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miércoles, diciembre 10, 2008

Remolinos

"Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere… ¡Me quiere!" Estaba concentrada deshojando una margarita cuando mi abuelo asomó por la puerta.
-Las margaritas silvestres tienen trece, veintiún o treinta y cuatro pétalos –me dijo.
-¡Ah!, gracias abuelo, entonces contaré los pétalos y si quiero que me quiera, y son 34 empezaré con: ¡No me quiere!; o con ¡Me quiere! si la margarita tiene trece o veintiuno, y yo no lo quiero.
-Eso es hacer trampa –me dijo sonriente, y agregó-: Debes de saber que si no eres amada es mala suerte; pero si tú no amas, es una gran tragedia. Sentir el amor es lo mejor del mundo.
El viejo sospechaba que Cupido me había disparado sus flechas. Y no se equivocaba.
Mi nuevo compañerito, ese que se emocionó al enterarse de que yo también era Acuario, me había regalado una caja de bombones y muchas sonrisas.

-Abuelo, cuando pienso en él siento remolinos acá adentro –puse la mano entre el corazón y el estómago.
Sonreía y me miraba. Sacó su violín y una melodía se escuchó en el espacio. Cerré los ojos para imaginar a mi amado: su risa, las pecas de su nariz, hablando conmigo en el recreo, cargando mis libros, comiendo juntos un helado de vainilla con caramelo… ¡leyéndome el horóscopo!

De pronto, el viejo paró la música y me invitó a que lo acompañara al rancho. Íbamos a ver cómo emprendía el vuelo un halcón peregrino. El veterinario lo había curado de un ala lastimada y ya era hora de que volara de nuevo.
Estaba encantada de presenciar tal acontecimiento que me olvidé por completo de mi compañero pecoso. El abuelo me iba explicando que los halcones son las aves más veloces de la Tierra.

-Se lanzan hacia sus presas a velocidades que superan los 320 kilómetros por hora. Podrían volar más de prisa si lo hicieran en línea recta en lugar de trazar una trayectoria en espiral cuando cazan.
-¿En espiral? ¿Por qué? –me parecía tan raro.
-Como dijo Aristóteles, La Naturaleza nada hace en vano. Los ojos del halcón están situados a ambos lados de la cara, y es la mejor manera que tienen de aprovechar por completo su estupenda visión. Vigilan con los ojos bien abiertos. No quieren fallos, así que mantienen la cabeza erguida y ladeada 40 grados mientras trazan la espiral logarítmica y controlan todo el tiempo a sus presas.

-¿Las espirales se relacionan con las galaxias? –pregunté después de que el halcón extendió sus alas y voló trazando un camino en el aire que, hubiera asegurado, era en espiral…
-Hay aproximadamente cien mil millones de galaxias en nuestro universo observable, y la mayoría tiene formas espirales… Además, se da en muchos fenómenos de crecimiento de la naturaleza. Por ejemplo, a medida que el molusco del nautilo crece en el interior de la concha, va construyendo un habitáculo cada vez mayor y sellando los pequeños que ya no utiliza. Cada crecimiento en la longitud de su concha va acompañado de un incremento proporcional de su radio. Así, el nautilo percibe una "casa" idéntica a lo largo de su vida.

-¿Y los cuernos de los carneros tienen formas de espirales?, ¿el rollo de papel higiénico?, ¿los huracanes? –preguntaba a mi abuelo mientras se me iban ocurriendo más animales, fenómenos y cosas…

En el camino de vuelta a casa, el viejo cambió el tema de las espirales y logaritmos por poemas. Fue Margarita, de Rubén Darío con el que inició el regreso poético:
Margarita, está linda la mar, / y el viento / lleva esencia sutil de azahar; / yo siento / en el alma una alondra cantar / tu acento. / Margarita, te voy a contar / un cuento.
Éste era un rey que tenía / un palacio de diamantes, / una tienda hecha del día / y un rebaño de elefantes, / un kiosco de malaquita, / un gran manto de tisú / y una gentil princesita, / tan bonita, / Margarita, / tan bonita como tú.
Una tarde la princesa / vio una estrella aparecer; / la princesa era traviesa / y la quiso ir a coger. / La quería para hacerla / decorar un prendedor, / con un verso y una perla, / una pluma y una flor. / Las princesas primorosas / se parecen mucho a ti: / cortan lirios, cortan rosas, / cortan astros. Son así. / …

Entre verso y verso, el abuelo me dijo que le gustaría conocer a mi amigo Acuario.
Esa noche soñé con pétalos de flores, caracolas, estrellas en joyas, halcones, princesas y también con signos del zodiaco que se confundían entre espirales de humo…

viernes, diciembre 05, 2008

Entre dos

Estaba en época de exámenes y no tenía claros algunos temas. Había contradicciones en lo que estudiaba. Por un lado, la materia de Ciencias y por otro, la clase de Religión. Mi abuelo estaba en casa y aproveché para preguntarle:
-¿De dónde venimos los seres humanos?
Él, rápidamente me mostró el árbol genealógico que había estado haciendo esos días de heladas tremendas cuando no salió de casa.
Dibujadas en el arbolito estaban las caras de los antepasados de sus antepasados más remotos… y por consiguiente de los míos.

-Todo ser humano comienza siendo un bebé que sobrevive sólo si recibe cuidados –me dijo.
-Eso es lógico, abuelito. Pero hoy en el colegio las monjas nos enseñaron que un señor Darwin dijo que descendemos del mono.
-¿Te hablaron las religiosas del origen y evolución de las especies? –preguntó asombrado el viejo.
-Más o menos, yo quería que nos explicaran más de los animales, pero no lo hicieron. Después de ese tema nos santiguamos y besamos la Biblia. Y luego nos contaron la historia de nuestros primeros padres, Adán y Eva, que vivían en el Paraíso, pero como pecaron, le hicieron caso a una serpiente que les habló y los invitó a comerse una manzana, cosa que tenían prohibida, vino un ángel y los echó de ahí. Y también nos dijeron que Dios creó el Universo y el Mundo y descansó el séptimo día… Pero eso no dice el libro de Ciencias.

El abuelo me miraba sin decir nada. Yo continué:
-Te soy sincera, es una historia muy linda la que nos contaron, de serpientes parlanchinas, ángeles, paraísos, pero me pareció más bien un cuento… ¿Acaso tenemos primos orangutanes?
-No solamente primos primates –me dijo y agregó-: en el mar, algunas criaturas acuáticas, semejantes a los tiburones, engendraron los primeros seres humanos que luego fueron evolucionando hasta…
-¡Abuelito! Entonces tenemos un principio, no somos infinitos…
Pero ellos, esas criaturas marinas, ¿de dónde salieron? ¿Hay un Dios, como explican mis profesoras monjas?

Mi pobre abuelo lo tenía difícil con el tema, sin embargo siempre encontraba una salida a mis cuestionamientos:
-Te lo explicaré con números. Asignemos al día presente: "Cero". Mañana será +1; pasado mañana, +2; y así sucesivamente al futuro. Y para irnos al pasado tenemos que ayer fue -1; anteayer, -2; el día después de anteayer, -3; y nos vamos hacia atrás con números negativos.
-Abuelo, nunca terminaríamos de contar con números negativos al pasado, y eso me da la sensación de que surgimos de la nada… y con números positivos tampoco acabaríamos hacia el futuro nunca.
-¡Exacto! Existe la teoría de que nuestro mundo finito se halla encajonado entre dos infinitos. Las religiones lo explican con un Ser que llaman Dios…
Esta vez fui yo la que lo miré sin hablar.

-Mejor escucha este poema de Mario Benedetti, se llama: Mundo –me dijo el viejo y se puso a declamar.
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo / en realidad el mundo es incontable / en todo caso es provincia de ti / no vayas a creer lo que te cuentan del mundo / aun los que te aman mienten sobre / probablemente sin saber que mienten / en la vigilia te sentirás lejano / testigo de tu mundo desde el mundo / sin nubes de tu aliento en los cristales / la humareda del hombre se eleva en la noche / y no sabrás de donde viene el fuego / pero la expectativa te volverá humilde / en el mundo el abismo es un oficio / las preguntas en vano / una vieja costumbre / los desatinos / marca de abolengo / no vayas a creer lo que te cuentan del mundo / (ni siquiera esto que te estoy contando) / ya te dije que el mundo es incontable.

Dejé los libros y me puse a declamar poesías con el abuelo hasta que llegó la hora de la cena. Después vino la música y me fui a dormir tarde esa noche.
Y sin haber estudiado... casi.

lunes, diciembre 01, 2008

Helada

Estaba en un nuevo curso escolar y no entendía las matemáticas. Vislumbraba un cero en mi libreta de calificaciones. Probablemente vendría una reprimenda paterna aunada al castigo de no jugar con mis amig@s el fin de semana… era terrible y me causaba angustia.
¡Necesitaba al abuelo!

Existía la posibilidad de que el viejo viniese para explicarme lo que yo no entendía de la exposición del maestro.
-Depende del tiempo si voy o no –me dijo.
Y es que había pasado una gripe invernal y no se quería exponer a una recaída.
Esa noche estuve mirando la televisión. Quería enterarme cómo iban a estar esos días. Mi abuelo vendría si el clima era bueno.

Y el hombre del tiempo dijo que la probabilidad de que helara el sábado era del 50% y también era del 50% la de que helara el domingo… por lo que concluí que las probabilidades de heladas durante el fin de semana eran del 100 por ciento, y así se lo hice saber telefónicamente al viejo.

Mi abuelo, divertido ante tal observación y viendo que yo no había comprendido las probabilidades ni las fallas gramaticales del hombre del tiempo, me dijo que se sentiría mejor hablando conmigo que bebiendo las infusiones de canela y ajo con limón que le preparaba la abuela.

Llegó diciéndome que las personas felices no tienen historia, y que yo, siendo muy pequeña ya estaba escribiendo capítulos de mi vida.
No entendía al viejo, pero lo dejaba que hablara y hablara. Y comenzó sus argumentos citando a Plutarco: No es ningún milagro que, en el largo transcurrir del tiempo, mientras Fortuna sigue su curso acá y acullá, hayan de ocurrir espontáneamente numerosas coincidencias.

Comencé a vislumbrar algo.
-Abuelito, mi nuevo compañero de clases me dijo:
"¿Tú también eres Acuario? ¡Qué emoción!" Y la verdad, no supe por qué se emocionó tanto...
Mi abue, después de carcajearse un rato, soltó:
-Tenía la certeza de que venir a visitarte iba a ser 100% divertido. Pocas cosas me descorazonan más, que encontrarme con alguien que parece inteligente y abierto y de pronto me pregunta por mi signo del zodiaco y luego encuentra características de mi personalidad que encajan en ese signo.

-Abuelo, entonces ¿no crees en la astrología? ¿Por qué?
-No creo porque soy Capricornio y los Capricornios no creemos en la astrología.

Las explicaciones del abuelo acerca de las probabilidades y las estadísticas funcionaron un 90%, por lo que tuve en mi libreta los mejores promedios del año.

Y cuando el tema de las matemáticas y las probabilidades, coincidencias y estadísticas estaba terminado en un alto porcentaje, o eso creía yo, el abuelo concluía con frases, que a veces eran suyas:
"Nada está escrito ni nada prometido. Sólo existe el presente. Ni astrología, ni signos zodiacales, ni probabilidades de 100% de heladas potenciales…"
Entonces, sacaba el violín de su estuche (a todas partes lo llevaba) y salían melodías suaves que un 50% de las veces me incitaban a dormir.

viernes, noviembre 28, 2008

Reseña gatuna

La Micha acaba de ingresar nuevamente a la clínica, pero ahora no fue a que le liguen las trompas (lo hicieron la vez anterior que la hospitalicé) sino porque tiene mastitis (unos pechitos enormes que le duelen).

La estuve curando como me dijo el veterinario, le daba sus antibióticos, le ponía fomentos de agua caliente en las tetas, le sobaba… pero sus hormonas seguían produciendo leche y no había manera de que los gatitos mamaran más y a ella le dolía y no quería que se le acercaran y se le fue acumulando la leche e hinchando su busto…

Al Groucho (foto) lo adoptaron unos vecinos.

¿Por qué debería preocuparme por la posteridad?
¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
Groucho Marx

sábado, noviembre 22, 2008

Sin alcanzarla

¿Cómo decirle al abuelo que me explicara otra vez la Paradoja de Aquiles y la Tortuga? (Ya me la había explicado tres veces y no la podía comprender...)

Él, con tiza en mano, dibujaba una tortuguita y a un fortachón vestido a lo atleta griego:
-Aquiles era el más veloz de los veloces y decidió darle ventaja a la tortuga y debido a eso, nunca le pudo ganar.
-Pero, si corría más rápido ¿cómo es que no la pasaba? –preguntaba al viejo, mientras daba lechuga a mi mascota (una tortuga que vivía en el patio de casa y aparecía de vez en cuando).
-La tortuga siempre va un espacio adelante de Aquiles que corre diez veces más ligero que la tortuga y le da una ventaja de diez metros. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un decímetro de milímetro y así infinitamente, sin alcanzarla…

-Abuelito, sigo sin entender –le decía.
El viejo me tenía una paciencia enorme (yo era su nieta favorita).
-Te lo explico de otro modo: Apolo, un dios inmortal, después de haber nacido, se hace cada vez más viejo, sin límite. Pero nunca llega a un cumpleaños infinito. Siempre es más joven que su padre Zeus. Las edades de ambos son en potencia infinitas, pero nunca infinitas en acto…

¡Qué enredijo! Mejor lo miraba hablar. Nunca iba a entender del todo, aunque a medida que él explicaba, algo iba vislumbrando. Y me situaba a la mitad de la mitad de la mitad del espacio y el tiempo de la explicación del abuelo.

-¡A comer! –anunciaba la abuela.
Corríamos, y yo le daba ventaja al viejo, pero él sí llegaba primero a la mesa… era complicado esto de las paradojas de Zenón.

La sobremesa a veces era de poesía, y todos debíamos de recitar un poema. Pero ese día, el abuelo estaba terco con el tema.
-La paradoja es una especie de enigma: ¿Cuánta tierra hay en un agujero de dos metros de ancho, dos metros de largo y dos metros de profundidad?
Y hacíamos cálculos mentales para responder al abuelo que luego nos premiaba con dulces y regalos si respondíamos bien y si no, también.
-¡Ocho metros cúbicos! –contestaba el/la más aventajad@ en matemáticas.
-¡No! –dijo el viejo.
-Nada. Porque en un agujero no hay tierra –dije.
-¡Muy bien! ¿Qué quieres de premio?
-Quiero que me respondas, abuelito, ¿qué fue primero, la gallina o el huevo?…
Con esta pregunta le había ganado. O, quizás ¿me había dado ventaja?

El abuelo terminó la sobremesa con una cita de Bertrand Russell. Después fue por su violín y la música llegó para silenciar las paradojas que en esa época me parecían tan incomprensibles como ahora…

Gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes, llenos de dudas.

sábado, noviembre 15, 2008

Llegará

El deseo es vida.

Si cruzo los dedos, no estoy mintiendo.
Si toco madera, no sucederá.
Si digo lagarto, lagarto, se aleja la mala suerte.

Obtener lo deseado fácilmente, nos puede conducir a la superstición. Tal vez a hacer las cadenas, que llegan a nuestros correos. Si no las hacemos, las peores desgracias podrían caer sobre nosotros.
¡Una calamidad!

Sin embargo, si enviamos a diez, quince o siete personas la información recibida, resolveremos todos nuestros problemas en un santiamén, unos minutos, horas o quizás en tres días o una semana…
Como le sucedió a Fulanit@, que se curó de esa enfermedad mortal, o a Menganit@, que recibió una herencia inesperada justo cuando estaban a punto de quitarle su casa…

Los memes no amenazan desgracias si no los sigues, pero no hacerlos a veces trae mala conciencia… No sé si me gusten o no, pero si mis amig@s virtuales hacen uno y no me invitan es que no me quieren, me excluyen, no me toman en cuenta…

Soportándome me eligió a mí y a seis más, para hacer el meme de las "7 particularidades de mi persona". No sé si sentirme honrada, o pensar que es una memez…
Pero al final decidí hacerlo, y el reflexionar en cómo supongo que soy, me llevó a los siguientes 7 puntos:

1) La curiosidad mató al gato… no lo puedo evitar, me declaro curiosa.
2) Por regla general imagino todo o casi, antes de que suceda.
Y a veces parece que ando en las nubes.
3) Invento historias que luego casi me las creo (mentirosa)… ¿seré escritora?
4) ¡Ah!, busco el placer hasta en las dificultades. Un poco sibarita, quizás.
5) Lenta para reaccionar. Un día o un siglo después.
6) Me gusta el calorcito tropical. Sudar y poca ropa.
Asolearme bajo una sombrilla. Ver la luna y las estrellas.
7) A veces, brusca para decir las cosas… y mi arrepentimiento luego no me deja dormir.
Dice mi compañero que agregue: Muy muy muy terca y un poco soberbia.

Dejo este meme, que viene de parte de Soportándome, a: Dull, Alba, Avelina, Chilangoleón, Marichuy, Juan de Lobos y Mita.

Ya sé que es un rollazo este tipo de encargos… no es obligatorio, pero si lo haces te aseguro tendrás una suerte increíble los próximos diez años.

Te doy a elegir:
Ganar la lotería (aunque no compres boleto).
Encontrar un maletín lleno de dólares y euros.
Tropezar con un diamante más grande que los de Liz Taylor, y por supuesto es para quien tropiece.
Recibir una herencia fabulosa de algún pariente.
De pronto ser más bell@s, inteligentes, simpátic@s, saludables, etcétera.
Amad@ por todo el mundo. Vendrá la fama y la gente te imitará. El amor, el amor… y sexo.
Tus manuscritos, cuentos e historias medio incompletas que tienes en los archivos de Mis documentos se convertirán en best sellers…

¿Se te ocurre algún otro premio?

Nomás les digo que por haber hecho este meme, la buena fortuna estará tocando a mis puertas. Y en menos de cuarenta y ocho horas habrá una llamada importantísima en mi celular y mi correo tendrá una noticia impresionantemente buena…

Voltaire, dice:
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.

¡Buena suerte!

Soportándome: http://menudolatazo.blogspot.com/

Ilustración: Wikipedia. Homenaje a Voltaire en un billete bancario francés (de la segunda mitad del siglo XX).

martes, noviembre 11, 2008

Sin fallo

La Micha tendrá qué pasar por quirófano, es necesario que le liguen su aparatito reproductor… me explicaba el veterinario que cada vez que tienen coito, las gatas ovulan. Y no fallan, por supuesto, sus “encargos” a la cigüeña.

Y asociando…
La estampa, varonil y joven del apuesto y dinámico Obama en la pantalla de mi televisor, me llevó a recordar la definición de pene y orgasmo que escribí (cité) en este espacio, en octubre de 2006:

"Pene:
Todas las sociedades organizadas se dedican a controlar el uso de este notable instrumento. (…) Los dirigentes electos son tan potentes, de hecho, que nos sentimos obligados a insistir en que sean semicastos, que se limiten a la sexualidad monógama, preferiblemente con la novia de su juventud, sobre todo si se parece a su madre. (…)
Orgasmo:
La experiencia emotiva más común, a veces compartida,
a veces no. (…)
Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de cien millones de orgasmos por día, con lo cual es miles de veces más común que el nacimiento y la muerte. (…)
Diccionario del que duda. John R. Saul."

La Micha está tranquila en la terraza, juega y retoza con sus hijitos, ignorante del mañana…

Ilustración: Farinelli, retratado por Corrado Giaquinto, c. 1753.

sábado, noviembre 08, 2008

Cero

Idea peligrosa, extraña y temible.
La nada y la eternidad, lo infinito y el cero.


Esto parece lógico:
Nadie necesita registrar cero caballos en las carreras.
Ni yo escribo aquí para que me lean cero personas ;)
Si quieres un durazno y no hay, no dices: tengo cero duraznos, más bien piensas que ya te los comiste todos.
No es necesario un número para expresar que algo falta.
Durante mucho tiempo, la gente se las pudo arreglar perfectamente sin el cero.

Y mi abuelo comenzaba a hablar…
“El cero llegó de Oriente a los griegos y éstos en un principio no lo quisieron, lo aborrecían, aún sabiendo que era útil y necesario.
Decían que era peligroso… porque estaba asociado al vacío y a la nada, y el caos y el vacío despertaban un miedo atávico.
Y es que en el universo griego, creado por Pitágoras, Aristóteles y Ptolomeo, no había nada que se asemejara a la nada.
No existía el vacío.
No había cero.
Y al aceptarlo ¡tenían que desmantelar su propio universo!...”

Después, el viejo dibujaba en la pizarra a un hombre tatuado, con un collar y la cabeza echada hacia atrás.
“Así simbolizaban los mayas al cero”, dijo señalando el dibujo, y agregó:
“Nadie tenía un año cero, ni empezaba el mes con un día cero. Los mayas, sí. Además registraban la fecha de sus eventos importantes en función de su día cero. Esto sucedía entre el 300 a.C. y el 900 d.C.”

Anécdota de un genio:
“Waclaw Sierpinski, el gran matemático polaco, temía haber extraviado una de sus maletas.
“¡No, querido, las seis maletas están aquí!”, dijo su mujer.
“No puede ser”, dijo Sierpinski, “las he contado varias veces: cero, una, dos, tres, cuatro y cinco.”
El libro de los números, de John Canway y Richard Guy:

Y, tod@s sabemos que:
Un cronómetro arranca de 0:00.00 y sólo alcanza 0:01.00 cuando ha transcurrido un segundo.
El cuentakilómetros de un coche marca 00000 cuando ha salido de fábrica.
La jornada militar empieza a las 00:00 horas.
La primera hora del día comienza cero segundos después de medianoche.

¿El siglo comenzó en el año 2000, o quizás fue en el 2001?
Un bebé que no ha cumplido un año, ¿tiene cero años?

Diez. Nueve. Ocho. Siete. Seis. Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cero.
¡Despegue!

El lugar más frío en la naturaleza está en las profundidades del espacio exterior. Allí la temperatura es de 3 grados por encima del Cero Absoluto.
Y el Cero Absoluto es igual a -459.67 grados Fahrenheit, o sea:
-273.15 grados Centígrados.
¡Qué frío! ¡Brrrrrrr!

Hay quienes afirman…
Que el universo nació en el cero. Del vacío, de la nada absoluta, se produjo una explosión que creó toda la materia y toda la energía que conforman el universo.
El Big Bang resultaba una idea espantosa para muchos científicos y filósofos.

“Sin embargo, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo debería ser comprensible a grandes rasgos por todo el mundo, no sólo por unos cuantos científicos. Entonces, podremos todos, filósofos, científicos y gente común, participar en la discusión acerca de por qué nosotros y el universo existimos. Si diéramos con la respuesta, sería el mayor triunfo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios.”
Stephen Hawking

“El universo empieza y termina con el cero.”
“Me aterroriza el silencio del espacio infinito”
Mientras escuchaba las frases solemnes del abuelo, recordaba que no había hecho la tarea escolar y seguro a fin de mes estaría llena de ceros mi libreta de calificaciones…

Pero cómo no hacerle caso al viejo, si antes de dormir se ponía a declamar:

Mi saldo disminuye cada día / qué digo cada día / cada minuto cada / bocanada de aire.
Muevo mis dedos como si pudieran / atrapar o atraparme / pero mi saldo disminuye.
Muevo mis ojos como si pudieran / entender o entenderme / pero mi saldo disminuye.
Muevo mis pies cual si pudieran / acarrear o acarrearme / pero mi saldo disminuye.
Mi saldo disminuye cada día / qué digo cada día / cada minuto cada / bocanada de aire.
Y todo porque ese / compinche de la muerte / el cero / está esperando.
Cero. Mario Benedetti

Grabado: Laura Elenes, El señor del rabinal.

sábado, noviembre 01, 2008

Estrella más lejana

Recuerdo el día que mi abuelo me enseñó el Googol.
"Es un número largo que no puedes entender, pero es finito. Se escribe así…"
(Y llenó la pizarra de un 1 y cien ceros):
1000000000000000000000000000
0000000000000000000000000000
0000000000000000000000000000
00000000000000.
"El nombre se lo puso un niño de 9 años (era mi edad en ese tiempo) sobrino del matemático Kasner." (¿Serían amigos?)

-Pero Googolplex es más largo –me explicó-. Es un 1 seguido de un Googol de ceros. Para que te hagas una idea de su tamaño, puedes escribir ceros sin parar, llenar las habitaciones de ceros de todas las casas del Mundo, las calles repletas de ceros y no tendríamos espacio suficiente ni aún cuando escribiéramos por todos los rincones de la Tierra, montañas, desiertos, valles y luego nos fuéramos a la estrella más lejana del Universo, le diéramos varias vueltas, paseáramos por las Galaxias, y sin dejar de escribir ceros y ceros cada centímetro del camino y volviéramos, y seguiríamos escribiendo ceros…

¡Ay!, algo le pasaba al viejo... estuvo todo el fin de semana haciendo circulitos, sin comer y sin dormir, hasta que se le terminaron las tizas, o -ahora pienso- mi abuela las escondió.

Un dato curioso:
A Google (antes Backrub) le pusieron así en 1997.
Fue debido a un error ortográfico de Larry Page (uno de los socios) ya que la intención era llamarle Googol. (Fuente: Wikipedia.)

Un Googol de felicitaciones a quien gane el Premio "Mejor blog por votación".

Y para terminar, tres máximas que repetía el abuelo:

Con números se puede demostrar cualquier cosa.
Thomas Carlyle.

La razón siempre ha existido, pero no siempre en una forma razonable.
Karl Marx.

Lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo.
B.B. King.

Googolplex de gracias a todas las personas que me visitan, que me dejan comentarios y que me han dado sus votos…

Ilustración: Grabado Flammarion. París, 1888.

miércoles, octubre 29, 2008

Espacio infinito

Si rascamos un poco en las historias familiares encontramos que hay un hermano aventurero, la prima monja, un pariente en la cárcel, la hermana anarquista, el tío millonario, un cuñado loco, algún@ cantante, el de derecha o la de izquierda…

En mi caso: el abuelo.
No hacía más que tocar el violín, declamar poemas y despilfarrar la herencia de la familia (nunca trabajó en su vida). También era físico matemático y medio loco.
-¿Qué número es seis dos veces?preguntaba el viejo.
-¡Doce!
–respondíamos.
-¡Tres! –corregía él.

En las vacaciones de verano nos entretenía con problemas de matemáticas:
Un barco navega por el océano, salió de Barcelona, lleva una carga de aceite de oliva de 150 toneladas y se dirige a Veracruz; la vela de la Mayor se rasgó en la tormenta, el mástil principal está roto, el marinero de cubierta descubre un polizón, hay doce pasajeros más, el viento sopla Oeste-Norte-Oeste, son las seis y media de la mañana en el reloj y estamos en el mes de abril. ¿Cuántos años tiene el capitán?

Luego nos salía con:
No nos une el amor sino el espanto; / será por eso que la quiero tanto (…) Borges.

Hubo días veraniegos en los que sólo tocaba el violín.
Sentada, lo miraba cuan largo y flaco tocar su instrumento durante horas hasta que los ojos se me cerraban de sueño.

Después, aparecía dicharachero y salpicaba sus conversaciones con aforismos, proverbios y carcajadas. Cuando ya la fortuna estaba por acabarse (y nadie en la familia lo sospechaba siquiera) soltaba:
Lo necesario, aunque cueste sólo un centavo, es caro. Lucio Séneca.

A menudo se dirigía a nosotros (sus niet@s) declamando:
Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver! / Cuando quiero llorar, no lloro... / y a veces lloro sin querer. (…) Rubén Darío.

Algunas veces, al despertar de sus letargos musicales, decía solemne:
Me aterroriza el silencio del espacio infinito.
Y comenzaba a escribir ecuaciones y logaritmos en una pizarra.

Ya enfermo y en cama, seguía...
Acércate, me dijo:
Polvo serán, mas polvo enamorado (…) Quevedo.

Recuerdo que fue de Amado Nervo el último poema que declamó sin olvidar ni un verso… ¡pocas horas antes de morir!:
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. / ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz! (…)

Heredé de mi antepasado, además del violín, la curiosidad por las frases y los aforismos y realmente disfruto analizando cada un@ que encuentro…

Woody Allen podría ser un exótico pariente de cualquier lector de este blog.
¿Te gustaría que fuera tu abuelo, tío, cuñado…?
Me despido con tres de sus máximas:

1) De pequeño siempre quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.

2) Hice un curso sobre lectura rápida y leí Guerra y Paz en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia.

3) No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.

¿Cuál es tu frase o aforismo favorit@?

PD. Nunca supimos la edad del capitán.

Ilustración: El violín de Pablo Picasso