jueves, junio 07, 2007

Negro

Bandera de piratas: símbolo de muerte.
Chic, elegante… sombrío.

¿Es en verdad un color?

Lo asociamos al mundo de lo oculto, de las tinieblas, donde las Parcas se divierten hilando el porvenir de las personas… usan lana blanca para conceder vida feliz y larga; y lana negra para la existencia breve y desdichada.

El negro sobrio de los trajes de gala, herencia del negro principesco del Renacimiento.
Hasta el siglo XVI, era un color muy caro y casi exclusivo de aristócratas.

Mi vecina catalana no vistió luto cuando su tío aventurero murió.
“Saps noia, no le agradaba este color. Si alguien de negro caminaba cerca de él, cambiaba de acera. Sólo los verdugos, los curas, los fiscales y los enterradores lo debían portar… era de mal agüero, decía. Tampoco le gustaban los cuervos, los gatos y los toros negros”.
¡Ups!, lo siento, pensé mirando mi blusa oscura, estábamos en el funeral del tío.

En el siglo VI nace el ajedrez, en la India. Las piezas son rojas y negras.
Persas y musulmanes lo adoptan conservando esta oposición.
En el año 1000, los europeos enfrentan a rojas y blancas.
Y es en el Renacimiento cuando comienzan a jugar negras contra blancas.
Oscuridad contra claridad.

Violeta, índigo, azul, verde, amarillo, anaranjado, rojo… infinidad de combinaciones que ofrecen un gran colorido.
Donde el negro y el blanco no están incluidos.
¡Viven en un mundo sin color!

Evitemos:
--meternos en un agujero negro
--tener negra la conciencia
--verlo todo negro

Cuidémonos de:
--las aguas negras
--magia negra
--humor negro

Pero, qué tal:
--una novela negra
--y el jamón de “pata negra”

De Nicolás Guillén:
Canto Negro
¡Yambambó, yambambé!

Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.
Mamatomba, serembe cuserembá.
El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,
aé yambó,
aé.
Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!

¿Podrías decirme si sueñas a colores?
O, ¿qué coche es más elegante que un Rolls negro?...

Ilustración:
Robert Motherwell
Burning elegy, 1991