Perlas en los principios...Este inicio de novela me atrapó tanto que le seguí y le seguí sin moverme del sillón (no quería ni respirar, en serio) hasta que llegué al final:
"Todo ser humano es el resultado de un padre y de una madre. Se puede no reconocerlos, no quererlos, se puede dudar de ellos. Pero están allí, con su cara, sus actitudes, sus modales y sus manías, sus ilusiones, sus esperanzas, la forma de sus manos y de los dedos del pie, el color de sus ojos y de su pelo, su manera de hablar, sus pensamientos, probablemente la edad de su muerte, todo esto ha pasado a nosotros. (…)"
Comienzo de El africano, su autor es el Nóbel de Literatura J.M.G. Le Clézio. (Adriana Hidalgo editores, Buenos Aires.)
Este principio me atrae por… contundente:
"Mi madre murió en el momento en que yo nací, y así, durante toda mi vida, no hubo nunca nada entre yo y la eternidad; a mi espalda soplaba siempre un viento negro y desolado. (…)"
Fragmento del inicio de La autobiografía de mi madre. Jamaica Kincaid. (Editorial Lumen, Barcelona.)
Si escribieras tu autobiografía, ¿cuál puede ser el primer párrafo de tu vida?
Yo escribiría, más o menos:
"Nací en la frontera norteña, en el Puente Internacional, justo allí donde está el letrero que marca la mitad del Río Bravo y hace la división de los dos países. Me recibió la vida con una placa que dice algo así como: Bienvenid@s a México. (...)"
Principios de Coro. (Cancún.)
Me está esperando en el buró, una novela que comienza:
"Para ser un hombre de su edad, cincuenta y dos años y divorciado, a su juicio ha resuelto bastante bien el problema del sexo. (…)"
Desgracia de J.M. Coetzee. (Mondadori, Barcelona.)
Todos los inicios de autobiografía que quieran dejar aquí, serán…
¡Bienllegados!
Fotografía tomada de Wikipedia.







