"Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere… ¡Me quiere!" Estaba concentrada deshojando una margarita cuando mi abuelo asomó por la puerta.-Las margaritas silvestres tienen trece, veintiún o treinta y cuatro pétalos –me dijo.
-¡Ah!, gracias abuelo, entonces contaré los pétalos y si quiero que me quiera, y son 34 empezaré con: ¡No me quiere!; o con ¡Me quiere! si la margarita tiene trece o veintiuno, y yo no lo quiero.
-Eso es hacer trampa –me dijo sonriente, y agregó-: Debes de saber que si no eres amada es mala suerte; pero si tú no amas, es una gran tragedia. Sentir el amor es lo mejor del mundo.
El viejo sospechaba que Cupido me había disparado sus flechas. Y no se equivocaba.
Mi nuevo compañerito, ese que se emocionó al enterarse de que yo también era Acuario, me había regalado una caja de bombones y muchas sonrisas.
-Abuelo, cuando pienso en él siento remolinos acá adentro –puse la mano entre el corazón y el estómago.
Sonreía y me miraba. Sacó su violín y una melodía se escuchó en el espacio. Cerré los ojos para imaginar a mi amado: su risa, las pecas de su nariz, hablando conmigo en el recreo, cargando mis libros, comiendo juntos un helado de vainilla con caramelo… ¡leyéndome el horóscopo!
De pronto, el viejo paró la música y me invitó a que lo acompañara al rancho. Íbamos a ver cómo emprendía el vuelo un halcón peregrino. El veterinario lo había curado de un ala lastimada y ya era hora de que volara de nuevo.
Estaba encantada de presenciar tal acontecimiento que me olvidé por completo de mi compañero pecoso. El abuelo me iba explicando que los halcones son las aves más veloces de la Tierra.
-Se lanzan hacia sus presas a velocidades que superan los 320 kilómetros por hora. Podrían volar más de prisa si lo hicieran en línea recta en lugar de trazar una trayectoria en espiral cuando cazan.
-¿En espiral? ¿Por qué? –me parecía tan raro.
-Como dijo Aristóteles, La Naturaleza nada hace en vano. Los ojos del halcón están situados a ambos lados de la cara, y es la mejor manera que tienen de aprovechar por completo su estupenda visión. Vigilan con los ojos bien abiertos. No quieren fallos, así que mantienen la cabeza erguida y ladeada 40 grados mientras trazan la espiral logarítmica y controlan todo el tiempo a sus presas.
-¿Las espirales se relacionan con las galaxias? –pregunté después de que el halcón extendió sus alas y voló trazando un camino en el aire que, hubiera asegurado, era en espiral…
-Hay aproximadamente cien mil millones de galaxias en nuestro universo observable, y la mayoría tiene formas espirales… Además, se da en muchos fenómenos de crecimiento de la naturaleza. Por ejemplo, a medida que el molusco del nautilo crece en el interior de la concha, va construyendo un habitáculo cada vez mayor y sellando los pequeños que ya no utiliza. Cada crecimiento en la longitud de su concha va acompañado de un incremento proporcional de su radio. Así, el nautilo percibe una "casa" idéntica a lo largo de su vida.
-¿Y los cuernos de los carneros tienen formas de espirales?, ¿el rollo de papel higiénico?, ¿los huracanes? –preguntaba a mi abuelo mientras se me iban ocurriendo más animales, fenómenos y cosas…
En el camino de vuelta a casa, el viejo cambió el tema de las espirales y logaritmos por poemas. Fue Margarita, de Rubén Darío con el que inició el regreso poético:
Margarita, está linda la mar, / y el viento / lleva esencia sutil de azahar; / yo siento / en el alma una alondra cantar / tu acento. / Margarita, te voy a contar / un cuento.
Éste era un rey que tenía / un palacio de diamantes, / una tienda hecha del día / y un rebaño de elefantes, / un kiosco de malaquita, / un gran manto de tisú / y una gentil princesita, / tan bonita, / Margarita, / tan bonita como tú.
Una tarde la princesa / vio una estrella aparecer; / la princesa era traviesa / y la quiso ir a coger. / La quería para hacerla / decorar un prendedor, / con un verso y una perla, / una pluma y una flor. / Las princesas primorosas / se parecen mucho a ti: / cortan lirios, cortan rosas, / cortan astros. Son así. / …
Entre verso y verso, el abuelo me dijo que le gustaría conocer a mi amigo Acuario.
Esa noche soñé con pétalos de flores, caracolas, estrellas en joyas, halcones, princesas y también con signos del zodiaco que se confundían entre espirales de humo…








