martes, febrero 27, 2007

Saludos

¡Hola! Qué tal… ¿Cómo estás?

Al tocar el cuerpo de quien saludamos le estamos transmitiendo nuestra energía y vigor… y también todo lo contrario.
Y el abrazo, con las típicas palmadas en la espalda, que según su fuerza o caricia quieren decir una cosa u otra…

Mi vecina española tenía un tío, Capitán de la Marina, que viajó durante muchos años en un barco. Era un aventurero que cuando se jubiló continuó sus viajes por tierra.

Y le explicaba el tío que en algunas regiones de Filipinas, al saludar tenía que tomar el pie del saludado en vez de la mano, y a continuación se debía frotar la cara.
Que en la India debía tocarse las barbas al saludar.
Y que cuando estuvo en Afganistán hacía malabares: se encorvaba mientras tocaba al saludado las barbas y a la vez levantaba un pie.
¿Alguien quiere probar?

Saludar es un acto de Magia ya que el saludo forma parte de una convención social y quienes participan en él están en su secreto.

En el mundo burgués del siglo XIX, una cabeceada breve era el saludo frecuente en los lugares cubiertos y en las calles se saludaban con los sombreros.

Pero el tío explicaba más costumbres que vio por el Mundo, decía que en las Islas Marianas la gente al saludarse se pasaba las manos por el estómago.

Mi vecina me contaba que uno de los saludos favoritos de su tío era el de los turcos que al saludar dicen:
“Deseo que tu sombra nunca disminuya”.
El saludado, responde:
“Y que la tuya sea siempre alargada”.

¡Cuánta poesía!

Sin embargo, los egipcios antiguos, nada poéticos, saludaban deseando:
“Una magnífica transpiración”.

Y los chinos, sin romanticismo, se interesaban en:
“¿Has comido ya tu arroz?”
Y la respuesta era:
“Que tu estómago esté siempre lleno”.

Los babilonios de hace cinco mil años se preocupaban por motivos escatológicos como las evacuaciones del vientre. Así que al verse por primera vez en el día se saludaban:
“¿Has ido ya al río?”
Y todos sabían de qué se trataba…

Así que siguiendo con las costumbres y tradiciones de los pueblos…

Froto mi cara, toco mi barbilla, levanto un pie, inclino la cabeza, me quito el sombrero, sobo mi panza, transpiro por tanta ceremonia, mientras digiero el arroz, ya habiendo ido al río,
les deseo que sus sombras nunca disminuyan.
Los beso, abrazo y palmeo con júbilo sus espaldas.

Buen@s días, tardes y noches.

viernes, febrero 23, 2007

Domingo

Día para disfrutar en casa, en el campo, en la playa… Mirar alguna película, leer, pasear. Día para conversar o estar en silencio, para visitar algún@ amig@. O escribir un post… Comidas familiares. Reuniones obligadas. No hacer nada. O hacer todas las talachas pendientes de casa.

Según Wikipedia:
“… Es el primer día de la semana en el calendario gregoriano y séptimo de la civil, utilizado comúnmente en nuestra cultura para el descanso y es generalmente festivo …”

Un amigo, adorador de los descansos, dice que nomás de pensar en el domingo se angustia porque al siguiente día tiene que ir a trabajar.

Costumbres:

Mi vecina catalana se acicalaba, vestía sus prendas más bonitas y oliendo a lavanda enfilaba a la iglesia. Después, iban llegando sus hijos, nueras y nietos. La comilona en su casa era cada domingo. Salían por las ventanas olores deliciosos a manjares mediterráneos (me regaló unas recetas).
Allí se ponían al tanto de lo que les pasaba, de lo que sucedía en el pueblo y de los secretos de sus habitantes (así me enteraba de las novedades).

Yo, los domingos por lo general me iba a navegar, izaba las velas, ponía el piloto automático, echaba los anzuelos al agua por si picaba algún pez y que el viento mandara. Eran domingos sin grandes acontecimientos. Relajados, soleados…

Creencias:

Mi vecina decía: “A quien cose en domingo el diablo le enhebra la aguja”.
Sin embargo, era cuando la veía más agitada, atendiendo a su familia… Y agregaba que los domingos su abuela tenía un horario propio: Para arreglar sus asuntos domésticos, de ocho a nueve de la mañana; para tratar con gente de leyes, de nueve a diez; para asistir ancianos, de diez a once; para tratar con el clero, de once a doce; recibía visitas de cuatro a seis de la tarde; para el juego, de seis a siete… luego la cena; y continuaba: para hablar con mujeres, de nueve a diez de la noche; luego las faenas del amor; y al final del día, a dormir.

Los domingos tengo la suerte de que puedo descansar.
Pero, como a mi amigo que le agradan los descansos, me da la angustia porque al día siguiente he de ir a laborar…

Por eso prefiero los sábados, y los viernes: más.

Y a ti, ¿te gusta trabajar?


Ilustración:
El Martha Mckeen de Wellfleet
Hopper, Edward, 1944

viernes, febrero 16, 2007

Jabón

-Huele a Maja, es como si mi abuela difunta anduviera por aquí -dije esta mañana en el trabajo.

En verdad olía a ella, a mi infancia, a cariño y a su vejez… mezclados.

Según Wikipedia:
"El jabón, producto que sirve para la higiene personal y para lavar determinados objetos. También es empleado para decorar el cuarto de baño. Se encuentra en pastilla, en polvo, en gel, líquido o en crema. Existe una gran diferencia entre lo que es un jabón, un detergente y un champú. (…)"

Mi vecina olía a lavanda. Mmmm… recuerdo su aroma cuando llegaba a mi portal todavía con su cabello mojado.

¿Cuándo nace el primer jabón? Es difícil precisarlo
Los antiguos egipcios mezclaban aceites y ceras vegetales y de animales. Hacía mucho tiempo que los musulmanes usaban aceite de oliva para elaborar jabones, sin embargo, se disputan la primacía de este producto los italianos y los españoles.

Afirmamos que la industria floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo. Marsella es la capital jabonera… Y es la marca del jabón que uso.

Costumbres y tradiciones

Decía mi vecina española que nunca usara un jabón partido, que lo tirara a la basura, pues no era digno asearse con algo mancillado… que no debía prestarlo, porque si se llegara a romper, también rompería con mi pareja. Y que tuviera mucho cuidado y no dejara caer el jabón en un lugar “indigno” -supongo que se refería al retrete-, porque podría tener un accidente grave.

Y los jaboncitos que dan en los hoteles, llévatelos una vez usados para que nadie entre en contacto con lo que lavaste, agregaba.

Cuando la vecina se enteró que durante los veranos acostumbraba navegar por las aguas mediterráneas y muchas veces me tenía que duchar en los baños de los puertos deportivos, se alarmó:
A nadie le prestes tu jabón, puede ser una bruja quien te lo pida… y luego para quitarte el hechizo… ¡Ay, madre santa! ¡Es dificilísimo!

Juro que le hice caso; por si alguien me lo pedía, llevaba uno de repuesto.

Durante la Segunda Guerra Mundial desarrollaron un producto que podía utilizarse con agua de mar: origen de los jabones dermatológicos.

En lo particular no me siento a gusto si no me he bañado con abundante jabón.
Si me siento bien, me gusto y si me gusto… te gustaré.

Y… ¿qué jabón usaste hoy?

miércoles, febrero 07, 2007

Las arañas

Según Wikipedia:
“Artrópodos con presencia en todos los continentes, excepto en la Antártida. Generalmente solitarias y depredadoras de pequeños animales. Producen seda que usan para tejer redes de caza, tapizar refugios e incluso hacerse llevar por el viento. Hasta la fecha se han descubierto unas 38.000 especies, de las que sólo una docena son realmente peligrosas para los seres humanos.”

Antiguamente la consideraban beneficiosa pues creían que con sus redecillas se purificaba el aire.

Los griegos tenían prohibido hacerle daño. Les permitían morar en los rincones y en los techos pues eran “limpiadoras”.
Crearon la leyenda de Aracne, la orgullosa tejedora que desafió a Minerva; ésta, encorajinada por el desafío, la convirtió en araña.

Mi vecina española decía que si en casa encontraba una araña viera la hora, y si era antes del mediodía recibiría un aviso inoportuno; si era por la tarde, significaba buena suerte en negocios. Pero que no la viera por la noche tejiendo su tela porque indicaba habladurías y chismes.

Añadía mi vecina que si miraba a una araña tejiendo su tela hacia abajo segurito iba a recibir dinero… (¿dónde andas, arañita?).
Pero sobre todo no la mates para que no se te vaya la suerte,
me decía.

En una ocasión observé en el mercado cómo el carnicero se curaba una cortada: puso sobre la herida sangrante de su dedo una capita de telaraña y la cubrió con gasa. La sangre paró de inmediato y en poco rato ya estaba cicatrizado.

Si sueñas con arañas puede ser que tengas conflictos afectivos… te recomiendo que acudas al analista, o al calor de unos tequilitas te desahogues con algún@ amig@.

Yo me pongo nerviosa nomás de imaginarlas cerca de mí, sufro de escalofríos cuando las miro. Más me repugnan si son patonas y peludas y quedo paralizada delante del artrópodo…
Cuando estoy en esa situación, razono: tranquila, que se comen los mosquitos y tengo menos moscas cuando una araña anda por ahí… pero qué le voy a hacer, no me gustan.

Las más venenosas son australianas.
Por estas latitudes tenemos las viudas negras y las “arañas pardas”, cuyo veneno es potente y mortal en algunos casos.
Se llaman viudas negras porque las hembras, más grandes que los machos y más venenosas, los devoran durante el coito. (¡Agh!)

Prefiero no ponerme las gafas para mirar en el techo esa sombrita que se mueve… que se está moviendo… y viene hacia acá.
Por si las arañas, antes de ponerme la ropa, la sacudo
.

Y, sinceramente, mejor voy a pensar en las musarañas…

viernes, febrero 02, 2007

El gato


¡Qué lindo minino!
Pero que no se cruce un gato negro en nuestro camino porque pensaremos que nos traerá mala suerte.

Según Wikipedia: animal cazador y solitario. A diferencia de los perros, que ven a los humanos como compañeros de jauría, los gatos los ven con huraña displicencia.
Pueden sufrir de estrés y desarrollar un comportamiento neurótico. Su vejez no es gradual sino abrupta, dura un año y desemboca en la muerte. Un gato viejo sufre de cataratas y pierde el olfato. Además, duerme todo el día…

Las creencias y las costumbres han sido diversas:

En la Antigüedad el gato gozó de prestigio. Lo domesticaron en Egipto hace cinco mil años y significó la dignidad y la fortuna. Estaba protegido por la ley: si alguien mataba un gato le aplicaban la pena de muerte.
Cuando un gato moría, la familia entera estaba de luto y se rapaba las cejas. Embalsamaban al felino envolviéndolo en lienzos finos y lo metían en un sarcófago de bronce.
Era tan importante el animal que en los incendios lo salvaban primero.
De Egipto viene la creencia de que el gato tiene siete o nueve vidas.

Confucio tuvo uno como mascota.

En Japón, los mininos habitaban las pagodas para proteger los manuscritos del hambre de los ratones.

Durante mucho tiempo, que un gato se atravesara en el camino de alguien fue signo de buena suerte…
¿Por qué cambiaron las cosas?

En la Edad Media inspiraron desconfianza por su cabezonería y avidez, pero sobre todo porque su número aumentaba sin cesar al extremo de provocar graves problemas en la vida urbana. La histeria de la población hizo que cualquier anciana que tuviera y/o alimentara un gato negro, fuese llevada a la hoguera. Así que para finales de la época medieval estuvieron en peligro de extinción. Vieja y gato era un binomio diabólico.
Pobre del bebé que al nacer tuviera los ojos grandes y brillantes y actitud despierta y vivaz… lo sacrificaban por pánico a que en su interior habitara un futur@ bruj@.

En Besalú, pueblo gerundés, decían que cuando las desgracias llegaban a una casa y no se iban, la solución era cocer vivo a un gato negro y después enterrarlo en el patio… así terminaban con el maleficio.
Mi vecina española decía que el caldo de gato negro hervido, cura el asma. (Por si las moscas, nunca ingerí caldo en su casa.)

Algunos alemanes creían que si el gato sube a la cama de un enfermo anuncia su muerte.
También hay quien dice que si el gato aparece sobre una tumba, el alma del difunto está penando.
Muchos italianos tenían la creencia de que los gatos negros en realidad eran brujas disfrazadas.
En Hungría suponen que la transformación de bruja en gato se lleva a cabo cuando el animal ha cumplido siete años.

En la farándula los mininos siempre han estado bien vistos, excepto cuando cruzan el escenario durante la representación de una obra.
Se supone que el gato protege a su dueñ@ de peligros paranormales… allí donde el animal se siente incómodo no debemos de permanecer.

Hay que estar atentos a los gestos de nuestro gato:

-Si se lava la cara tendremos visitas importantes.
-Si corre, juega y salta, habrá viento y lluvia y cambiará el tiempo a peor.
-Si estornuda tres veces seguidas hemos de interpretarlo como buen augurio.
-Si pretende coger o asir alguna cosa, nos está advirtiendo de una traición.

Al regalar a tu gato, antes de llevarlo a su nueva casa te recomiendo ponerle aceite en las patas para que no regrese a su antiguo domicilio.

Si tienes alergia a los gatos y mueres por uno de ellos, ya los hacen sin alergenos…

A propósito, no he parado de estornudar escribiendo este post.

¡Meaooouuuuuu!

Dedicado a los gatos de la Piki, de Denise, de Katinka y Francesc y de Loles.
Y por supuesto... a Gatita.