lunes, abril 10, 2006

Mosquitos

Por todos lados, en el aire, en los jardines, en las habitaciones, en la sala, en los rincones surgen... me molestan, zumban en mis oídos, me nublan la vista, entran por mi nariz. Me pican, tantos, cientos, miles, millones de mosquitos.
¿Te agobian también en este momento? ¿Acaso miras cómo manoteo y los espanto? Es el atardecer que les provoca... la hora de su cena. Logro ponerme a salvo rápidamente. Entro en un cuarto y... uno se para en mi rodilla, lo observo. Siento cómo me inyecta algo y luego un pinchazo que me produce ardor. Lo dejo hacer su labor. Permito que me succione sangre. Que se lleve a su vida de insecto parte de mi esencia de persona, una micro millonésima parte de mi hemoglobina. Yo me largo allí, en ese cuerpecillo y vuelo transportada en esas sus alas ligeras... somos dos, tres, resultado de la mezcla, mestizaje humano animal.
Se va, volando bajo. Ha aumentado su grosor. Su barriga está hinchada. Le pesan mi glóbulos rojos y blancos ingeridos... sin embargo, vuelve al ataque. Ahora en mi pie izquierdo.
¡Ay! ¡Qué molesto picor! Abro las puertas y te busco.
Y de nuevo, tantos, cientos, miles, millones... por todos lados.
¿Dónde estás?
Coro

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