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jueves, julio 27, 2006

En Barcelona...

Enamorada de una calle donde viví en Barcelona, escribí este texto.
Y además, por que tenía que llevar alguna redacción a mi reunión del "Lupanar"...

MI CALLE
He vivido en muchas calles. La primera de ellas, en Reynosa Tamaulipas, la de la casa de mi infancia. Calle, que primero fue una carretera nacional y que luego ampliaron dando como resultado: un bulevar. Quedaba bien mamá cuando la pronunciaba ante sus amistades que no tenían el privilegio de morar en tan afrancesada avenida. Yo miraba cómo le veían sus amigas a ella la boca cuando pronunciaba booulevaardt y le ponía como una t al final, para hacerla más extranjera y rimpimpín. Mi padre, en cambio, la llamaba a veces alameda o avenida, yo creo que recordando sus tiempos de estudiante en la Ciudad de México, cuando iba a distraerse y a pasar el rato bajo los árboles en la Alameda. Yo, la verdad estaba un poco confusa y no tenía ni idea de cómo llamarle a mi calle infantil. Estaba entre: booulevaardt, (mi madre); boulevard, (que es como correctamente se escribe en francés); o bulevar, (palabra aceptada por la Real Academia de la Lengua Española); o en alameda o avenida, (tal como solía llamarle mi padre). La verdad es que era complicado, mis amigas vivían en sitios más sencillos como: calle Peral, calle Hugo González, calle Hidalgo, calle Rosas, etcétera. Y, ¿tú dónde vives?, me preguntaban. Yo, er, este... en booulevaardt Morelos, les contestaba.

Mi siguiente calle cuando me fui a Ciudad Victoria a estudiar el primer año de bachilleres, fue más sencilla: 7 y 8 Juárez. Allí viví con mi abuela y con mi tía Gloria un año. Ellas eran tan simples como los números de su calle. Hasta parece mentira que fueran mamá y hermana de mi tan refinada madre. Y cuando me preguntaba alguien: Y, ¿tú dónde vives? En Juárez 7 y 8. ¡Uf!, qué alivio sentía al responder. Y a veces hacía combinaciones: Juárez 7 y 8, 7 y 8 Juárez, entre el 7 y el 8 de Juárez, en Juárez entre el 7 y el 8. El caso era que debía de complicarlo un poco. Y a veces, sin querer me salía de muy dentro y agregaba a la pregunta de: ¿tú dónde vives? Yo vivo en Juárez 7 y 8 pero, mis padres en booulevaardt, etc... no lo podía evitar.

Las siguientes calles donde moré casi todas tenían nombres de ríos. Era en mi época de estudiante universitaria en Monterrey, Nuevo León, y vivía en la colonia del Valle: Missouri, Mississippi, Suchiate, Colorado... Había dejado atrás los sietes y los ochos de Juárez y el booulevaardt, pero de vez en cuando me daban unas ganas locas de mencionarlo. Sólo que allí, en Monterrey, parecía que nadie estaba interesado en saber la dirección de tu casa paterna. Entonces las confusiones de identidad se me fueron amuermando en la memoria. Y surgieron las inevitables: ¿De dónde soy? ¿Adónde voy? ¿De dónde vengo? Y a veces hasta: ¿Quién chingados soy?

En Cancún viví en algunas calles que se inundaban cuando llovía y que tenían nombres de peces: Robalo, Pargo, Mero, Esmedregal, Lenguado. O tenían nombres mayas como: Kukulkan, Tulum, Xel-Ha. Y allí, otra vez, se me removieron y salieron a flote los complejos infantiles. Claro, porque el pueblo estaba dividido en supermanzanas, manzanas, lotes y luego calle y su respectiva numeración... O sea, que esta vez había que complicarlo aprendiéndote un chorrotal de palabras y dígitos para explicar el sitio donde te ponías a guardar. Yo viví, por ejemplo, en la supermanzana 25, manzana 4, lote 3, calle Sunyaxchén 12, departamento 6, A. Y no quiero mencionar cuando viví en las calles: Hopelchén, Xcaret, Chichén Itzá o Yaxchilán. Por supuesto que tardé varias horas repitiéndolas y machacándolas en la memoria para poder aprenderlas y pronunciarlas correctamente. Y luego me volví una experta en nombres mayas que hasta el saludo me sabía, era algo así como: Maas kahua lich.

En los años que viví en el De efe, en esa monstruosa metrópoli, estuve durmiendo en un par de calles: Nicolás San Juan era una y San Francisco, la otra. Hasta parece que escogí para recluirme entre veinticinco millones de habitantes, sitios religiosos. Pero no, pura casualidad la de que yo viviera allí entre santos y nada más. Ni católica, ni atea, ni nada, sino todo lo contrario.

Y entonces me vine a España. Viví en El Masnou, en la calle Lluís Millet. Y aquí volvemos a complicarlo. Tenía que aprenderme los nombres de las calles en catalán. Carrer Baixada de San Pere (Calle Bajada de San Pedro), Mare de Déu del Carme (Virgen del Carmen), Llevant (Levante u Oriente), etcétera. ¡Uta madre! Comencé a tartamudear. Ya no sabía si hablar en mi idioma (el español de México), o en castellano (de Catalunya), o tratar de aprender y que me fueran saliendo a borbotones palabras en catalán mal dichas y mezcladas con italiano, inglés y castellano, todo formando una ensalada fonética que podía ser divertida, aunque también algo vergonzosa para una persona tímida como yo.

Ahora vivo en Barcelona en la calle Avinyó. O es acaso ¿Aviñón? Quizás sea Aviñó. En fin, es mi calle. Mi presente: Picasso, las Señoritas de Aviñón; el restaurante pakistaní que tengo al frente; la escuela de las Artes y Oficios, en diagonal; los borrachos que gritan por las noches; los pleitos en las esquinas; los robos; mis amigos que vienen a cenar; los bares, el Ascensor, la Verónica, el Agüelo; la diversidad de gente, de idiomas. Dormirme a las cuatro de la mañana; las fiestas, sí porque es verano, siempre hay pretextos. ¿Barrio Antiguo? ¿Barrio Gótico? ¿Ciutat Vella? Los olores (sin palabras)... los colores, los jonkies, pocos coches. Qué bonito, qué viejo, qué sobrio, qué sencillo. Los callejones enredados, góticos, es más correcto.
Mi Booulevaardt, mi Alameda, mi Avenida, mi Supermanzana, mi Carrer, mi Calle. ¿Aviñón? ¿Avinyò? ¿Aviñó? ¿Avignon? ¿Aviño?
¿Me aclararé?

2000 Coro

viernes, julio 21, 2006

ASÍ FUE

Llegó. Su boca en la mía. Por fin. Me ardía la cara. El corazón me dejó de latir. El páncreas se expandió, el hígado mejoró, la garganta musitaba, los ojos se cerraron, mis manos sudaban, el estómago funcionaba. Mariposas en mi vientre extendieron sus alas y revoloteando jugaron en mi espalda: Era un beso.

jueves, julio 20, 2006

Sin Prisa

Pero sin pausa...

¡¡¡Ya no bebo cocacolas...!!!
Hago ejercicio más de una hora al día.
Escribo, escribo y escribo...
He contestado los mail (sólo me quedan dos).
He hecho favores...
De tan buena que soy, hasta casi me aburro.
La verdad y nada más que la verdad.
Ya desde antes no fumaba, así que no fumo, no cuenta.
Me levanto a las 6 y media cada día (¡uf!).
Hago la cama.
Tengo mis cajones ordenados... etc.
Y...

??????????????????????????

miércoles, junio 14, 2006

¿SERÁ?

ARBEIT MACHT FREI

Hoy comienzo un nuevo trabajo...

Hasta pronto,

Coro

viernes, junio 02, 2006

Olvido

Ha transcurrido el tiempo suficiente para que no recuerdes. El olvido ha llegado. Una mañana te despiertas y ya lo tienes contigo. Allí está el olvido. En cada línea de tu mano, que vuelve a ser tuya por completo. El olvido está en cada cabello, en cada mirada en el espejo. Allí está el olvido. Ya no sueñas con historias inconclusas. Se ha resuelto el final. Nada importa de esa época, nada duele. No sientes, no deseas. Indiferencia. El olvido es indiferencia. Da lo mismo. Allí está.

Algunas definiciones del DRAE
Olvidar: // Dejar de tener en la memoria lo que se tenía o debía de tener. // Dejar de tener en el afecto o afición a alguien o algo. // Hacer perder la memoria de algo. (...)

Según Freud, el olvido opera como mecanismo de defensa. Hace lagunas en la memoria de situaciones no placenteras.

He recibido (de un editor) cheques; sin firma uno, y otro, sin saldo en la cuenta. Seguro se olvidó...

¿Cuántas veces hemos confundido (olvidado) el lugar, la hora, el día de la cita? ¿Será porque no queremos acudir?

Aforismos:

Cuando era joven leía, casi siempre, para aprender; ahora leo, por lo regular, para olvidar.
Giovanni Papini

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga.
Horacio

Olvido es señal de menosprecio, y por lo tanto causa enojo.
Aristóteles

Es tan corto el amor y tan largo el olvido...
Neruda

La cuestión en la vida no es saber mucho, sino olvidarse de poco.
Homero Expósito

Se ama sin razón y se olvida sin motivo.
Alfonso Karr

Yo nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción.
Groucho Marx

P.D. No olviden dejar su comentario, muchas gracias.

Coro

lunes, mayo 29, 2006

Volver a Cancún

Hoy lunes me levanté tempranito y con antojo de comer unas "gorditas de doña Tota", así que me puse mi minifalda y me largué a un centro comercial donde hay puestos de comida (puedes comprar en todos los restorantitos y luego te sientas a una de las mesas del centro) y me comí tres: una de revoltijo -hecha con todos los guisos que tienen allí- otra de frijolitos con chicharrón seco y la tercera de carne molida con mucho chile... En otro sitio compré un jugo de mamey.
¡Vaya diferencia! entre los bocadillos de pan con tomate que comía para desayunar, los años pasados, cuando vivía en Barcelona, y las "gorditas de doña Tota"... de verdad que el cuerpo tendría qué protestar... pero no. Uno se va acoplando igual que sus órganos vitales, a lo que hay, a lo que le suministres.

Leyendo el blog de hoy de Care Santos mis pensamientos se entretuvieron con eso de "volver"... Y bueno, entre las mordidas que le daba a las gorditas y mis cavilaciones acerca de las cosas que hemos dejado, llegué a la conclusión de que volver es una palabra que no debería de existir.
No se puede volver al pasado. Se puede regresar a los lugares. Ver a las personas. Recorrer los sitios, pero volver, es imposible. Ya nada es igual...

Mejor me voy al mar a nadar un rato... a ver si así quemo las calorías ingeridas con las gorditas.

viernes, mayo 26, 2006

¿Esperas?

LA ESPERA
Esperando...
Lleva 12 minutos de retraso. ¿Vendrá? Nunca ha fallado, pero...

¿Porqué espero?
Es ahora que me toca esperar. Es mi turno de estar esperando.
¿Habrá un tiempo en que ya no espere? ¿La vida es esperar siempre? ¿Siempre esperar? ¿Esperar por todo? ¿Esperar por qué?
La espera y la vida van juntas. La espera es la antesala de cualquier cosa.
Hasta lo que no te esperas lo tienes que esperar. Hasta lo que llega sin avisar de alguna manera lo has esperado.
Espero siempre. Es inevitable esperar.
En primer lugar: ¿qué espero? ¿el amor? ¿un hombre? ¿estar feliz y en paz? ¿satisfacer mis deseos? ¿dar rienda suelta a mis pasiones?
Espero, espero. De nuevo vuelvo a esperar. Y seguiré esperando. Siempre.
Te esperaré toda la vida...
P.D. espero que me llame.

ESPERA
Calma, paciencia, facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión. / Tener esperanza de conseguir lo que se desea. / Permanecer en sitio a donde se cree que ha de ir alguna persona o en donde se presume que ha de ocurrir alguna cosa.
Diccionario de la Real Academia Española (algunas de las definiciones de espera).

ESPERA: Angustia por esperar al ser amado.
La angustia del que espera no es realmente violenta. El que espera puede pensar en ciertos momentos mientras espera que –si está en un bar, por ejemplo– su entorno está alejado de la realidad. “Miro a los que entran, miro a los demás que beben café, charlan, bromean, leen tranquilamente: claro, ellos no esperan”.

–¿Esperas?
–Sí.
–Entonces estás enamorado.

ESPERA
La angustia de esperar la tan ansiada llamada que prometió la persona que es posible te dé trabajo.
Ahora, con el teléfono móvil se han solucionado mucho las oportunidades de esperar, puedes ir al lavabo con el teléfono, salir de compras, ir al bar... pero no puedes ocupar el aparato porque puede ser que en ese momento te llamen.

La espera es un delirio. Es una necesidad de creer que llegará algo grandioso, muchas veces fuera de la realidad.
Si esperas una llamada, contestas el teléfono y no es la persona a quien estás esperando, te enfadas con el que llamó, pero disimulas, te contienes.

A veces juego a que no espero nada, me distraigo con otras cosas, llego con retraso, pero siempre pierdo en este juego y termino esperando.

Por ejemplo, cuando esperamos en la cola del banco, en los aeropuertos, en las colas de las taquillas para comprar entradas al cine, establecemos un vínculo con los empleados que nos atenderán ya que dependemos de un persona que nos hace esperar. Es un vínculo de agresión.

CONSEJOS PARA HACER DE LA ESPERA ALGO MÁS LLEVADERO:
Si esperas en un bar, puedes distraerte leyendo el diario.
Si ya sabes que esperarás por alguien, lleva siempre un libro contigo.
Si te gusta hacer crucigramas es un buen momento para rellenarlos.
Has recuentos mentales, una vez yo me distraje tratando de recordar los nombres de mis compañeras de sexto año por orden alfabético. Cuando conté a un amigo mi pasatiempo, él me dijo que lo iba a poner en práctica tratando de recordar los nombres de todas las personas con las que había hecho el amor...

ANÉCDOTA
–¿Cuál es el color de la esperanza? –me preguntó mi profesora de dibujo cuando tenía 10 años.
–Blanco –contesté.
–¿Cuál es el color de la pasión?
–Rojo –respondí–. Y cuáles son los colores de esperanza y pasión para ti? –le pregunté.
Ella me explicó que el color de la esperanza es el rojo y el de la pasión también. Es muy simple, esperanza y pasión son la misma cosa, porque sin esperanza no puedes tener pasión y sin pasión no puedes tener esperanza.

HACER ESPERAR
Prerrogativa constante de todo poder, “pasatiempo milenario de la humanidad”.

ESTÁS ESPERANDO CUANDO:
Miras el reloj continuamente.
Piensas que tal vez hubo una equivocación en el lugar del encuentro y la hora. Un malentendido.
Recuerdas con precisión los momentos en que entablaron la cita, lo que se dijeron.
No sabes si llamar por teléfono...
Si te asomas a la esquina, tal vez lo veas llegar.
Si te vas y llega en ese preciso momento, sería posible que se fuera –piensas, estás angustiado.
Sientes cólera, quisieras reprocharle que siempre llega tarde.
Después pasas a la angustia, temes que le haya pasado algo.
Sufres. Te sientes abandonado.
Es porque... Estás esperando.

Coro

miércoles, mayo 24, 2006

CELOS

Los celos:
"Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra".
Diccionario de la Real Academia Española.

"Celos: sentimiento que nace del amor y que es producido por la creencia de que la persona amada prefiere a otro".
Littré.

Solamente de pensar en escribir acerca de los celos, ya siento angustia y desconcierto.

Shakespeare los describió en sus obras:

"Tened cuidado con los celos: es el monstruo de ojos verdes que se burla del alimento del que se nutre. Vive con felicidad el cornudo que, sabiendo su destino, no ama a la que le agravia. Pero, ¡qué condenados minutos cuenta el que ama y duda; el que sospecha pero ama de veras!"
Iago en Otelo.

"Yo he de ser dueño de lo que es mío: ella es mi hacienda, mis muebles, mi hogar, mis campos, mi granero, mi caballo, mi buey, mi burro, mi lo que sea. A ver quién se atreve a tocarla".
Petruchio en La doma de la bravía.

"¿Qué sentía yo en las horas de placer que ella me robaba? No lo veía, no lo pensaba, no me hacía daño; a la noche siguiente dormía bien, comía bien, estaba libre y contento. No encontraba yo en sus labios los besos de otro. El que ha sufrido un robo y no echa de menos lo robado, si no se le hace saber, no ha sufrido ningún robo. (...) Habría sido feliz aunque todos (...) hubieran probado su dulce cuerpo, con tal que yo no hubiera sabido nada".
Otelo en Otelo.

"¡Impostora, gusano, cáncer de las flores, ladrona de amor! ¿Es decir, que os habéis deslizado furtivamente en la sombra de la noche y me habéis robado el corazón de mi amante?"
Hermia en Sueño de una noche de verano.

Y cuando entran y se asoman por las ventanas:

Me parecen un animal gigantesco que me amenaza con destruir, y todo lo que tengo se derrumbaría y se quedaría en nada. Y llegaría la soledad y la tristeza. Y la ausencia del amado o del poseído amante.

...y todos reirían y se burlarían de mí.

Y mientras él disfrutaría con “la otra”, con la usurpadora de lo que es mío... él.

Ambos comentarían de mis torpezas que antes no lo eran... pero que ahora compartiéndolas con “esa” se volverían anécdotas que juraría insoportables para él.

El deseo aumentaría para ellos, crecería a mi costa, por ser lo prohibido y por ese motivo más atrayente. Y el deseo les lleva a dimensiones todavía más intensas... gracias ¡a mí!

Esos son los celos:
La traición del amado.
La traición al amor.
La traición a todos los momentos.
No compartir nada más.

El otro(a) es el adversario, el enemigo, el competidor.

Los celos son incontrolables.
Llegan y te das cuenta de que no controlas a tu amado(a), que no es una extensión de ti mismo.

“Son un producto de la pasión: incontrolables.
Los celos surgen de la desconfianza hacia el otro.
Un producto de la debilidad de uno mismo.
Inspirados en el miedo. Sentimiento de inseguridad”.
Leonardo Díaz.

Los grandes celosos son grandes violentos, porque en el fondo la violencia está muy ligada a la inseguridad.

Pueden estar en una parte oculta de uno y descubrirse en un momento determinado.
Hay personas que nunca los han sentido y en un momento tienen un arrebato de celos.

“Son una enfermedad del egoísmo occidental, yo nunca seré celoso”.
Tiam Goudarzi.

Te sientes tan ridículo...
Es una cosa que se siente muy dentro y que está a flor de piel.
Rabioso, pasional, agresivo.

Los celos se van a la historia de la otra persona.
Sentimiento enfermizo que puede ir creciendo y multiplicándose.

La mejor manera de superarlos o mitigarlos o que desaparezcan es enfrentándote a ellos.

El celoso sufre:
1. Porque está celoso y se siente excluido.
2. Porque se reprocha estarlo y se cree loco.
3. Porque teme que sus celos hieran al otro por ser agresivo.
4. Por dejarse invadir por ese sentimiento y ser ordinario.

“Cuando amo soy muy exclusivo”.
Sigmund Freud.
Ser celoso es algo propio. Rechazar los celos (ser perfecto) es pues transgredir una ley.

Un ser perfecto es aquel que no siente celos. Y ¿quién es perfecto en este mundo?
Todos hemos experimentado los celos muchas veces en nuestra vida. Y mientras continuemos vivos seguiremos teniendo este sentimiento con nosotros.

"Los celos son egoístas. Uno no soporta dejar de ser importante para la otra persona".
Katinka Rosés.


REMEDIOS PARA LOS CELOSOS

Piensa con serenidad.
Aclara la situación en tu mente, si es preciso comenta lo que sientes con un amigo, eso te aliviará.
Ríete de ti mismo al verte celoso.
Relájate, respira hondo.
Piensa que son imaginaciones que no puede ser verdad lo que crees que pasa.
Has cosas diferentes, sal de la rutina.
Ayuda a personas que sientes te necesitan (te sentirás útil y tu autoestima subirá).
Cuida tu aspecto personal.
Disfruta de las miradas de la gente.
Sonríe con las personas que te encuentras a tu paso.
Sostén la mirada y guiña un ojo a quien te guste.
Coquetea.

Se me ocurren más sugerencias, pero puede ser que en vez de un celoso sean dos.

Coro

lunes, mayo 15, 2006

El Amor

¿Qué es el Amor?

Algunas definiciones de AMOR del Diccionario de la Real Academia Española:
Amor: Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humano o alguna cosa, alcance lo que se juzga su bien, a procurar que ese deseo se cumpla y a gozar como bien propio el hecho de saberlo cumplido (...) / Atracción sexual / (...) de mil amores / hacer el amor / por amor a Dios...
entre otros.

Amor entre padres e hijos:
El niño siente que los padres lo quieren simplemente porque es el hijo. Existe lo que diríamos, un amor incondicional.

El amor infantil sigue el principio de:
“Amo porque me aman”.
El amor maduro obedece el principio de:
“Me aman porque amo”.
El amor inmaduro es:
“Te amo porque te necesito”.
El amor maduro:
“Te necesito porque te amo”.

El amor fraternal:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La Biblia.

El amor fraternal es el amor de todos los seres humanos y se caracteriza sobre todo por su falta de exclusividad. Se basa en la experiencia de que todos somos uno.
El amor al desvalido, al pobre, al inmigrante, es el inicio del amor fraternal. Amar a los de la propia sangre no tiene gran mérito. Teniendo compasión por el desvalido, por tu vecino, el hombre comienza a desarrollar el amor.

El amor erótico:
Podemos definirlo como el anhelo de fusión completa de unirse con otra persona. Es un amor exclusivo, por naturaleza. Se confunde con la experiencia de “enamorarse” y con la pasión que puede surgir entre dos desconocidos que quieren romper las barreras y compenetrarse uno con el otro.
Puede significar la superación de la soledad y el aislamiento.
También podemos encontrar a personas enamoradas que no sienten el amor verdadero...
El amor verdadero es un egoísmo de dos: son dos seres que se identifican mutuamente y que resuelven el problema del aislamiento y soledad.

Para amar a otro, primero has de amarte a ti mismo...

Shakespeare con sus palabras de amor en algunas de sus obras:

Hermia: cuanto más le odio, más me persigue.
Elena: cuanto más le amo, más me aborrece.
"Sueño de una noche de verano."

Valentino: ¿cómo sabes que estoy enamorado?
Presteza: por signos evidentes. Habéis aprendido a retorcer los brazos, como alguien descontento; a entonar canciones de amor, como un petirrojo; a caminar siempre solo, como quien tiene la lepra; a suspirar, como un escolar que ha perdido su abecedario; a sollozar, como una joven que ha enterrado a su abuela; a ayunar, como quien está a dieta; a estar siempre en vilo, como quien teme a un ladrón; a gimotear, como un mendigo el Día de Todos los Santos.
"Los dos caballeros de Verona."

Aún no han bebido cien palabras tuyas mis oídos y ya te conozco.
"Romeo y Julieta."

Sufrir de amor, buena expresión. De verdad sufro de amor, pues os amo contra mi voluntad.
"Mucho ruido y pocas nueces."

Neruda, un poeta enamorado que sentía la noche, las estrellas y el amor mezclados con la nostalgia. Veinte poemas de amor y una canción desesperada:
Quiero escribir los versos más tristes esta noche
Escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos...

Otras formas de ver y sentir el amor lo observamos en Charles Boudelaire, el poeta maldito, una estrofa de “El amor y el cráneo”:
El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad
y ríe en este trono el profano
con risa desvergonzada.

Yo creo que quien encuentra el amor, no lo buscaba.
El amor... el AMOR, es traicionero, es rebelde, es obcecado, es obsesivo, es enfermizo, es testarudo, es engreído, es estúpido, es grandioso, es humilde, digno, pedante, petulante... es mucho más. Es energía que te invade y te llena el cuerpo de impulsos nerviosos espontáneos. Te hace ir en una sola dirección. Te somete a su antojo, con pasiones y angustias, con recuerdos y fantasías. El amor es un hechizo, un estado diferente de ver, de sentir, de hablar, de mirar, de respirar. Crees que cuando respiras el aire tiene forma. Crees que cuando caminas andas por el mundo con objetivos, con misiones impuestas y divinas. Crees que cuando sonríes transmites alegría, tu alegría. Crees que cuando sueñas, sólo tú sueñas.
El amor te convierte en ese ser perfecto y loco que te encuentras en las fantasías de los poetas y los románticos.
¿Cuánta gente siente el amor? ¿cuántas veces en una vida se puede sentir el amor? Descubro que lo siento, que me abraza y me dejo llevar, aunque no lo quiera me he de dejar llevar porque si no lo hago, él me lleva contra mi voluntad. El amor es como el nacer, no tiene remedio, ya está aquí.
¿Se puede dar amor? ¿Cómo? Se siente, pero ¿cómo se da el amor? Con obras, palabras, miradas, con comprensión, con escuchas, con bromas ligeras. Se transmite con palabras, con tacto, con hechos.
¿Cómo no confundir el amor con otro sentimiento fugaz como la pasión? No hay diferencia, dure lo que dure, el amor es válido. El amor siempre es verdadero, porque se siente, se experimenta. ¿Un día, un mes, un año, dos, once, toda la vida? Es igual, es amor.

También el AMOR provoca miedos...
Estoy enamorada, creo. Con un miedo terrible a sufrir. No me gustaría llorar y pensar que soy infeliz. No quiero estar esperando por nadie. No quiero suplicar ni pedir nada. Nada. No pedir tiempo. No pedir consuelo. Lástima. No quiero estar enamorada. Era lo que quería, pero estoy aterrorizada.
Me siento llena de incertidumbre, de melancolía. Pienso en él demasiado.
No lo veré más. Es lo mejor, no verlo. Dejarlo. Con sus besos. Que se vaya. Borrarlo de mi vida. Alejarme de su entorno. Esta es mi verdad. Inquieta mi paz. Se mete hondo. Es él. Lo sé. El que esperaba, el que llegaría.

Y al AMOR ¿quién lo entiende?
Lo amo. Lo odio. Lo deseo. Lo rechazo, Lo quiero. Lo alejo. Lo aborrezco. Lo detesto. Lo añoro. Lo ignoro. Lo beso. Lo recuerdo. Lo imito. Lo sueño. Le hablo. Le digo no. Le digo sí. Le aprendo. Le estudio. Le cuento. Le toco. Le beso otra vez en la memoria.
No lo quiero ver más. Es detestable, horroroso, ingrato, infame, seductor, ignorante, erudito, sabio, inteligente, burro, león, oso, pantera, ogro, gato, perro y loro.
No lo quiero ver más porque no sabe que quiero verlo. No lo quiero ver más porque cada vez le querría ver más. No lo quiero ver más porque en las noches pensando en él no duermo. No lo quiero ver más porque es insoportable estar sin él. No lo quiero ver más porque su beso me llevó a otra dimensión. No lo quiero ver más porque si con un beso no dejo de escribir páginas enteras, ¿qué sería si hiciéramos el amor?

El amor... es maravilloso.

Y seguiría escribiendo sobre el amor, los amores fatales, los amores platónicos, los amantes, los amoríos, las formas de hacer el amor...

Coro

lunes, mayo 08, 2006

Talento

Piano en Cancún.
En la Casa de la Cultura de Cancún tuve la fortuna de escuchar a Lewis Warren Jr, un niño de nueve años de edad. ¡Magnífico! ¡Soberbio! En cuanto sus manos infantiles comenzaron a desplazarse por el teclado con aplomo y seguridad la música se escuchó nítida y los sonidos andaban libres por la sala llenándola de fugas, sonatinas, nocturnos, danzas… Handel, Pachelbel, Bach, Kuhlau, Chopin, Schumann y Prokofiev.
Un chamaquito de pantalón negro y camisa blanca con pajarita y mancuernillas lucía elegante esa noche. Una criatura de corta estatura y modales educados. Adornaba su apariencia una sonrisa y mirada inteligente en su rostro. Así lo miraba desde mi asiento… allí, sentado al piano.
-Comenzó a tocar desde los tres años –escuché que alguien dijo.
-Es un “pequeño grande” –afirmó uno de los asistentes.
-Sí, es un genio –concluyó otra persona.
Efectivamente. Ha sido un privilegio para mí haber estado en la sala de conciertos este viernes pasado… y un placer.
¡Gracias, Lewis!

Coro