sábado, julio 21, 2007

Locas de contento

Ayer hicimos 20 tortas (bocadillos); 10 de jamón con queso y pan bolillo; las otras 10 de huevo revuelto con chorizo y pan de telera.
Nos lanzamos, una amiga (Claudia) y yo a recorrer construcciones para vender nuestra comida a los albañiles.

Andar de un lado para otro en un día de verano cancunense fue agotador.
Estábamos a unos 40 grados. De pronto se nubló, cayó un aguacero, escampó, al rato hizo un viento como de 70km por hora y luego volvió el sol a ocupar su lugar. Y la humedad en el ambiente regresó con más enjundia. Estos fenómenos naturales se dieron dos veces en el lapso de una hora.
Nosotras, casi sin respiración y transpirando… pero ilusionadas, comenzamos a trabajar locas de contento por toda la ciudad.
Risa y risa, ¡jajaja!

En cada construcción donde parábamos, apagaba el motor del auto, abría las ventanillas, levantaba la cajuela (allí estaba la hielera con las bebidas) y salíamos las dos del coche.

“¡Buenos díaaas! ¡Holaaa, buenos díaaas! ¡Traemos tortas, bien ricas, de jamón y queso y de chorizo con huevito! ¡Eeeey! ¡¿Alguien quiere una tortaaaa?! ¡¿Dónde está el encargadoooo?!”
Dejé que Claudia fuera la “voz” de las dos. Mi excusa era que yo conducía el coche.

Pasó la mañana entera, y ya al mediodía, lo que nos había parecido un súper negocio terminó en desilusión: de las veinte tortas sólo llevábamos vendidas 4. Una de huevo y las otras tres, de jamón.

La crema untada en el pan, con el calor podía echarse a perder…

Nos enteramos, en cada sitio, que ya alguien había ido a ofrecer comida. Y cuál era el precio de nuestra competencia.
En algunos lugares nos dijeron que volviéramos a la una, o fuéramos antes de las siete u ocho de la mañana. Pero que les hiciéramos “guisaditos”.
Otros, decían que no les gustan los alimentos que les lleva su proveedor, que querían probar lo nuestro... Algunos nos preguntaron si dábamos crédito.

“¡Vuelvan! ¡Sí, vengan! No, es que ya desayunamos”, nos decían y no compraban.
Ya no nos reíamos tanto… ja, ja.

Sin embargo, los refrescos los vendimos casi todos. Los trabajadores estaban sedientos y calurosos y llevarles una bebida fresca en medio de su jornada matutina les encantó.

También creo que les encantó la minifalda de Claudia…

Aquí estamos en el paraíso: paisajes bellos, mar de colores preciosos, espectaculares atardeceres, fauna y flora exuberante y exótica, entre otras cosas.
La zona hotelera con esos grandes (enormes) hoteles lujosos (por cierto, hoy desayuné en uno), ese derroche de riqueza y sensación de bienestar que se logra ofrecer al visitante es realmente la imagen que se quiere dar. Y lo logran.
Cancún (y la Riviera Maya) es una cara bien maquillada, amable de trato y presencia impecable que ofrece la magia y el misterio de una cultura maya revalorada a través de Chichén Itzá como séptima maravilla por los mismos maquillistas.
Aunque lo realmente misterioso y oculto es la realidad de l@s trabajador@s: sueldos miserables, abuso en los horarios… entre otros.

Pero dije que ya no iba a quejarme. Así que me iré a la piscina a refrescar un poco antes de que se me ocurra otro negocio.

10 bolillos
10 teleras
¼ jamón
¼ queso
1 lechuga
2 jitomates
1 lata de frijoles
1 lata de chiles jalapeños
¼ de crema ácida
2 chorizos (100 grs.)
12 huevos
Refrescos
Hielo
Servilletas
Bolsas de plástico
Aceite
Gas
Mano de obra
Gasolina
Desgaste del auto
Friega que nos pusimos

Perdimos 100 pesos cada una…

¡¿Alguien quiere una torta?! ¡Eeeeeey!
¡Tortaaaaaas! ¡¿Dónde está el encargadooooo?!

PD.
-Me comí una de huevo con chorizo, me supo deliciosa... las demás las regalamos antes de que se echaran a perder.
-Entró un tábano al coche y para sacarlo…
-Olvidé las llaves dentro del auto cuando nos bajamos a comprar más refrescos.
Nota: agregar en los gastos, el taxi que nos llevó a casa a recoger la llave de repuesto y luego nos regresó al súper.

viernes, julio 06, 2007

Las cosas que me han preocupado...

De 1 a 5 años
1.- Mi biberón con leche tibia.
2.- Que me meciera mamá en su sillón. Que me cargara en brazos papá.
3.- Dormirme con nanas y que me contaran cuentos.
4.- El jardín de niños. Los piojos.
5.- Las inyecciones.
6.- ¿Por qué en otras casas festejaban a los Reyes Magos y en la mía no?
7.- No mearme en la cama.
8.- Bañarme era un suplicio.
9.- Decía que de grande iba a ser artista, algo así como Brigitte Bardot.
10.- ¿El coco es un hombre pobre? ¿Por qué se hizo coco?
11.- Desnudar a las muñecas y luego no encontrar la ropa.
12.- ¿Existen las brujas?

De 6 a 10
1.- Al bebé no lo trajo la cigüeña, salió de la panza de mamá, ¡pobre!
2.- Me gustaba un niño, ¿mi esposo para siempre?, serían muchos años, apenas teníamos seis…
3.- ¿Tendría que usar los vestidos de mi hermana mayor cuando tuviera su edad?
4.- Fingir creer en Santa Claus para que me siguieran dando regalos.
5.- No entendía eso del pecado original. Yo qué culpa tenía…
6.- Hacer la primera comunión.
7.- Los días fríos no ir al colegio. Quedarme en casa mirando las caricaturas.
8.- ¿Quién era la más inteligente de la clase? ¿Y la más bonita?
9.- ¿Es cierto que hay una enfermedad que se llama la regla?
10.- Ir a misa los domingos para que no me bajaran la calificación. Y ¡cuidado! porque si faltaba o decía mentiras Dios se iba a enojar y me castigaría. Era pecado.
11.- Prefería ir al mar los domingos, asumiendo las consecuencias del punto anterior.
12.- Salir en todos los festivales del colegio, recitando, bailando, cantando, etcétera.
13.- Las clases de natación, las clases de baile, las clases de piano…
14.- Dar comida a los mendigos que tocaban las puertas de casa pidiendo “caridad”.
15.- Decía que iba a ser locutora.
16.- También pensé en ser maestra… y escritora.
17.- ¿Por qué había gente pobre? Algo no me checaba.
18.- Ensayar para una obra de teatro donde fui la estrella.
19.- ¿En la URSS todos eran iguales? ¿No había mendigos como aquí? ¡Y, además, no tenían Dios!
20.- ¿Vendrán algún día los extraterrestres? ¿Serán de Marte, o de otra galaxia?

De 10 a 15
1.- Vestirme a la moda.
2.- Hacer experimentos con mi pelo. Maquillarme.
3.- Jugar voleibol, boliche, nadar.
4.- Largarme en la bicicleta con mis amig@s.
5.- Mi primer novio, mi primer beso… mi primera decepción.
6.- Comprar discos de música en inglés y cantar fuerte aunque no entendiera la letra.
7.- Entrar al cine a ver películas para mayores de 18 años.
8.- Que no se notara que traía la regla.
9.- Lucir bien siempre.
10.- Fumar y no marearme. Muchas amigas lo hacían.
11.- Irme de pinta. Llevar las tareas escolares.
12.- Aconsejar a la cocinera sobre sus amores.
13.- Aprenderme todas las rolas rancheras que oían por la radio las muchachas que trabajaban en casa y cantar a pulmón abierto con ellas.
14.- No me gustaba la madre superiora de mi colegio, a las niñas becadas las ponía a barrer.
15.- ¿Si Dios existe por qué no lo vemos? ¿Qué es la fe? ¿Para qué sirve?
16.- Usar minifalda sin que mi padre replicara.
17.- Ya era grande: secundaria mixta, laica.

De 15 a 20
1.- Tomar clases de baile disco.
2.- Vencer la timidez.
3.- Comprar pomadas efectivas para los barros y espinillas.
4.- Reírme de los profesores de la prepa.
5.- Bailar “pegado” con el chico que me gustaba.
6.- No perderme ninguna fiesta.
7.- Discutir con mis padres por la hora de regreso a casa y los permisos a fiestas.
8.- Que me prestaran el coche mis papás.
9.- Elegir lo que iba a estudiar y no errarle.
10.- Salir de casa para ir a la universidad en otra ciudad.
11.- ¡Libre del yugo paterno! Pero una voz interna me decía: cuidado, no hagas esto, no hagas lo otro...
12.- ¿El Quijote estaba loco o era un idealista?
13.- La clase de cibernética.
14.- El moco del profesor que me invitó a salir.
15.- Las serenatas de mis galanes.
16.- Pasar todos los exámenes con buen promedio.
17.- Mi primer coche.
18.- La poesía. Neruda. Manuel Acuña y su “Nocturno a Rosario”. Mi profesor de literatura. Mis primeros relatos.
19.- Las vacaciones de Pascua en Mazatlán o La Isla del Padre.
20.- Jugar squash.

De 20 a 30
1.- Titularme.
2.- Decidir dónde trabajar.
3.- Divertirme. Éxito social, laboral, profesional.
4.- Cambiar el coche. Vestirme bien.
5.- Enamorarme locamente por primera vez.
6.- Viajar a Europa, África, Oceanía...
7.- Gran decepción de la especie humana: el racismo.
8.- Llorar por amor. ¡Buua! ¡Buua!
9.- El mundo no es justo. ¿Qué puedo hacer?
10.- Mi primer psicoanálisis.
11.- Los políticos son corruptos, menos mi padre. Él no.
12.- Darme cuenta que no podía hacer nada por mejorar las cosas que estaban mal en el mundo. Aun así, querer mejorarlas.
13.- El sexo seguro.

De 30 a 40
1.- Mantenerme guapa, delgada y activa. Seductora.
2.- Trabajar con placer. Eso da dinero siempre. Y satisfacción.
3.- El amor de la pareja. Confianza, fidelidad. No cuernos.
4.- Descubrimiento de las fantasías sexuales. ¡Woooou!
5.- La pobreza, el hambre. Los niños.
6.- El primer divorcio.
7.- Entender que mis padres no tuvieron la culpa. Asumir responsabilidades.
8.- El éxito de mi novela.
9.- Comer sano.
10.- Invitar a l@s amig@s a cenar.
11.- Las crudas después de las parrandas.
12.- No perderme los estrenos de Woddy Allen.
13.- Enamorarme de mi analista.
14.- La soledad.
15.- Un segundo intento de pareja…
16.- Los conciertos. La ópera. Las tragedias. Las comedias. El teatro.
17.- Sexo, libertad, pasión. ¡Viva el amor!

De 40 en adelante…
1.- Despertarme con energía. Buen humor y optimismo.
2.- Luchar ilusionada por un cambio en la sociedad sabiendo que no es imposible pero sería raro verlo…
3.- Creativa y profesional en el trabajo.
4.- Escribir. Escribir. Escribir. Y también leer.
5.- Rodearme de gente interesante.
6.- Cuidarme del sol.
7.- No olvidar tomarme las pastillas de la alergia. ¡Atchisss!
8.- El sexo.
9.- Pintar a tiempo las canas.
10.- Encontrar una buena crema para las arrugas.
11.- Hacer ejercicio ¡urgente!, no dejarlo para después.
12.- La graduación de las gafas. Que no aumente la miopía.
13.- Estar al corriente del pago del seguro médico.
14.- Ponerme los mismos jeans de hace diez años.
15.- El entendimiento, la paz, la tranquilidad.

Y como puntos aparte:
Descubrir que aún me dicen piropos por la calle.
Reírme de mí, de ti y de todo…

Este fue lo que salió cuando intenté hacer el "meme del blogger" al que me invitó Dull.
Y lo paso a quien quiera contarnos cómo han sido las diferentes etapas de su vida.

martes, julio 03, 2007

Gris y...

En la actualidad encontramos más colorido que en la Edad Media, ni dudarlo.
Pero, ¡cuidado! si utilizamos gran revoltijo de colores ¡asesinamos al color!

Rosa, violeta, naranja, negro cuervo, calabaza, oso pardo, marrón, cereza, verde limón, amarillo canario…

Rosa:
El romántico
. En el siglo XVIII adquirió el simbolismo de femenino, tierno, suave.
Llegó
al extremo de convertirse en cursi y empalagoso ¡Agh!
Inocente, ingenuo. Quinceañer@ viendo la “vida color de rosa”.
Me atrevo a decir que es un rojo a quien le quitaron lo guerrero.

Marrón / Café / Castaño:
El más humilde de los colores.
El marrón glasé; el café americano, cortado; tus ojos; el cabello oscuro, castaño; la madera
Sí, abunda en los suelos, los vegetales, la naturaleza.
Evoca la suciedad, ¿será por eso que es el más despreciado?

¿Símbolo de virtud?
Es con el café que identificamos la pobreza y la humildad…

Naranja:
La virtud del sol. Calor, energía, alegría, salud.
Naranja
es vida. Es oro.

"Qué bien te queda este color calabaza, noia", me dijo mi vecina catalana esa mañana de domingo que andaba de estreno.
Al naranja siempre le decía calabaza.
"No a todos queda bien, puede caer en lo vulgar",
continuó mi vecina.
De inmediato fui al espejo… ¡uf!, sí me veía muy bien.

Gris:
Se debate entre el blanco y el negro.

El más triste de todos: melancólico.
Aburrido.

El inteligente: la materia gris.
Sabelotodo.

A veces imagino los colores de:
Día naciente
Sombra marinera
Arena en el viento
Tinto borgoña
Risa transparente
Ceniza de recuerdos
Silencio azul

No es casualidad si vemos las cosas negras, nos ponemos verdes de envidia, amarillos del coraje, morados de frío, o blancos de la impresión.

De colores, de colores se visten los campos en la primavera.
De colores, de colores son los pajaritos que vienen de afuera.
De colores, de colores es el arco iris que vemos lucir.
Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí…
De colores, sí, de blanco y negro y rojo, y azul y castaño.
Son colores, son colores de gente que ríe, y estrecha la mano.
Son colores, son colores de gente que sabe de la libertad.
Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí…