miércoles, septiembre 16, 2009

Prohibido leer


Hoy leí en un periódico nacional que: “Censuran Aura, de Carlos Fuentes, en Puerto Rico. La obra del escritor mexicano fue prohibida por autoridades de ese país, al considerar que su lenguaje es burdo y soez…”

Es una de mis novelas favoritas y por cierto (ya un secretario de estado mexicano, un tal Abascal, hace unos años la prohibió, también) tanto revuelo ha despertado mi interés... Volveré a disfrutarla. ¡Seguro!

Wikipedia dice: “Aura es una novela corta. La historia está situada en el año 1961 en la Ciudad de México. Es considerada como una de las más importantes de este novelista y una de las mejores de la narrativa mexicana del siglo XX. Fue publicada en México en 1962. Forma parte del Boom latinoamericano”.

Aura es también un campo invisible luminoso multicolor de radiación que supuestamente rodea a seres vivos y objetos como un halo.

¿De qué color crees que tienes tu aura... hoy?
http://www.eluniversal.com.mx/notas/626701.html
http://www.jornada.unam.mx/2001/04/16/040n1con.html

Ilustración tomada de "Mis imágenes de Google"

sábado, septiembre 12, 2009

No me moleste mosquito

¿Un mosquito sabe que es un mosquito?
Anoche lo pensaba cuando perseguía al zancudo por toda mi habitación. En momentos sentía odio hacia ese serecillo. Manoteaba irritada hasta que ¡zaz, zaz, zaz!: Fin. Lo aplasté contra la pared haciendo una mancha que luego desaparecí con una toallita.
Otras veces, cuando alguno ha volado cerca de mis oídos, lo he atrapado entre mis manos ¡plaf!, allí ha reventado y terminando en nada su cuerpecillo... luego me quedan los dedos ensangrentados ¡wácala! Y ni pensar en que me chisporrotée la cara...
Todos estos instintos afloran sin culpa ni remordimiento alguno. Al contrario, ¡qué alivio!, ya se ha terminado la molestia.

Según Wikipedia: Un mosquito es un insecto volador.
Pero también tenemos otros mosquitos:
«El Mosquito» (Argentina), periódico dominical satírico-burlesco.
«El pez mosquito», pequeño pez del orden de los ciprinodontiformes.
«El hombre-mosquito», criatura mitológica de nativos sudamericanos.
«Cerro del Mosquito», área geográfica en Villaviciosa de Odón, España.
«Mosquitos», novela publicada en 1927 por William Faulkner.
«La costa de los mosquitos», novela publicada en 1981 por Paul Theroux.
«The Mosquito Coast», película estadounidense de 1986 dirigida por Peter Weir, basada en la novela anterior.

Y para no darle tantas vueltas a la existencia del ser y saber… mejor instalo un mosquitero en mi cuarto.
Sin embargo, no lo puedo evitar y vuelvo a mi pregunta inicial:
¿Un mosquito sabe que es un mosquito?

Ilustración tomada de “Mis imágenes de Google”

jueves, septiembre 10, 2009

Trópolis




Editorial Trópolis abre sus puertas en Cancún.

Estas son las portadas de sus dos primeros libros.

Adolescente. Un libro para despertar la consciencia

Silvia Roura Dalmau, escritora de libros de salud holística y de auto-superación. Llegó a México hace dieciocho años. Siendo también madre de una adolescente, escribe este libro con afán de ayudar a los adolescentes a tomar consciencia y acción respecto a los problemas que los rodean.

Bigote Prieto. Una historia de mujeres en la Revolución Mexicana.

Cuatro mujeres, cuatro vidas, cuatro existencias de diferentes orígenes y motivaciones e incluso de épocas distintas, que no sólo se funden y confluyen en una historia común, sino que también conforman la crónica viva de un país, México, revelándonos un tiempo de Revolución, de amores y odios.

Coro Perales, galardonada con el Premio de Novela Odaluna del III Certamen Emilio Murcia, en Villatoya, Albacete, nos presenta una obra llena de inocencia y madurez estilística…

sábado, agosto 29, 2009

Amanecer y felicidades

Últimamente vuestra menda no tiene tiempo más que para atender el trabajo que le da el sustento diario...

Recibí un email de Marichuy (Melange). Ella, conociendo a mis gatos gracias a los textos que escribo en este espacio, me envió un artículo: Lenguaje felino de Vilma Fuentes, publicado en La Jornada el 26 de agosto. Me encantó el artículo de Fuentes… y el detalle de Marichuy. Muchas gracias por acordarte de mi familia gatuna (ell@s te dicen: ¡Miau!).

Ya no me acuerdo casi ni cómo me llamo. Comencé a trabajar en un colegio y tengo más de cien alumnos. Soy miss de español... en secundaria.
No he tenido tiempo de nada... y cuando de pronto dispongo de un momento libre, algo de la casa me distrae: que si Lenin llegó con la oreja herida, tiene un absceso y hay que llevarlo a la veterinaria (y aprovechamos para castrarlo, ¡a mi machorrín!); que si a Katum lo rechazó su madre, y es la causa de su comportamiento tímido (necesita un psicólogo); que si la Micha está muy gorda, parece que un día vaya a explotar (debemos ponerla a dieta ¡con un nutriólogo para gatos!)... Y yo no puedo descuidar a mi compañero, por supuesto, y a mis vecinas y a... a… a... a u x i l i o ! ! !

Me levanto de la cama a las cinco y media de la mañana: ¡alegre, con energía!, mirando al amanecer y cantando Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así.
Y cantando bajito voy, mientras la Micha se enreda entre mis piernas haciendo tambalear mis pasos sigilosos que no despiertan a mi compañero cuando me dirijo, por la todavía oscuridad del pasillo, a la cocina donde me preparo un té de frutas silvestres con una cucharada de miel de abeja y unas gotitas de limón… Y que al beberlo pienso con optimismo en el día que me espera… ya que: Aprovecharlo o que pase de largo depende sólo (¿en parte?) de mí.

Ya que expliqué mis actividades y el porqué de mi ausencia en la blogosfera… prometo que pronto (nomás que me habitúe al nuevo ritmo de mis días) escribiré con más frecuencia y leeré y dejaré comentarios como antaño. ¡Palabra de honor!
Un besote y abrazos.

El trabajo nos hace libres
El trabajo dignifica
El trabajo es un bien preciado
El trabajo es un regalo de los dioses…
¡Agh!…
Lo que me gusta del trabajo son los días de descanso: Puentes, festivos, sábados, domingos y ¡vacaciones!

¿Tú qué opinas? ¿Para ti el trabajo es amor?

Ps
¡Felicidades!, a mi compañero, es su cumple…

viernes, agosto 14, 2009

Pan y vida

El tema expuesto por mi profesora, toda la mañana en el colegio, había sido el Respeto. Y le dije a mi abuelo la frase que me aprendí de memoria: El respeto al derecho ajeno es la paz.
Él, emocionado comenzó a hablarme de don Benito Juárez y de aquella época en México.
-¿Ya estabas vivo en esos años, abuelito? –le pregunté.

Caminábamos por el centro de la ciudad, cuando un viejo como él interrumpió la lección de valores y de historia que me estaba dando mi abue. Era un amigo de su infancia y hacía más de veinte años que no se veían.
-¡Hombre, me da gusto verte! Alguien me informó que estabas muerto –dijo el caballero.
-¿Yo? No parece. Ya ves que estoy vivo todavía –respondió mi abuelito y me miró sonriendo.
-No puede ser –agregó-. Quien que me dio la noticia es un amigo muy respetable…

El abuelo continuó dándome lecciones… y esa noche, en la sobremesa se habló de algunas personalidades de la historia. Recuerdo que, entre otros, citó a Karl Marx:
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
Y, también a Baruch Spinoza:
Si no quieres repetir el pasado, estúdialo.

Antes de irme a dormir pregunté al viejo:
-Abue, ¿cómo sabes que sabes lo que piensas que sabes?

Con respeto: ¿Alguien sabe?

Ilustración: Cesta de pan. Salvador Dalí.

miércoles, agosto 05, 2009

Bésame mucho

Cuando escribo en los blogs mando besos (también abrazos, o saludos, depende de la confianza…). Todos lo hemos hecho, o casi. Y seguro sentimos las ganas y el impulso de agarrar a besos a la persona que está detrás de la pantalla (o no, pero es igual) en el otro lado del mundo, o en la puerta de al lado. Pese a que no sepamos quién es, ni su género, ni si se ha lavado los dientes, o huele a rosas. Así es el mundo virtual.

Hay países donde acostumbran saludar con uno, dos, tres y hasta cuatro besos en las mejillas.
Pero besar, lo que se dice besar…

Desde tiempos muy antiguos existe la creencia de que el beso transmite vida, alegría. Así que si te sientes deprimid@: ¡Besa! Y como dice la canción: Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…
Algunos primates también besan.

En las islas melanesias de Trobriand, los enamorados se despiojan mutuamente y cuando la pasión está que arde, se arrancan pelos de las pestañas y ¡entonces se besan!

Según los poemas homéricos, los griegos manifestaban su amor apache al besarse. Un diálogo de Idilios de Teócrito (siglo IV a de C): «No quiero más a Alcipe, le regalé una paloma y no me jaló de las orejas cuando la besé en la frente».

Los filipinos dicen: «Huéleme. Huéleme. Huéleme», cuando quieren ser besad@s.

Debemos desconfiar de quien nos besa en la mejilla estando detrás de nosotros. Es un signo de traición (acordémonos de Judas).
XOXOXO ¿Sabías que desde la Edad Media esto ya significaba besos? La gran mayoría no sabía leer ni escribir, firmaban con una X y encima posaban los labios para sellar la veracidad del escrito. XO

Según Wikipedia, hay varios tipos de besos:
El que succiona, el francés o de lengüita, el girado de cabezas, el apretujado, el toma toda mi saliva y luego yo, el de lengua toca dientes incluido paladar, el subiendo de intensidad hasta alcanzar ritmos frenéticos, el juguetón, el de aire que sopla y llena al otro su boca y viceversa, el pico piquito, entre otros…

¿Te has dado un beso de Mariposa? Cuidado con el rímel.
Y si estás resfriad@ no te recomiendo los besos de esquimal... ¡Agh!

Besos de suma importancia en mi historia:
---El de la bella durmiente.
---El de Blancanieves.
---Los de mi abuelito.
---El de mi primer novio.
---El último de mamá.

Muchos besos a mis amig@s virtuales. Y si dejan comentarios dense el doble de besad@s.

Ps. A l@s que me voten en el concurso de 20Blogs, mil millones de besos.
¡Y abrazos y saludos! ;)
Ilustración: Trobriandeses en danza. Foto sacada de Mis Imágenes de Google.

sábado, agosto 01, 2009

Esmeralda

Piedra de color verde intenso que me pierde cuando la miro. En el mundo clásico la utilizaban para adivinar el futuro y prevenir sucesos.

¿Estás casad@ y tienes una esmeralda?, ¡cuidado!, si cometes adulterio, la piedra se pone opaca y tu cónyuge se dará cuenta de que le has engañado.

Según Wikipedia: La esmeralda es una variedad del berilo. Se encuentra en gran cantidad en Colombia, Brasil y Zambia. En el desierto de Egipto, cerca del Mar Rojo, unas minas fueron explotadas hace unos 3.500 años. Cleopatra era la dueña.


Yo estoy de acuerdo con El Naturalista Plinio el Viejo, que en el siglo I, afirmaba:
“Contemplar una esmeralda da placer y colma de gozo la mirada”.

También descubrí que si la usas de amuleto te funciona mejor del 8 de julio al 17 de septiembre… son los días en que brilla más. ¡En serio! Y te satisface cualquier deseo ;)

Si tienes una esmeralda:
---Mejora tu vista.
---El destino está de tu parte...
---Si la llevas puesta ¡serás muy ric@!
---Te ayuda a conservar la doncellez si no quieres perderla. ¿Hay alguien ahíiiiiii?

Dice la leyenda que una joven esposa pidió a su marido que cuando muriese la enterrara con su sortija de matrimonio (que tenía una esmeralda, claro). Y así fue que un día amaneció y la mujer no respiraba. Se hicieron unos grandes funerales, mucha gente vino a su entierro que fue muy comentado en la región. Tanto, que llegó a oídos de unos ladrones que nomás esperaron la noche para presentarse a hurtadillas en el panteón… Desenterraron a la dama que, exhalando un suspiro volvió a la vida ¡era catatónica!
El susto que se llevaron los ladrones les pintó el cabello de blanco, les salieron las canas antes de que comenzaran a correr. Nadie los vio más por esos lugares.
El sepulturero, más acostumbrado a casos raros como hablar con los muertos y ver fantasmas, reaccionó abrigando a la mujer, ofreciéndole una taza de café caliente y llamándole al marido para que viniera a recogerla…
Ella nunca dudó que había sido su anillo de esmeralda quien la había salvado.

¡Achis! ¿Dónde habré dejado la mía?

Ilustración: Pintura de Henry Rosseau. El sueño, 1910.

miércoles, julio 29, 2009

Greguerías

Iba a terminar la escuela y estaba planeando, con mis amigas, ir de excursión por Europa. Queríamos que nos rindiera al máximo el dinero disponible…
Mi abuelo, que escuchaba disimuladamente nuestros planes y cambios de ruta, afirmó:
-El viaje más barato es el del dedo sobre el mapa.
-Abuelito, la jirafa es un caballo alargado por la curiosidad –le dije y agregué-: Ven y danos tu opinión.
Él conocía bien el Viejo Continente y seguro nos aportaría ideas para nuestro itinerario. Pero no me explico por qué le pedí su parecer, si el abuelo esos días andaba como en otro mundo:
-¿Y si estuviésemos equivocados? ¿Y si la Tierra fuese la Luna y la Luna la Tierra? –nos preguntó.
-Abuelito, pero tú ya me has dicho que En la noche alegre la Luna es una pandereta, así que no puede ser la Tierra.

Una Greguería, según el Diccionario de la Real Academia Española: Agudeza, imagen en prosa que presenta una visión personal, sorprendente y a veces humorística, de algún aspecto de la realidad y que fue lanzada y así denominada por el escritor Ramón Gómez de la Serna.

Mis amigas y yo continuamos planeando nuestro viaje, mientras el viejo se iba refunfuñando:

-La M siempre se sentirá superior a la N… Nunca se sabe de dónde es una sardina… La sopa es el baño del apetito… Las gallinas son tartamudas… ¡Qué tragedia! Envejecían sus manos y no envejecían sus sortijas…

Ps. ¿Cuáles hubiesen sido los tres lugares que tú hubieras recomendado en este viaje? Ésos que no deben perderse al visitar Europa...

Ilustración tomada de Google Imágenes: La gran galaxia (1978) Rufino Tamayo.

domingo, julio 26, 2009

Perogrulladas

Ese día regresé de la escuela y estaba el abuelo en casa. Corriendo subí a mi cuarto, tiré la mochila sobre el escritorio y me cambié de ropa. Quería sacarme rápido lo que me estorbaba. Usábamos, con el uniforme escolar, zapatos cerrados de cintas que eran cómodos por lo suaves, pero muy molestos porque me daban calor y tenían mis pies aprisionados. Quería darme prisa para ir con el abuelito que ya estaba en la mesa de la cocina esperándome para comer. Y allí llegué dando traspiés.

-Para evitarte problemas has de sacarte primero los zapatos y después los calcetines. Y es que esto si lo sabes, lo sabes; y si no lo sabes, no lo sabes –me dijo el abuelo.
-Claro, abue, si estoy aquí, es porque antes estuve allá, ¿no?

Estaba estudiando las Perogrulladas y según el Diccionario de la Real Academia Española, el significado de Perogrullada es: "Una verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla".

-Por eso los gatos que en lugar de hacer «Miau» hacen «Guau» son perros –me dijo el viejo mientras acariciaba la cabeza de mi mascota.
-Abuelito, ¿tú crees que si yo estoy contigo, tú estás conmigo? –le pregunté.
El viejo se quedó pensando un rato y soltó:
-Digan lo que digan, el pasado es anterior al presente.

Los invito a que dejen una Perogrullada… y si la dejan, es que la dejaron; y si no, es que no la dejaron. :)
Ilustración tomada de Google. Pablo Picasso.

miércoles, julio 22, 2009

Katum

Gato negro sensible, escurridizo, seductor y (hasta hoy) machorrín. En estos momentos se encuentra en la sala de operaciones… Si por mí fuera yo no le quitaría nada, pero es necesario por muchas razones... Habíamos estado posponiendo su castración por x motivos, pero ya llegó el día.

Katum es muy hábil para abrir las puertas corredizas de los mosquiteros del balcón y de la terraza. El departamento se llena de mosquitos cuando por las tardes abre y entran todos (Lenin, Micha, él y el mosquerío) y si no me he dado cuenta de que está abierto, me entero porque empiezan a picarme los condenados zancudos.
Durante la noche también abre, entra a casa y nos despierta maullando… la verdad, yo ni lo pelo, pero mi compañero sí… y supongo que es bastante molesto levantarte de la cama para sacar al gato y cerrar la puerta varias veces durante las horas que son para dormir sin interrupciones. Sí, tengo claro que existen las puertas para que los animales entren y salgan sin molestar a nadie y ya tuvimos una que no nos funcionó (ese es otro tema…).

Cuando Katum comenzó a entrar en la casa de la vecina por las noches… Imagínense que van al baño, o a la cocina a por un vaso de leche, y de pronto ven un gato negro que se les atraviesa por el camino. ¡Es el colmo! Pobre vecina…
Llamé al veterinario y me dijo que la solución era castrarlo ¡ya! Así que en estos momentos debe estar siendo intervenido…
Luego le tocará el turno a Lenin (hoy no había sitio para él. ¡Suertudo!)
Y el verano sigue su curso…

Ps. 5 horas más tarde: La operación fue un éxito y en estos momentos está grogui todavía por los efectos de la anestesia. Esta noche dormirá en casa…

martes, julio 21, 2009

Mamá

Acabo de terminar la novela Mamá y aquí les dejo este texto. Como pueden ver, mi escritorio está desordenado y tengo trabajo por hacer (ordenarlo). Pero también he de dar comida a los gatos, darme un chapuzón en la piscina, tomar un café con una amiga y… así va pasando el verano.

Joyce Carol Oates, nació en 1938, escritora norteamericana, candidata al Premio Nobel de Literatura, además catedrática de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey.
He leído algunos de sus títulos y desde el primer libro de relatos que cayó a mis manos quedé atrapada con su prosa; fascinada con la fuerza narrativa de su novela La hija del sepulturero; o intrigada y sin parar de leer con ¿Qué fue de los Mulvaney?, dos de sus novelas que han hecho de Joyce Carol mi autora favorita.
Narra historias de personas simples norteamericanas, que aman y sufren y también gozan. La psicología de los personajes, muchas veces raya en la locura para de nuevo regresar en un instante a la lucidez donde siempre cabe la duda.

Mamá, es una novela narrada en primera persona, en la que Nikki -la hija menor de Gwen Eaton-, cuenta su historia. Es como si nos invitara a su búsqueda interna donde está presente el conflicto de la muerte; la relación con su hermana mayor, mandona, histérica, manipuladora; la casa familiar, que se debe vender para repartir la herencia; el pan recién horneado, que nos lleva a ese hogar donde en las reuniones familiares tenía gran importancia la comida; los amigos de la familia, tan recurrentes, tan importantes para ciertas aclaraciones; los recuerdos de la infancia, las fotos; esa búsqueda para encontrar no se sabe qué pero que está allí y se debe rescatar; y ese amor que parece resolverlo todo, entre otras situaciones.

He aquí el comienzo de la novela Mamá:
“la última vez
La última vez que ves a alguien y no sabes que será la última vez. Y todo lo que ahora sabes, ojalá lo hubieras sabido entonces… Pero no lo sabías, y ahora es demasiado tarde. Y te dices: «¿Cómo iba a saberlo? No podía saberlo».
Ésta es la historia de cómo echo en falta a mi madre. Algún día, de una forma única, será también tu historia.”

Estuve especialmente sensible en la lectura de esta novela. Mi madre falleció hace poco más de un año y hubo cosas que surgieron mientras iba leyendo. Tenía que hacer pausas y pensar en mi propia historia… Estuve saboreando y recreando en mi memoria la vida con mi madre. Y descubrí que fue un camino lleno de amor que con gusto volvería a transitar.
En resumidas cuentas, Oates es intimista, real, cruel y a la vez divertida… pero siempre con esa fuerza en las palabras que me hace esperar con ansias sus próximas letras.

Esta entrada está dedicada a http://diosesmuertos.blogspot.com/ por haberme otorgado el “Premio comprometidos y más 2009”. Muchas gracias, Dull, por tus palabras, es un honor. Cito:
“Yo no sé en qué esté comprometido mi blog, pero conozco unos cuantos que sí que están comprometidos con su causa y son coherentes consigo mismos. Mencionaré a 5 de ellos: Intermedio literario: Coro está comprometida con la buena lectura y el buen escribir. (…)”

Hasta la próxima, cuídense de las gripes… y si van a la playa, ¡usen bloqueador solar!

Ilustración: Mi escritorio desordenado.

jueves, julio 16, 2009

Existencialismo

La existencia precede a la esencia.
¿Estás de acuerdo con la afirmación? Eres existencialista.
¿No estás de acuerdo con la afirmación? Sigues existiendo, pero esencialmente no.

Algunas frases de Soren Kierkegaard:

  • Debo encontrar una verdad que sea verdad para mí.
  • La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante.
  • Vivir en el recuerdo es el modo de vida más perfecto que se pueda imaginar.

¿Podrían ser tuyas estas frases?

Ilustración: Søren Kierkegaard en el coffee-house, dibujo al óleo de Christian Olavius, 1843.
Fuente: Wikipedia.

martes, julio 14, 2009

Improvisando

No encontré al abuelo por ningún lado, así que los temas de música y matemáticas no serán los del día. Tal vez un poema al caer la tarde, cuando mire los rayos del sol tenues y sus luces mezclándose entre las ramas de los árboles y notar que a esa hora cambian los colores de las casas… Pero no ahora, que es de mañana, estoy desayunando y tengo a los gatos maullando y restregándose en mis piernas. :)

Quisiera ir al mar, meterme al agua salada, sentir el sol y escribir acerca de las conversaciones que se escuchan cuando estás allí tumbad@ en la arena. Es un pendiente que me gustaría hacer desde que leí el blog de Fernando: Territorio enemigo. Pero tampoco. No puedo ir al mar este día porque tengo cosas que hacer y deben ser resueltas hoy. ¡Ya! Uf…

Hoy es una fecha para recordar:
---Fiesta Nacional francesa.
---Cumpleaños de mi amiga Francesca Rosés.
¡Felicidades Piki!

Mejor les dejo con una frase de René Descartes que tanto le gustaba al abuelo:
Cogito ergo sum

Ilustración: La libertad guiando al pueblo. Eugene Delacroix, 1830.

martes, junio 30, 2009

Parece increíble

Lenin, el macho dominante…

Habla, dice (maúlla) claramente el nombre de mi compañero. Lo repite cuando quiere que le abran la puerta de la terraza para entrar. Él (mi compañero) deja lo que está haciendo en ese momento y abre. A los cinco minutos, Lenin vuelve a decir el nombre de mi compañero y él vuelve a dejar cualquier cosa que hace, por más importante que sea, para abrirle la puerta y el gato sale, o entra, o sale.

Y así sucesivamente…

¿Será que es más difícil pronunciar mi nombre?

miércoles, junio 17, 2009

Plumas

Las plumas, según la cultura egipcia, pertenecen al elemento aire.
Se las relaciona, obviamente, con el mundo de las aves. Y son fundamentales para que estos animales puedan volar, ya que forman parte de sus alas.
  • Además, las aves, por medio de las plumas:
    · Reconocen a los miembros de la misma especie y diferencian sus sexos… lo que les resulta importantísimo para el cortejo.
    · Recubren y protegen el cuerpo y evitan las pérdidas de calor.
    · No se mojan: son impermeables.
    · Se forman los penachos sobre la cabeza, lo que comúnmente llamamos copete.

Y, a propósito de penacho, me llevó mi asociación de ideas al «nuestro», al Penacho de Moctezuma… un quetzalapanecáyotl o tocado de plumas. Tiene más de 400 plumas de quetzal engarzadas en oro, piedras preciosas, entre otros aditamentos de valor, y plumajes de diversas aves.
Lo tenemos tan lejos, nada menos que en Austria, en el Museo de Etnología de Viena.
Su valor estimado por el gobierno austriaco es de 50 millones de dólares.
(¡Lo que me resolvería en estos momentos!…)

Supersticiones:
---¡Cuidado! No pises una pluma de cuervo o ave negra para que no te llegue la mala suerte. Si te encuentras una en tu camino, debes clavarla en la tierra para que te mejore la fortuna.
---Si llevas en la cartera dos plumas de paloma, ahuyentarás el mal de ojo.

Costumbres:
---Algun@s vanidos@s del siglo XIX en sus sombreros llevaban plumas de pavo real.
---Varias tribus de aborígenes las usan para adornarse. Y los jefes se distinguen por su cabellera de despampanante plumaje.
---Además de para el cortejo, los machos y las hembras (de cualquier especie) exhiben su «plumaje» para intimidar a otr@s, compitiendo por las hembras y/o machos… o por un trabajo, o...

¿Alguien sabe lo que quiere decir?:
"Se le ve el plumero."
"Tiene mucha pluma."
"Extendió el plumaje."
"Se tiró una pluma."

Recomendación:
---Protejamos las aves.
---Di NO a las prendas rellenas de plumas.

Ilustración: El Penacho de Moctezuma.
http://www.jornada.unam.mx/2005/05/12/a08n1cul.php

sábado, junio 13, 2009

Seraf

Era la oportunidad de repasar con el abuelo. Llegó de visita cuando yo estudiaba para un examen de biología.
-La tierra y el hombre tienen la misma composición, más o menos un treinta y cinco por ciento de sólidos y un sesenta y cinco por ciento de líquidos –llegó diciendo el abuelo-. Las plantas, los animales y toda la Tierra estamos hechos con el mismo molde.
Me parecía muy interesante el tema del viejo, pero yo tenía examen sobre las jirafas…

-Abuelito, ¿sabías que la jirafa es la más alta de los animales, mide 5 metros de altura y pesa 900 kilos... aproximadamente?
-Las jirafas dan zancadas de seis metros –dijo, de pronto, y agregó-: No me extraña que pasen 18 horas al día comiendo, si sólo se alimentan de hojas tiernas de los árboles y hierbas.

El abuelo traía a flor de piel el tema de la dieta. La abuelita le servía platos con avenas, verduras y frutas y no le permitía comer grasas ni nada que le pudiera subir el colesterol.
-¿Quieres? –le mostré un chocolate amargo que saqué de mi mochila. Sabía que era su favorito.
-Las jirafas tienen algo angelical –decía, mientras saboreaba el chocolate- Seraf, de allí viene su nombre original, de los serafines.
Eso no lo encontré entre mis apuntes. Lo cierto era que mi abuelo tenía más información que los libros.

-Su lengua negra es tan larga que le sirve para limpiarse las orejas –dije, cuando descubrí que al viejo le salían unos pelillos de entre el lóbulo.
-Su corazón trabaja el doble de lo normal (de otro mamífero de su peso) para mantener la presión de la sangre en contra de la gravedad. Y cuando la jirafa baja la cabeza para beber o comer hierbas, un sistema de su organismo previene el exceso de sangre en su cerebro -afirmó, e hizo silencio, luego se llevó las manos al corazón y dejó de repasar conmigo.

Se recostó en la silla y, después de comerse completamente mi chocolate, se puso a mirar una mancha en el techo.
Me gustaría tener un sistema de infrasonido, como las jirafas, para comunicarme con el abuelo. Últimamente ya no veía tanto al viejo, sólo en las vacaciones, ya que vivíamos en ciudades distantes y yo los fines de semana tenía qué hacer trabajos y proyectos que me encargaban en la escuela.

Decía la abuela que salía a pasear solo… que buscaba lugares apartados para sentarse con su violín y allí se quedaba horas, hasta que ella iba a por él.
Mientras el viejo estaba absorto en las manchas, yo leí en silencio el último párrafo de mis apuntes: "Las jirafas viven en grupos de 20 a 30 jóvenes y, al envejecer buscan la soledad".

De pronto, el abuelo revivió y se puso a declamar Pasatiempo, un poema de Benedetti:
Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta / un charco era un océano / la muerte lisa y llana / no existía.
Luego cuando muchachos / los viejos eran gente de cuarenta / un estanque un océano / la muerte solamente / una palabra.
Ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en cincuenta / un lago era un océano / la muerte era la muerte / de los otros.
Ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano / pero la muerte empieza a ser / la nuestra.

miércoles, junio 10, 2009

Pajarito


Katum y Lenin observan los pájaros… Micha parece ajena, sin embargo, ella también está pendiente de las aves.

Ayer cayó un pequeñín en la terraza. Parecía que estaba aprendiendo a volar y vino a dar donde los mininos.

Me asomé a mirar en qué se distraían los hermanos –corrían de un lado a otro- y vi que algo se pasaban como si fuera pelota de fútbol…
El pobre estaba inmóvil y no podía disimular un ligero temblor. Lo levanté del suelo, acaricié su cabecita, le extendí las alas… él abrió sus ojos y me miró. Mis gatos protestaron: "¡Miau!". "Es normal", pensé, "les quité su pelota".

Un pajarraco negro –su padre, supongo, o su madre- se acercó volando y haciendo alharaca por encima de mi cabeza. El pajarito al escuchar a su pariente revivió emitiendo un sonido fuerte que casi me espanta. De tan pequeño cuerpo salió un graznido que hasta mis gatos maullaron extrañados.

Aventé al pájaro al cielo, y él, volando torpe, fue a reunirse con su familia que lo esperaba en las ramas de un árbol…

viernes, mayo 29, 2009

Suavecito


La Micha maúlla suavecito y Katum y Lenin ¡Zaz! ¡Zaz!, acuden deprisa a su lado.
-¿Miau? –le preguntan.
Pide comida para el clan y deja que sus retoños (ya más altos que ella) se satisfagan primero. Sin embargo, la Micha es la jefa.

También es una gordita tranquila, o más bien parece un tanque comparándola con los flacos y musculosos de sus hijos…

Pareciera que lo tiene todo controlado. Duerme casi todo el día: despaturrada, tranquila y a sus anchas.

Suele echarse a mis pies, y de cuando en cuando me mira fijo...

domingo, mayo 03, 2009

La nada


«Abuelito, ¿qué es mejor: el pastel de carne que cocina la abuela o la felicidad eterna?»
«Cualquiera diría que la felicidad eterna es mejor, pero no lo creo. Nada es mejor que la felicidad eterna y el pastel de carne de la abuela es mucho mejor que nada. Por lo tanto el pastel de carne es infinitamente mejor que la felicidad eterna», me respondió el viejo mientras nos servíamos doble ración de pastel.

Al terminar la cena nos fuimos al salón, mi abuelito quería mostrarme unas fotografías de la familia que había estado desempolvando. Escogió una y me la mostró:
«Mira ésta: Ni hermanos ni hermanas tengo, pero el hijo de este hombre es el hijo de mi padre. ¿Quién crees que sea?», me preguntó.

¡Vaya lío! Me gustaba más el viejo cuando tocaba su violín o se ponía a declamar. Pero él era impredecible, de que le daba por los acertijos o por los aforismos, las sobremesas eran de reflexión.

Recuerdo tres aforismos que nos dijo el viejo esa noche:

Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes deberá acomodarse a frecuentes cambios. Confucio.

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace. Jean-Paul Sartre.

La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación. Immanuel Kant.

Ps. ¿Sabes quién era el de la foto del abuelo?

Ilustración: Fotografía tomada de “Imágenes Google”. Jean Paul Sartre.

viernes, mayo 01, 2009

Chivas

Chivas, Chivas, ra, ra, ra.
(...)
Insisto en la Paciencia y Tolerancia.

PD.
He quitado los enlaces deportivos de los periódicos mexicano y argentino.
Lo que me interesaba destacar era que el miedo puede convertir a los humanos en seres irracionales y agresivos.
En su lugar dejo este fragmento de un mail que me llegó:

“Teoría de Naomi Klein: La Doctrina del Shock.
(…) A grandes rasgos establece que cuando una sociedad entra en estado de Shock, es más propensa a obedecer y a aceptar las órdenes y acciones de sus gobernantes. Aunque también tener a una sociedad en shock, es buena forma de distraer su atención.”
Esto viene muy bien explicado en el siguiente video de Alfonso Cuarón y Naomi Klein:

http://www.youtube.com/watch?v=_nNJM0kKrDQ

martes, abril 28, 2009

El cocinero


Una mañana que mirábamos manchas en la pared -nos habíamos aficionado el viejo y yo a la contemplación- mi abuelita andaba por ahí dando órdenes y disponiendo. Al encontrarnos meditando se transformó en huracán que arrasó con cualquier manchita que estimulara nuestro interior.

Y entre los reclamos de la anciana había algo así como: “¿¡Qué hacen!? ¡Toca el violín, declama, pero no estés nomás mirando la pared! ¿¡Dónde quedaron las cuentas y las matemáticas!? ¡La niña debe hacer sus tareas!”
Creo que le repliqué que estaba de vacaciones… cuando el abuelo tomó mi mano y tranquilamente nos fuimos caminando hasta el río, que estaba a unos cuantos pasos de la casa.

«Nunca te he visto pelear, gritar, ni discutir con la abuela», le dije.
Me respondió que amaba a su mujer y que, además, ella era su maestra.
«¿Por qué lo dices? Tú eres un sabio, abue… ¿qué tienes qué aprender?»
Entonces me contó una historia:

«Había una vez un hombre que ofrecía sosiego a los que llegaban a visitarlo.
-Maestro, te admiro por tus conocimientos… -le decían
-Eres el más grande, el más sabio… -se escuchaba.
Llegaban a su rancho que tenía las puertas abiertas a quien quisiera dormir, comer o pasear e incluso instalarse a vivir allí. Venían desde lugares lejanos a buscarlo, porque con unas frases del sabio, sentían alivio a sus pesares, y salían de sus dudas existenciales. Todos le tenían un gran respeto, por eso no se atrevían a hacerte LA PREGUNTA. Y sus seguidores, cada vez más numerosos repetían sus visitas sin atreverse… a preguntarle».

Mi abuelo hacía pausas en su relato que me llenaban de ansiedad.
«¿Qué pregunta, abuelito? ¿Cuál pregunta? ¡Dime! ¡Anda!»

Y el viejo continuaba:
«El gran maestro tenía un cocinero que le preparaba sus alimentos y le servía en la mesa. Este hombre era muy desagradable, grosero y le faltaba al respeto al sabio, y a veces hasta lo insultaba…
Los visitantes que llegaban a su casa, no pudieron más y finalmente se atrevieron a preguntarle por qué tenía allí a ese hombre pudiendo tener a su servicio a los más amables y buenos cocineros que lo complacerían en todo y jamás lo contradecirían o disgustarían en nada».

«Pero ¡claro! Abuelito, entonces no era tan sabio el maestro… podría comer riquísimo y en un ambiente relajado, sin embargo…»
Mi abuelo hizo una pausa y me miró… entonces callé y pensé que la historia tenía un fondo que aún no comprendía. Él continuó:

«El sabio dijo a sus visitas que el cocinero era su mejor Maestro de la Tolerancia y de la Paciencia, que cada momento que pasaba con él era un aprendizaje y que eso valía más que todo».

Tendidos en la hierba cerramos los ojos para escuchar con más nitidez el correr de las aguas del río… mientras imaginaba a la abuela cocinando esos platillos que tanto gustaban al viejo.

lunes, abril 27, 2009

OATES

Es un placer la lectura de cualquiera de sus novelas o relatos... donde sea que me encuentre.
Espero que llegue pronto a Cancún su nueva novela titulada Mamá.


Después de un tiempo de ausencia procuro volver a escribir en el blog.

Desde este espacio mando a tod@s abrazos y besos virtuales...

¡Cuídense! que yo también lo haré.

domingo, febrero 01, 2009

La mancha

A mi abuela le encantaba organizar saraos, ir al teatro, montar a caballo, jugar tenis… El quiquiriquí del gallo era su despertador y el comienzo de su actividad. Se levantaba gustosa para ir a la misa y a su regreso ordenaba todo, disponiendo, mandando; subía y bajaba, salía… Moviéndose siempre con la agilidad de una joven moza que, a veces, ponía a mi abuelo de nervios.
«Es que no me alcanza el tiempo», decía ella, sin dejar de hacer algo. Lo que fuera. Regar las plantas o tocar el piano. Sus manos nunca estaban quietas. Una vez la descubrimos que, dormida, tejía un jersey.

El abuelo meditaba, sentado y silencioso, con la mirada fija en una mancha dibujada en el techo de la sala. Parecía transportado a otra época. Completamente lejano del ruido y de la actividad de su entorno.
-Ya han pasado dos meses y parece que fue ayer cuando festejábamos aquí mismo con los primos –le dije.
-Sabia virtud de conocer el tiempo… -me respondió.

Me senté en el sillón y me uní a la contemplación del viejo. Comencé a encontrar formas en la mancha del techo. Primero distinguí una cara de hombre barbudo, luego ese rostro se transformó en una naricilla pecosa que acto seguido fue un perro con colmillos que rápidamente se convirtieron en un par de ojos gatunos que se difuminaron hasta parecerme todo unas olas de mar en movimiento...

-En el espacio nos movemos hacia cualquier dirección. Observa a la abuela –me dijo.
Y la miré: esbelta; falda larga; collar de perlas y arracadas; pelo cano, recogido en un moño. En esos momentos tenía el teléfono entre la oreja y el hombro; en una mano, un cucharón; en la otra, el encendedor de la estufa; caminaba alrededor de la mesa; removía comida en un recipiente; a la vez que hablaba por su inalámbrico, asentía o negaba con la cabeza a la cocinera que algo le decía, y daba probaditas a un guisado… No paraba de gesticular y moverse.
Volví a la mancha del techo.

-Abuelo, ¿cómo hago para viajar al futuro? Quisiera saltarme algunos días y volver al presente después de los exámenes…
-No puedes hacer esos saltos en el tiempo. Aún –me dijo, y agregó-: Sin embargo viajamos en el tiempo todo el tiempo, sin parar, a una velocidad de segundo por segundo en una corriente poderosa que nos empuja al futuro, sin tregua. Lo único que tienes que hacer es, como dijo Renato Leduc que dice el refrán, dar tiempo al tiempo
-Y estudiar, abuelito, no me queda otra salida… todavía estoy a tiempo.
-En el universo de Newton el viaje en el tiempo era imposible. En el de Einstein, se ha convertido en una posibilidad real -concluyó.

Y los dos mirando al techo continuamos dándole a la imaginación, sacando formas y figuras de la mancha… hasta que, de pronto, escuché la voz del abuelo:
AQUÍ SE HABLA DEL TIEMPO PERDIDO / QUE, COMO DICE EL DICHO, / LOS SANTOS LO LLORAN
Sabia virtud de conocer el tiempo; / a tiempo amar y desatarse a tiempo; / como dice el refrán: dar tiempo al tiempo… / que de amor y dolor alivia el tiempo.
Aquel amor a quien amé a destiempo / martirizóme tanto y tanto tiempo / que no sentí jamás correr el tiempo, / tan acremente como en ese tiempo.
Amar queriendo como en otro tiempo / -ignoraba yo aún que el tiempo es oro- / cuánto tiempo perdí –ay- cuánto tiempo.
Y hoy que de amores ya no tengo tiempo, / amor de aquellos tiempos, cómo añoro / la dicha inicua de perder el tiempo…

Luego, llegó de nuevo el silencio y la mancha. No sabría calcular por cuánto tiempo...

Ilustración: La primera de las diez láminas del test de Rorschach.
Fuente: Wikipedia.

lunes, enero 26, 2009

Momento libre

Después de unos días intensos: citas, entrevistas, comidas de negocios, definir estrategias, decidir... me siento un momento a mirar el paisaje.


Me acuerdo del abuelo, extraño a mis gatos.

Y sobre todo: escribir en el Blog.


Ps. El problema de este momento libre es no saber qué decisión tomar: si bajar al mar y bañarme... o tirarme en una tumbona en la playa (traigo una novela que me tiene en sus garras).

O seguir aquí...

martes, enero 20, 2009

Aviso

Desde mi trinchera, en Cancún, notifico que:

Las mañanas están frescas y agitadas… al igual que mis proyectos.
Tomaré unos días de vacaciones blogueriles.
Avisaré a tod@s cuando regrese.

Ps. L@s echaré en falta.

jueves, enero 08, 2009

El concierto

Venían los gatos. Todos. No me atrevo a decir que los del pueblo, pero sí los del barrio. Eran más de doscientos, una vez intenté contarlos. De diferentes clases, tamaños y colores, con pelambres y sin pelo, con pedigrí y sin papeles, enfermos y sanos, preñadas y con sus crías… venían todos. Sigilosos.

Con una coleta estirando su cabello hacia atrás, controlaba el abuelo su alborotada melena. Siempre me pareció que este peinado lo hacía verse más distinguido y moderno. Pero que no soplara la tramontana, porque él se transformaba… los ojos del viejo, abiertos y brillantes no miraban a ninguna parte y su pelo suelto se agitaba furioso por los aires.
Viento para él era sinónimo de violín. Y las melodías que arrancaba a su instrumento parecían lamentos de una pasión desesperada.

Ver el enorme patio de la casa lleno de gatos era espeluznante, me provocaba escalofríos. Se subían a las tapias, se trepaban por los árboles, se metían al invernadero, andaban por debajo y encima de las mesas del jardín, por las canchas de tenis, se ponían tumbados al lado de la piscina, y se sentaban correctos en las sillas. Así como iban llegando… se acomodaban.

Yo formaba parte del público, me instalaba en buen lugar antes que los mininos. Muchos ya me conocían, me saludaban ronroneando y repegando su lomo en mis piernas, y acto seguido como si me ignorasen. Otros se dejaban acariciar, pero los había ariscos, o juguetones, y misteriosos… Y todos, nomás comenzaba el viejo a tocar Il trillo del diavolo, se sentaban correctos, con las orejas en posición de escucha atenta, y con sus ojos muy abiertos y brillantes mirando fijamente, como en trance hipnótico, al abuelo… o tal vez, al mismo diavolo.

El viejo tocaba con pasión moviendo su cuerpo, agitando su cabellera y echando las melodías al aire con esa fuerza que sólo los orates poseen.
El patio se llenaba de animales que se iban poniendo al final de los gatos: camaleones, tarántulas, urracas, tortugas, mariposas, gusanos y algún que otro perro guardián que, atento, observaba a los espectadores sin disfrutar realmente del espectáculo… o eso me parecía.

Y de pronto, cuando paraba el viento, mi abuelo recogía su cabello haciéndose la coleta y daba por terminado el concierto… El silencio llegaba al patio y los primeros en irse eran los que al último habían llegado, menos los perros que, disimulando, seguían en su guardia del orden…
Las tarántulas, los pájaros, camaleones y demás bichitos que atraídos por las melodías habían osado acercarse, se metían en sus covachas, corrían o volaban despavoridos antes de ser presa de cualquier sujeto o animal con hambre.
Y se iban todos… tan sigilosos como habían llegado.

-¿A dónde se va la música, abuelito?
-A donde se va la luz –me contestó.
-¿Y las palabras?
Entonces llegó la hora de recitar… comenzó con Octavio Paz y su Destino de poeta:

¿Palabras? Sí, de aire, / y en el aire perdidas. / Déjame que me pierda entre palabras, / déjame ser el aire en unos labios, / un soplo vagabundo sin contornos, / que el aire desvanece. /
También la luz en sí misma se pierde.

Mi abuela regresó de su visita a la iglesia y nos encontró conversando en el patio.
Una jarra de limonada y canapés fueron puestos en una mesa de jardín. Y ella, compartiendo amablemente con nosotros, dijo:
-Esto es muy grande y puede haber ratones, ¿qué tal si adoptamos un gatito?

Ilustración: Portada de CD. Il Trillo del diavolo de Giuseppe Tartini.
www.stradivarius.it