewis Warren Jr, un niño de nueve años de edad. ¡Magnífico! ¡Soberbio! En cuanto sus manos infantiles comenzaron a desplazarse por el teclado con aplomo y seguridad la música se escuchó nítida y los sonidos andaban libres por la sala llenándola de fugas, sonatinas, nocturnos, danzas… Handel, Pachelbel, Bach, Kuhlau, Chopin, Schumann y Prokofiev.
Un chamaquito de pantalón negro y camisa blanca con pajarita y mancuernillas lucía elegante esa noche. Una criatura de corta estatura y modales educados. Adornaba su apariencia una sonrisa y mirada inteligente en su rostro. Así lo miraba desde mi asiento… allí, sentado al piano.
-Comenzó a tocar desde los tres años –escuché que alguien dijo.
-Es un “pequeño grande” –afirmó uno de los asistentes.
-Sí, es un genio –concluyó otra persona.
Efectivamente. Ha sido un privilegio para mí haber estado en la sala de conciertos este viernes pasado… y un placer.
¡Gracias, Lewis!

Coro

martes, abril 11, 2006

@mor en la web

(Fragmento de novela)
Una noche de principios de año estaba en el cine con una amiga. No recuerdo el nombre de la película pero sí que había un gran amor, una pasión que nunca se extinguía. Era una historia en donde quisieras ser la protagonista, y no por lo atractiva que fuera la chica, ni por la herencia que supuestamente había recibido, ni siquiera por la casa antigua y enorme que se había comprado en la Toscana, no, por nada de esto, sino porque cualquiera hubiera querido estar en su pellejo porque había encontrado el AMOR. El que llamamos verdadero. El único. El que deseamos para siempre, aunque muy pocos logremos o creemos lograr. No aquél que ya sabemos dura poco. No ése que se transforma en lo contrario. No el amor universal que se puede tener por todo lo existente. No. El Amor en sus acepciones carnales. El Amor con todas sus consecuencias. Así, recuerdo, había encontrado el amor la chica del filme. Y al director le bastó mostrarnos la mirada con que veía llegar a un hombre para decirnos lo evidente...
Al salir del cine, en esa noche fría de enero, camino a casa por las oscuras calles de mi barrio, pensaba en lo que me hacía falta amar y ser amada... en alguien que me quitara el frío y alumbrara para mí en esa nocturna oscuridad. Quería tener unos brazos estrechándome y... bueno, quería un hombre a mi lado y que nos amáramos en una sintonía perfecta. Pero estaba sola. Había ido al cine con mi amiga y ella también estaba sola... ella deseaba lo mismo que yo. ¿Quién no desea lo mismo? ¿Quién no quiere amar?
¿Dónde iba a encontrar el amor? No me gustaba salir por las noches a bares, ni ir a discotecas. Acudir a espectáculos o comer fuera de casa requería de gastar dinero. Una ida al cine de vez en cuando y mi café diario en el bar donde siempre me ha gustado escribir un rato... esas eran mis salidas. Así nunca podría encontrar el amor que seguramente estaba destinado para mí... y cuando me gustaba alguien que miraba en algún sitio público, mi timidez no me permitía acercarme y si él se acercaba yo sentía que mis respuestas eran incorrectas y lo echaba todo a perder. En el fondo, tenía un complejo: si tomaba alguna iniciativa para acercarme a alguien, me iban a tachar de ligona... qué sé yo qué más cosas pasaban por mi cabeza y...
En fin, que fue cuando descubrí la web del amor, y mi mundo cambió.
Sí, me he enamorado varias veces. No he encontrado todavía el gran AMOR, pero no dudo que llegue en cualquier momento. Sé que me está acechando, que alguien está por llegar y que está a la vuelta de la esquina... lo recibiré con los brazos abiertos y le daré todo lo que yo necesito que me den: AMOR.

Llegué a mi ordenador, ese aparato frío, informático, que no me decía nada... lo puse en marcha, me conecté a internet, tecleé: solteros y entre las webs que aparecieron estaba la web del amor... y allí pulsé.
Sí, a los pocos días ya estaba enamorada. Caí como una buena principiante. Me enamoré de un médico de Palma de Mallorca. Fue tan intenso lo vivido que duró un mes y medio. Como todo al inicio fue la locura, la pasión, el encantamiento, después vino la confianza, la paz, y luego llegó el rompimiento y su fin. Por cierto que nunca llegué a conocer en persona al galeno. Reconozco que todavía siento curiosidad por ver a ese hombre del que estuve virtualmente enamorada y por el que pensaba lo dejaría todo.
Más tarde supe que a ese fenómeno le llaman la cerilla: chispa, fuego muy intenso, se consume rápido y se apaga.
Lo que puedo decir es que las noches de ese enero y parte de febrero ya no fueron tan frías ni estaba tan sola. Al caer la tarde me sentaba frente al ordenador, que ya no veía como a una máquina y aparato frío lleno de fierros y cables. No. Mi ordenador ahora era mi amigo y mi cómplice ya que él me daba la imagen, las letras, la voz de un sentimiento. Allí tenía la cita con mi Amor, sentada cómodamente en mi salón calentado con radiadores eléctricos.
El calorcito, mis cosas, la comodidad de mi casa, la ropa de estar por ahí sin salir, era como tener a mi compañero virtual al lado... y sin el compromiso de esfuerzos de hacerle la cena o de comprar más víveres para la despensa porque no era lo mismo una persona de cuarenta y nueve kilos que uno de ochenta y cuatro, que seguramente comería una barbaridad. ¡Ah!, y el humo de los dos paquetes de cigarrillos negros me decía se fumaba al día...
Era perfecto así. Era cada vez más el hombre perfecto. Mi amante fantasma. Sí, mi amante, mi compañero, mi amigo, mi novio, era todo. Hablaba de él con mis amigas, como si conviviera conmigo todos los días... así estuve hasta que vino la decepción. Lloré, le escribí cartas... y al final, lo olvidé.
He tenido más amores en la web del amor, pero ya no me dejo llevar por el efecto cerilla, voy con más cuidado. Sigo confiando plenamente y además estoy convencida de que un día llegará el definitivo: El AMOR. ¿Será por Internet?
...
Coro

Tía buena

LA GÜERA
¡Adiós güerita!
Gritaban a mi tía los pelados. Ella movía las caderas para allá y para acá. Tenía grande el culo, (perdón, no es de buena educación decir culo en mi país) y lo sabía menear para gusto y regocijo de algunos hombres del pueblo donde ella moraba y había nacido y donde seguramente terminaría siendo vieja, y al final de su vida, allí los gusanos le devorarían hasta la sombra que un cura habría bendecido. Yo iba encantada con ella a por el pan o las tortillas y me aprendía todititos los gritos que soltaban las calenturientas gargantas masculinas.
¡Guapa!
Ceñido a su cuerpo, marcando curvas blandas que nunca conocieron gimnasios ni participaron en ejercicios aeróbicos que las endurecieran, un vestido floreado de brazos descubiertos, con escote en pico, permitía esconder un canal entre elevadas montañas que formaban un busto puntiagudo y acompasando a las caderas iban de oriente a occidente y de norte a sur. Como agitando bien el envase de la leche matinal. Mi tía, ajena a tanto escrutinio corporal sacudía su melena rubia, y mostraba al aire una blanca dentadura, ostentando entre sus labios una sonrisa maliciosa y una desfachatez atrevida que nadie le conocía en casa. Y, simulando no enterarse de las audaces palabras que le aventaban lujuriosos personajes, aumentaba el meneo rítmico de su cuerpo. Balanceando mi inocente mano que se asía a la suya con mis cinco deditos bien prensados, me hacía partícipe de tanto movimiento erótico que emanaba de su anatomía.
¡Mamacita!
Las piernas, como pilares audaces, ni largas, ni cortas, comenzaban incitantes en un triángulo que se le formaba en el bajo vientre, saliendo belicosas hasta el suelo, moviéndose, redondas, terminando en unos pequeños pies agitadores, de largos dedos acusantes que asomaban coronados y saludables entre los huaraches de piel de buey.
¿A dónde vas?, te acompaño.
Mi tía comulgaba a diario cubriendo su cabeza con un velo dorado de encajes con formas de flores transparentes. Una exquisitez de diseño monjil que purificaba sus facciones que, asomando discretas e inocentes aparecían impresionadas por el sagrado e inmenso recinto. Sólo delataba rebeldía en su figura la picaresca nariz que apuntaba al cielo, aun cuando había que inclinar la cabeza y agachar la mirada para descubrir manchas en el suelo, o sentir pena por Jesús crucificado.
A veces, hincada parecía una estatua.
De sus pequeñas orejas blancas colgaban aretes quintados, con piedras verdes, azules o rojas, según el color del vestido y el sentimiento de su alma. Le conocí unos pendientes negros que le endurecían el rostro y no le permitieron hablar en un invierno de luto paterno, y que le abrieron un torrente de agua salada a los ojos que ya mostraban ríos de venas contenidas. Oscura, con seriedad en su interior, la Güera también era elegante, fría, distante.
Y hermosa.
Su vientre era una protuberancia redonda y sensual partida en dos, justo donde el ombligo mostraba su hueco soplando las margaritas que decoraban el vestido. Cuando mi tía, riéndose con furia, descargaba su alegría en carcajadas, yo miraba el acompañamiento que su estómago tenía con la hilaridad y entonces yo reía y reía y no podía parar de reír. Y miraba su barriga gelatinosa y volvía a reír.
Era tan feliz...
Y era su espalda su fortaleza. Era allí donde sostenía el mundo que iba pisando. Si estaba recta, bien erecta y empinada, ya sabía yo que el paseo iba a ser grosero y brutal, que provocaría insultos galantes de rufianes vulgares de manos toscas, barbas descuidadas y suciedad en los dientes. De machos deliciosos que miraban lujuriantes los encantos que la atrevida de la Güera les paseaba. El culo balanceante, las montañas agitadas, el vientre gelatinoso, los dedos acusantes, la risa, la inocencia provocativa de la tía virgen, inmaculada.
Santa.
Yo de grande quería ser como mi tía... Por eso cuando tuve la edad en que me sentí mayor, me compré un vestido floreado sin mangas, me introduje en él y comprobando que me ceñía la cintura y realzaba los pechos, me lancé a la calle. Me balanceé. Moví toda mi anatomía, enseñé los dientes... y nada. Pero nada.
Respeto.
Ningún piropo. Ninguna estupidez. La rabia, primero; y la cordura, después, paralizaron mis meneos y las flores coloreadas de mi vestido que ondeantes y alegres se agitaban revolucionarias entre los musculosos campos verdes, cesaron su inocente baile.
Al regresar a casa, entre hipos de coraje, me cambié de ropa y me olvidé de querer ser como la Güera.
Coro

Entre notas

Domingo musical
En el Auditorio. La Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña
Lleno. Lleno de gente... Programa. Alberto Ginastera Glosses sobre temas de Pau Casals. Robert Schumann Concert per a piano i orquestra en la menor, op. 54. Franz Schubert Obertura Rosamunda D.644. Astor Piazzolla Tangazo...
Sin piano, con piano, sin piano con el piano presente... en el Centro. La orquesta, los aplausos. Aparece la pianista, el director. Más aplausos. Las teclas, los dedos, las manos, la melodía, los violines, las violas, el cello, el piano, el escenario y tú. Las flautas, las trompas, los clarinetes, y tú, de nuevo, tú. El piano, los acordes, el director, la batuta, mi boli y tú.
El contrabajo, do re mi, la sol fa, sostenidos, aire, viento, cuerdas, teclas. Agudos, graves, sonoros, altos, bajos, fuertes, delgados y tú. La gente, las cabezas, el silencio, la música, la apoteosis. La marcha, diminuendo, el allegro, ma non troppo, y tú. La batuta y tú, tú, tú...
Las trompetas, los trombones, el saxo, los primeros violines, los timbales, el oboe. La pianista, sus manos calientes, las tuyas frías. El negro de los vestidos, el claro del auditorio, la madera, los asientos, la acústica. Schumann, Schubert, Piazzolla, Ginastera, Casals. Las luces, la penumbra. In crescendo, la furia, el enojo, el teclado, los violines, la réplica. La discusión, la calma, el acuerdo, el llanto de un niño: ¡A callar! De nuevo el piano, el trombón en acelere, la discusión, la discordia. Las notas, las palabras, el silencio, lenguaje escondido. Tú.
Los brillos de los instrumentos, el blanco y el negro. Palomas volando. La respiración, ronquidos cercanos. El arpa, suave... lenta, amor, caricias. Escondido asoma, poco a poco, piano a piano. ¡Ahora!... se descubre. El director, controla, dirige. ¿Estás aquí?, me gustaría... ¿Estás entre la gente que escucha, que siente? La flauta de pan y el clavicordio, no están. Las percusiones tampoco, se han ido. Como tú.
El piano pide, los demás dan. Los demás dicen, el piano responde. Si tú estuvieras... ¿sería igual? en el intermedio... No, no eras, y de haberlo sido, preferiría que no lo fueras... Quiero hablarte en silencio, llenarte de letras.
La pasión del director, la entrega. Se da. Entero. ¿Dónde estás? Tu figura, busco tu figura. La apoteosis, todos a la vez, estruendo, final: tú. La emoción, el llanto, la risa, tú. La calma. ¡Bravo! ¡Bravo! Los aplausos. Más aplausos. Muchos aplausos. No se acaban los aplausos. La gente aplaudiendo por todos lados, en los asientos, de pie, sentados. Los músicos de la orquesta se paran. El director, sale, entra, sale. Los aplausos más fuertes. Vuelve a salir. Más aplausos. Muchos, muchos aplausos. La pianista sale, las flores, entra, vuelve a salir. Más aplausos. Un bis. Me duelen las manos. Interminables palmadas dolorosas. Tú.
Un Solo de piano. Mi corazón emocionado, mis sentidos alertas. ¡Bravo! Más aplausos al final... tendrías que escucharlo, que verlo. Los aplausos en desorden, en orden, te extraño. El canto de las manos, de las tuyas. El lamento frío de tus dedos. Los aplausos cada vez más sonoros y fuertes. Como si te encontrara, aplaudo fuerte. El director no eres tú. De nuevo la música, la batuta... Su pelo, su figura delgada, como tú. Sus manos volando.
El ritmo acelerado. Allegro troppo vivace. Andante. Las percusiones, el viento entre las cuerdas...
Disminuye. Tristeza, acordes melancólicos. Nocturno. Noche. Oscuridad. El dolor. El pensamiento va a ti. ¿A dónde te has ido? Crescendo. Aumento. Grito. Clamor... Silencio.
La levita elegante. La resolución del conflicto. Los violines, los saxos, las trompetas, las flautas. Las manos palomas de paz. La paz. En paz. ¿Dónde estás?
Aplausos, más, más aplausos...
Coro

lunes, abril 10, 2006

De Meteorología

Mis amigas y algunas coincidencias

Invaden mi casa la señora Fantasiosa, doña Guasa y la señorita Histeria. Qué coincidencia, vienen siempre juntas... Nadie las invita, aparecen de repente, y con descaro se meten en todo. A ratos desvergonzadas y traviesas, parlotean alto y pasan de la risa al llanto con facilidad. Me sorprenden, y alegran a la vez. Al principio sólo miro cómo Fantasiosa juega con Histeria y ambas se desbordan con la Guasa.
Luego río con ellas, salgo de mi mutismo, disfruto. Me llevan de viaje, me orillan a burlarme de la vida, del amor.
De los placeres.

Fantasiosa me dice que andar por el mundo es volar sin rumbo... Histeria me avienta y vuelo alto y rápido y lejos. Con inocencia.
Sin mesura.
Incondicionales, me quieren y por eso me gustan y las tolero... aunque me controlen y zangoloteen entera. Me satisface el fulgor perverso de esos ojos misteriosos y conocidos que se pintan en mi espejo con chispazos de encanto.
Polimorfo.

Conocen mis secretos y los cantan cual sirenas seductoras... Tiempo después, están invadidos hasta los rincones y escondites. No sé dónde guarecerme. Han crecido, se han vuelto enormes. Las miro gigantes, alimentándose de mi comida, vacían mi despensa. Perfuman, cantan, lloran. Desordenadas y anarquistas.
Me roban el sueño.
Una semana de tolerar las imprudentes visitas es suficiente. ¿Qué las trae? ¿de dónde han venido? ¿por qué aparecen? Tal vez la Luna, quizás las Mareas, las Estaciones... o es probable que todos los fenómenos juntos...
Me atormentan.

Pero una vez gigantes, y adueñadas de mis pertenencias, comienzan a perder la risa. Una mueca dibuja sus rostros y un vacío siniestro se extiende en el aire.
Temerosas y decadentes, las observo: van perdiendo estatura y se encogen. Van quedando más espacios silenciosos donde hubo estridencia.
Recobro sitios.

Y ellas, sin saber cómo actuar, atisban por los visillos. Mudas, miran por el sendero de casa acercarse a Soledad, a Santa Pena y a tía Tristeza. Observan con espanto sus pasos enlutados y cómo van creciendo sus sombras...
Descubro en mí pensamientos de alivio al ver cómo se esfuman.
«Adiós», les digo.

Y juro, ante la mirada ya sin fulgor que me devuelve la luna, estar preparada para recibirlas la próxima vez: sacar provecho de Fantasiosa, perfumarme un poco de Histeria y disfrutar jugando a ratos con la Guasa. Sé que volverán...
Hemos crecido juntas.

Las sombrías y enlutadas, como si alguien les avisara, llegan dispuestas a ordenar. Y, aunque tampoco fueron invitadas, también se acomodan alegando que vienen a reparar los desastres encontrados.
Reflexionan y hablan en el sofá, en la mesa, en la cocina, en el baño, en mi habitación... El reflejo en el cristal me devuelve miradas profundas y opacas mientras ellas discuten.
Me involucran.

Soledad con su llanto siente Pena y Culpa el caos de casa a la frivolidad pasada. Me preguntan, me cuestionan. «Yo qué sé», contesto. Las escucho y observo...
Cuánto análisis.
Después, también vacían mi nevera, igualmente se alimentan de mis provisiones hasta agotarlas. Dejan los platos sin lavar, las camas sin hacer, los papeles en desorden y crecen hasta casi dejarme sin espacio para respirar. Allí, perezosas y sin parar de argumentar. Gigantes. Agobiantes...
Me agotan.

Qué bien que duran poco tiempo. Suerte que también asoman la nariz a las ventanas. Y se esfuman al ver acercarse a esas otras amigas. «Las que conviene tener cerca más a menudo», diría mi madre. Esas visitas que ya deseas y que con gusto convidarías: Mis queridas Cordura, Paz y Serenidad.
«¡Uf!, qué alivio», pienso.
Ojalá no me abandonaran nunca. Que no me dejaran. «Qué bien que han llegado. Bienvenidas», les digo, y abro anchas las puertas de mi casa.
Consumen víveres pero también surten la nevera, limpian, hacen las camas, lavan ropa, hablan, ríen, callan, entran, salen. Son correctas. Son perfectas. Son orgullosas y humildes.
Son encantadoramente odiosas.

Al cabo del tiempo también las quiero echar. Me sofoca tanto orden, me desesperan con tanta mesura, y mi anhelo más profundo es salir de la corrección y la sobriedad. Y apenas me entero cuando ya se han ido.
Sin mirar por los visillos.
Son tan ecuánimes que ni crecen. Tan discretas que sólo susurran monosílabos. No molestan y en su presencia es cuando mejor duermo. No opinan...
Si no es necesario.

Y, de pronto, descubro en mis aposentos a la vecina Aburrida. Esa que se cuela en cualquier descuido al abrir la puerta. Viene con la Rutina y la Costumbre. No hay manera de evadirlas, se sitúan y disponen de mi morada... unos días. Consumen poco, casi no beben, pero están allí, invadiendo mi espacio.
Me habitúo.
Estorban sí, pero... hacen compañía, de alguna manera. Miran todo, huelen las cosas, otras veces no ven nada. No ríen, casi no hablan, no cantan, no lloran, no sienten, ni discuten, no leen, sólo miran la tele aunque esté apagada. Con ellas todo es igual: gris, monótono, poco agradable. Apáticas. Sin incentivos.
Sin más...

Mientras tanto se desatan las fuerzas ocultas, allá en el Cielo infinito cargado de nubes. La Luna vuelve a llenarse. En el Mar las mareas suben y bajan, llevan y traen.
Y la Tierra girando sin parar.
Provocando Estaciones, despertando los sentidos... y atraídas por la gravedad que ejercen estas fuerzas supremas, escucho muy de cerca... de nuevo en mi sofá los cantos de sirenas...
Lo inevitable:
«Ya las extrañaba», les digo.

Coro